De la periferia al MERCOSUR (Caso Puerto de La Ceiba en Trujillo)

Si existe alguna buena noticia que nos debe llenar de profunda esperanza en lo que respecta a las posibilidades sociales, económicas y de integración política y comercial es el ingreso como miembros plenos del MERCOSUR. El gobierno del presidente Chávez ha hecho un esfuerzo sobre humano por darle continuidad a los postulados del libertador en lo que respecta a la unidad de los pueblos y no ha sido poco lo que se ha logrado, La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), Petrocaribe, la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) -alternativa a la Organización de Estados Americanos) son muestra de los mecanismos que Venezuela ha impulsado.

Ahora con el Mercosur específicamente para Venezuela representa la posibilidad de expandir nuestra economía, diversificar la producción y por ende hacer de nuestro país una referencia de intercambio solidario con los pueblos del mundo en especial los de América, posibilitando la apertura de nuevos espacios para el trabajo productivo y romper con el esquema perverso de puertos periféricos que nos impuso la cuarta república.

En Trujillo con el Puerto de la Ceiba se apertura la internacionalización y con ello, las oportunidades de mejorar la calidad de vida de sus habitantes, serán evidentes, además no solo va ser ventana al Mercado Común del Sur, sino que será cordón y conector de la zona Sur del Lago de Zulia, Mérida y Táchira con el centro del país.

La voluntad del gobierno bolivariano ha sido determinante no solo en la recuperación del Puerto de La Ceiba, sino en el empeño en convertirlo en puerto internacional y hacer de nuestro pueblo una potencia en lo que respecta a sus potencialidades agro industriales, así como sus estados vecinos. Seguro estamos que sólo manteniendo nuestra independencia y soberanía podemos atrevernos con estas iniciativas que redundarán en beneficios tangibles para el pueblo.

La autodeterminación del país y la firme defensa de los fueros soberanos que le son inmanentes, son mandamientos sagrados de un irrenunciable compromiso. Es absolutamente imprescindible defenderlos, so riesgo de que el destino nacional pueda ser hipotecado a los indeseables efectos de la globalización. De lo contrario, la nación perdería la brújula y quedaría a merced de los intereses extranjeros que manejen o puedan dominar el contexto internacional contemporáneo.

Trujillo avanza, Trujillo no se detendrá en su firme lucha por ser referencia de trabajo, de esfuerzo y búsqueda de un mejor futuro gracias al gobierno revolucionario.

Sigamos juntos, sólo así garantizaremos y haremos de nuestro estado un espacio digno y humano donde florezca la grandeza de sus habitantes.

Por: Hugbel Roa
[email protected]
Diputado AN por Trujillo

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Hugbel Roa


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