Por qué perdimos el Táchira

¿Obtusismo, soberbia o demagogia?

¡Vini, vidi vinci (vine, vi y vencí)!.. Una elección democrática y limpia. Felices estamos por una batalla perfecta para ¿una victoria perfecta?..Uhhhhh, no sé. No creo que ni el Presidente Chávez ni el PSUV ni quienes fuimos y seremos los aliados de la Revolución tengamos la conciencia completamente tranquila. Pudo haber sido mejor. Pero nos empecinamos en decir, todavía a estas alturas, que la inseguridad es heredada de la Cuarta República, que en el país ya no hay apagones, que la Misión Mercal resolvió el problema de la escasez de alimentos en Venezuela, etc. Miren, a quien pueda interesar: soy de los Andes, soy todo corazón y soy como es ruiseñor que les canta la verdad: en el Estado Táchira se perdió por cuatro razones fundamentales:

(1) Los apagones de la luz eléctrica son a cada rato, repito, son a cada rato. La gente se muere de la arrechera porque nadie, ni del Ejecutivo, (de la Gobernación menos), ni de los Alcaldes, ni del PSUV, nadie sale a dar una explicación. Mucho menos salir a decir por cualquier medio que: “Se le informa a los pueblos de Táriba, Cordero, La Grita, El Cobre, Seboruco, La Fría, etc que hoy a las 10am., a las 12pm., a las 2pm., a las 5pm y a las 10pm se va a cortar la luz por “X” razón”. Presidente, la gente del Tachira está harta y arrecha desde hace varios años porque no aparecen los responsables a dar la cara. Y eso ha sido por varios años, repetimos.

(2) La escasez de gasolina porque se continúa llevándosela para Colombia, mientras el tachirense hace colas de horas para conseguir un “puchito” que le empuje su carrito hasta la casa. ¿Acaso eso es un secreto?.. El problema de la extracción de la gasolina ha sido por años. Hace falta la voluntad política porque demagógicamente se piensa que a los “hermanitos” de Colombia hay que ayudarlos, “haciéndose la vista gorda”. Hay una rosca de colombianos (civiles y militares) y venezolanos (civiles y militares) que hace muchos años descubrieron esa mina o teta. Eso no es un secreto de Estado. Eso es “vox populi”. Se han hecho pequeños esfuerzos como lo del “Chip”, protestado por cierto en su momento con guarimbas y todo por esa rosca en San Cristóbal y protestado en el Zulia, también en su momento, por esa misma rosca, saliendo a la calle a pegar papeles en los carros y autobuses con un “NO AL CHIP”. Dejemos la demagogia y pongamos el precio de la gasolina en la frontera para Colombia y sus nacionales a precio internacional.

(3). El contrabando o extracción ilegal de alimentos hacia Colombia, especialmente de rubros que son esenciales para la dieta diaria del Tachirense, tales como la Harina Pan, el aceite, el arroz, los cereales, los granos, etc.. Es triste, injusto, y lamentable que el Tachirense tenga que ir a Cúcuta o a Puerto Santander (ciudades fronterizas de Colombia) a comprar la harina pan, tres o cuatro veces más cara, o el aceite, o la sardina, o el arroz, o los granos o el papelón. Ése calvario, Sr. Presidente, se lo cala el Tachirense desde hace años. ¡Ah, pero el resto del país, sus gobiernos nacionales y locales, el Vicepresidente regional del PSUV, bien, gracias!..

(4). La inmigración de colombianos, más que indiscriminada, promovida de alguna manera por algunos funcionarios del Gobierno Nacional, Estatal y Municipal (incluyendo de la oposición y sus intereses politiqueros), es uno de los peores errores (irreversibles) de las últimas dos décadas..

Y lamentablemente, esa inmigración de colombianos (los más), no es el modelo de inmigración que quisiéramos tener, porque en los pueblos fronterizos del Táchira desafortunadamente predomina el robo, el secuestro, el sicariato, el tráfico de drogas, los asesinatos, amén de la transculturación que ha hecho mella en la sociedad tachirense: música colombiana, comida colombiana, acento colombiano, costumbres colombianas, etc...¿Quieren probarlo: váyanse para La Fría, La Grita, Seboruco, El Cobre, Cordero, Rubio, San Cristóbal, etc., y sus alrededores. No hay derecho, estimado Sr. Presidente. Mi voz es la voz de mis hermanos de sangre, de mis vecinos, de mis amigos, de mis coterráneos, de los Tachirenses. ¿Hasta cuándo, Sr. Presidente?.. Yo sé, y nos consta, el trabajo y los esfuerzos que hace usted individualmente para estar pendiente de tantas cosas y problemas pero también hay “un algo” que les pudiera estar poniendo un “tapaojos” a muchos altos funcionarios del gobierno Nacional, Estatal y Municipal.

(5)La inseguridad: No se ha querido ver el problema en su magnitud porque estamos todos de acuerdo en la prevención del delito “per se”, pero también estamos seguros que se ha hecho poco con los “delincuentes profesionales”, a quienes en un país capitalista (pudiera ser USA) o en un país socialista (pudiera ser Suecia) se le da hasta con el tobo al delincuente e irresponsable.

El Estado ha sido endeble, débil o cabrón, por ejemplo, con el motorizado irresponsable y delincuente que no respeta un semáforo, no respeta el rayado para peatones, no respeta la acera, no respeta al peatón, no respeta los límites de velocidad, no respeta el sentido del tránsito, no respeta la acera, no respeta nada. ¡Ah, se les está satanizando!, decía usted mismo, Sr. Presidente, pero éste es ya un problema de seguridad nacional.  

Porque fuimos, gracias a Dios y a nuestro Gobierno, muy eficientes para parar a cuarenta generaluchos que querían tumbar el gobierno, o a algunos seudo empresarios y su paro patronal (lock out), o parar a 100 gerentuchos de la PDVSA vieja y su paro petrolero, o no sé a cuántos guarimberos a finales de febrero del 2.003, pero no hemos sido capaces de pararle el trote a unas centenas de motorizados irresponsables. Y lo más grave: en esa marabunta se cuelan parte de los “delincuentes profesionales”, porque a cuántos ciudadanos asaltan a diario en las autopistas, avenidas y calles de Venezuela para robarle el reloj, o el celular, o para un secuestro exprés, o para robarle el carro, sin contar los que han salido sin vida por estas huestes salvajes. Mi Presidente, con toda la sinceridad del mundo se lo digo, en cualquier país civilizado del mundo, con el semáforo en rojo se tiene que parar quien va montado en un burro, o quien va manejando una carretilla, o una bicicleta, o una moto, o un carro, o una gandola.

¡Ah!, pero en Venezuela tenemos el tupé de aprobar un “reglamento especial” para los motorizados, como si no existieran los reglamentos a la Ley de Tránsito Terrestre, muy universales por su similitud en todo el mundo, reglamento que de paso nunca ha sido puesto en vigencia, porque cuatro vagabundos se acostaron un día en una avenida con sus motos. ¿A qué se le tiene miedo?, si aquí hemos vencido a los enemigos más feroces de nuestra democracia. Pienso en justicia que dentro de este sector de la población hay motorizados trabajadores(los más) y que sólo una minoría son delincuentes pero a ambas categorías les cae la categorización, valga la redundancia, de malos ciudadanos porque todos, casi sin excepción, no respetan las más mínimas reglas de la convivencia humana como son el respeto a la ley y a sus congéneres ciudadanos, llámese peatones o choferes de otro tipo de vehículo automotor. Si se adopta el respeto a las leyes de tránsito también para ellos, se perderá algunos adeptos o votos pero se ganará la voluntad y la admiración de millones que sienten cada día el temor, el miedo y el horror cuando ven que un motorizado se les acerca.

Repetimos, no es satanización, es demagogia barata o debilidad de quienes creen más que hay que defender a una minoría minoritaria que a una gran comunidad nacional porque el mal es o está a nivel nacional. Para cerrar, le digo algo mi Presidente Hugo, desde hace catorce años admiro y seguiré admirando mucho sus aciertos (que son los más), pero también critico sus errores (que son lo menos), porque usted nos ha enseñado que “ni ofendo ni temo” a la hora de decir la verdad. De nuevo, admirado Presidente, ahí están los Tachirenses postrados ante la “nada”, porque nada hicimos para evitarlo.

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