Maracucho, la vida de tu Eveling, de telenovela

Se ha hecho un estudio socio-cultural, y el maracucho es de los que menos lee y a la vez de los que está más enterado de lo que pasa en Miami, ya sea de manera directa o por rebote.

El maracucho en un alto porcentaje es pro-gringo por ser adeco o viceversa. Las compañías petroleras hicieron allí estragos con los cerebros de mucha gente. Los hombres en su gran mayoría se dedicaron a la bebedera de caña y a los juegos, a la disipación (que los gringos llaman entretenimiento) y al boleo de los negocios y las estafas. Un maracucho, de los chicanizados, no puede abrir la boca porque lo que habla es de plata. Más nada hay en sus sesos: billete, billete y más billete.

Por ejemplo, no hay un solo escuálido en la Universidad del Zulia que se haya leído la novela MENE de Ramón Díaz Sánchez y si dice que lo ha hecho es porque no tiene un carajo en la cabeza ni en las gónadas.

Recuerdo ese párrafo en que Díaz Sánchez escribe: “Una inédita modalidad del alma indígena se abultó entonces en dramática evidencia: la admiración por lo extranjero. La técnica del extranjero fue una brujería, inexplicable e inimitable. Un tabú. Y también tabú la belleza de sus mujeres. Esa actitud justificaba el concepto peyorativo del blanco sobre el nacional… La admiración derivó en breve hacia el plagio. Se vio al indígena alterar sus costumbres, proscribir su viejo saco, su rústica blusa de lienzo, para exhibirse en mangas de camisa y dedicarse al aprendizaje de las lenguas invasoras o simplemente a su remedo.”

“El robusto extranjero rubio, que miraba con indiferencia al raquítico mestizo y que en el trabajo le acicateaba con sus interjecciones, no se excusaba, sin embargo de frecuentar sus centros de diversión…”

Viendo ese mundo y engulléndoselo por la televisión, nació y creció la actual alcaldesa de Maracaibo Eveling Coromoto Trejo Álvarez: adorando todo lo gringo, echándose sus perfumes, acicalándose como las modelos de Hollywood, caminando y figurándose ser una barbi descomunal. Sus padres que eran muy pobres nunca dejaban de llevarle barbis a su niña.

Su primer nombre fue Every, luego se lo cambiaron por Maryling y finalmente la llamaron Everything. Pero el escribiente se confundió y puso Eveling.

Eveling Coromoto Trejo Álvarez nació muy pobre, alimentándose sólo de plátanos y fríjoles en el barrio Corazón de Jesús en la población de El Manzanillo, y desde muy chica por influencias de unas tías quiso modelar. Entre mollejas y monsergas de sus tías, la nena modelaba ante un espejo de cuatro a cinco horas diarias. Era muy floja para el estudio y decía que eso a ella no le hacía falta. A través de su padre, el señor Antonio Trejo, consiguió inscribirse en el partido Acción Democrática. Don Antonio ha sido un gran admirador de Barboza, de aquel Finol que traficó con lo de la leche en los años de la Cuarta, y finalmente de Manuel Rosales.

A Eveling durante un tiempo la estuvieron llamando sin embargo Everything porque de todo sabía un poco, a veces muy poco de todo.

Everything Coromoto Trejo tuvo muchos sueños en su adolescencia y entre tantas aspiraciones se fijó la de llegar a ser aeromoza para viajar mucho. Everything Coromoto Trejo llegó a admirar con locura a Blanca Ibáñez y muchas veces estuvo muy cerca de ella. La consideraba una gran mujer, y durante mucho tiempo conservó en su cartera una bella foto de aquella gran matrona del partido AD, quien ayudó mucho a la Iglesia y era devota de la Chinita y quien hizo sustanciosos aportes a la Basílica de la Virgen de Chiquinquirá.

Conociendo las insignes obras de aquella matrona (también mentada la Barragana de Lusinchi), Everything Coromoto Trejo juró emular a Blanca Ibáñez y conseguir ser abogada de la república como ella. También Everything Coromoto Trejo aspiraba algún día ser condecorada con la Orden del Libertador en Primera Clase, como lo fue Blanca Ibáñez.

Por eso Everything Coromoto Trejo, quien había optado en un principio, al igual que Nixón Moreno, estudiar Ciencias Políticas en la Universidad Rafael Urdaneta (URU), le dio lo mismo finalmente echarle por el Derecho en La Universidad del Zulia (LUZ).

Ella no nació ni para pensar o estudiar, y sus notas entre aquellos bellacos y capos togados de la autónoma por antonomasia LUZ siempre fueron excelentes. Ella sólo entraba a Luz a recoger sus notas. A esa casta de profesores jalabolas que le daban “clase” les provocaba mucha vergüenza verla molestarse por entrar a una oficina simplemente para firmar “asistencia”.

Ya casada con Manuel Rosales, Everything Coromoto Trejo se graduará de abogada, por transferencia espiritista de LUZ a la Universidad Rafael Belloso Chacín, y lo consiguió con la mención cum laude.

Ella siempre había creído que cum laude era un tubérculo.

Escapado su esposo a Perú y ella sintiéndose una miss en su destierro de Maracaibo (porque su verdadera patria está en Miami), muerta de la risa se hizo con la alcaldía de Maracaibo.

Porque así está hoy Maracaibo, y es muy probable que con su última burrada, propia de un monstruo, en la que confesó sentirse feliz porque ardía un tercer tanque en Amuay, sus exquisitos seguidores la adoren aún más.

Me habría gustado escribir una novela sobre este monstruo, pero la verdad es que siento fastidio y mucho asco.

[email protected]


Esta nota ha sido leída aproximadamente 3473 veces.

José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

 @jsantroz

Visite el perfil de José Sant Roz para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.