De cómo la burocracia revolucionaria sacó a un extraordinario médico voluntario de un ambulatorio en Ciudad Guayana

Artículo 84 de la CRBV: Una historia real que duró un mes, o lo que el viento se llevó…

La tarde del 21 de octubre, leyendo la prensa local, encontramos un artículo que llamó la atención a mi amigo médico Limin, donde señalaba que en la remota localidad del Core 8, en Ciudad Guayana, había un ambulatorio que “por el alto índice de criminalidad del sector, los médicos que trabajan en ese centro de salud, están renunciando o están solicitando cambio, señala la doctora Hung, directora de centro ambulatorio, el artículo continúa informando que 18 consejos comunales de ese popular sector, se niegan a que cierren su ambulatorio y  solicitan se mantengan sus puertas abiertas y se abra la emergencia, cerrada hace casi 2 años”

Mi amigo Limin quería conocer mejor lo que pasaba en ese ambulatorio y decidimos ir, nos pusimos en contacto con unas señoras de un consejo comunal, y quedamos en que convocarían a una reunión con los demás consejos comunales que hacen vida en Core 8. El día fijado, nos fuimos con los amigos de la UBV y las coordinadoras de servicio comunitario de la UNEXPO-Puerto Ordaz, y en una decisión colectiva, mi amigo Limin se pone a la orden para cubrir las emergencias de viernes a domingo, las 24 horas (60 horas ininterrumpidas de trabajo asistencial de medicina de urgencia), pero con la condición de que los consejos comunales lo propongan tomados de la mano del Artículo 84 de nuestra Constitución, que en sus últimos párrafos señala que la comunidad organizada, puede decidir, controlar y planificar sobre la cuestión de la salud de su localidad, y que este apoyo se daría hasta que llegaran los nuevos médicos integrales comunitarios que están por graduarse ahora en diciembre 2011.

Entonces en los fines de semana, el ambulatorio de Core 8 tendría al Dr. Wu, como médico en su emergencia. Comienzan a llegar personas con dolencias de todo tipo, y el Dr. Limin Wu los atiende con sus agujas, sus ventosas y para sorpresa de los pacientes, no les prescribe medicinas, solamente tratamientos naturales a base de hierbas que actúan como antibióticos naturales, antifebrífugos, desinfectantes--, pero eso no es todo, la gente se va sin dolor, las hierbas las consiguen en sus propias casas o en un terreno baldío...no gastan ni un bolívar…mi amigo Limin me cuenta que de 500 pacientes que vio en ese fin de semana (60 horas en total), solo a 2 les tuvo que colocar medicamentos (dos toxoides), es decir solo un 0,4% del total.

Al Dr Wu, la comunidad lo cuidó, le llevó alimentos, frutas, lo acompañaban,  hasta comenzaron a reparar equipos que estaban arrumados por estar esperando la orden burocrática de la dirección distrital. Arreglaron sillas rotas, consiguieron cuñetes de pintura para pintar las paredes del ambulatorio. El Dr. Limin les habló de hacer una sala de partos, que tanto necesita la comunidad, se habló de utilizar los espacios para la comunidad, de hacer murales relacionados con temas de conservación de la salud, se habló de proyectar películas, de hacer talleres de artes marciales , y educar para la salud. Se habló de unir esfuerzos con los bomberos universitarios, los municipales y el 171. Se habló de hacer convenios con la UNEXPO para ejecutar un proyecto de telemedicina, se soñó con los jóvenes estudiantes del servicio comunitario de las distintas universidades para que diagnosticaran el sistema eléctrico y de iluminación y otras necesidades que tuviere el ambulatorio. También se planteó la unión con la escuela, como punto de inicio de la educación para una vida saludable. Es decir, se soñó con crear un ambulatorio modelo que se dedicara a la prevención de la salud, y no a la curación de la enfermedad.

La historia sigue, pues los Consejos Comunales, tomados de la mano con el artículo 84, llegan hasta las instancias de la jefatura distrital y le exigen al Dr. Maurera que designe al Dr. Wu, como el médico de emergencia de su ambulatorio. Y exigen la destitución de la directora la doctora Hung, médico pediatra. Todo sale como quieren los consejos comunales. Pero aún les falta digerir que el poder comunal sí existe y que ellos tienen el poder en sus manos, que el artículo 84, es una realidad y eso estaba sucediendo en Core 8, único lugar de Venezuela donde se ponía a funcionar este artículo.

Ahora el consejo comunal, en asamblea promueve a su médico consecuente (y que no le tiene miedo a lo que decían de la criminalidad, como decía por la prensa la ex directora del ambulatorio), como director del ambulatorio. El Dr. Wu y la Comunidad son ahora un solo cuerpo, se plantea que el doctor no será el único que dirija, pues se conformará un consejo directivo con miembros de la comunidad, un comité que controle y planifique, y la comunidad toda, haciéndose cargo de su ambulatorio.

Todo esto se soñó, pero la mañana del lunes 21 de noviembre, justo cuando se cumplía un mes de todo este movimiento del verdadero poder popular, llegaron varios carros grandes con un séquito completo de 10 personas, con títulos de jefes, regionales, distritales y directores, venían a designar al nuevo director, un médico con mucho currículo, antiguo medico colaborador cubano, y jefe de un CAT, casado con una venezolana. Este médico, designado por los de arriba, sería de ahora en adelante el director…

¿Y entonces?

¿Qué pasó con el artículo 84 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela  y los sueños de los 18 consejos comunales?

Se lo llevó el viento…

Este cuento no me lo contaron, yo lo viví hace una semana…

Precisamente cuando en Caracas se preparan para realizar ese Congreso Anfictiónico de Bolívar que quería unir al Rio Bravo con la Patagonia; hace más de 200 años, hoy esa idea es posible. Pero en muchas mentes que se precian de mandos revolucionarios; en especial los de Salud; se colocan a la cola de los objetivos contrarios al cambio y mantienen la Hegemonía y el Poder de salud, que hablaba el maestro Mario Testa (1984): Político, Administrativo y Técnico. Este mismo que mantiene la idea de la Curación con equipos sofisticados, medicinas costosas y especialistas a ultranza. Estos no conciben que se pueda realizar el articulo 84 de la  Constitución; salida clave para la actual situación de la salud pública venezolana que podría dar un vuelco en la situación de Venezuela donde se podría separar lo Curativo de lo Predictivo y Preventivo: los 8250 médicos que se van a graduar deberían dedicarse al nivel Primario de salud y junto con Ambulatorios y Barrio Adentros, constituir el Ministerio Popular para la Salud; dejar el IVSS y los Hospitales bajo una sola dirección: Curación. Así estaríamos a la par que Canadá; un ministerio para curar y otro para Promocionar la Salud.

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