Comunidades socialistas en Venezuela

Poder Popular: Los sin techo construyen

Siempre fueron hostigados y maltratados por la policía municipal de Chacao.

Siempre fueron hostigados y maltratados por la policía municipal de Chacao.

Credito: Correo del Orinoco

26 sept. 2012 - Por toda Venezuela brotan comunidades construidas desde cero en terrenos ociosos expropiados, donde las personas levantan sus casas con sus propias manos. Los Campamentos de Pioneros son una novedosa forma de autogestión que va a la raíz del problema de la vivienda y le está cambiando el horizonte de vida a miles de venezolanos sin techo propio.

El 22 de enero de 2006 a las dos de la mañana quinientas personas del municipio caraqueño de Chacao tomaron pacíficamente 18 terrenos ociosos y a las pocas horas se retiraron de 17 de ellos. No fueron por cierto tomas improvisadas sino muy bien pensadas, con mucha estrategia y sumo secreto. Las autoridades municipales –opositoras al gobierno de Chávez- fueron tomadas por sorpresa y la policía no sabía a donde ir, ya que recibieron 17 llamados a la vez mientras todos dormían. Y cuando llegaron los efectivos no pudieron hacer nada porque las personas ya se habían retirado y estaban apostados del lado de afuera de los terrenos.

Todos esos terrenos están ahora en proceso de expropiación para que 17 barrios –o comunidades socialistas- sean construidas en la zona más coqueta de Caracas y bastión número uno del anti-chavismo en Venezuela.

De las 18 tomas hay una que va a la vanguardia, ya que el terreno se pudo utilizar rápidamente por pertenecer al Estado. Se trata del Campamento de Pioneros 22 de Enero, que está en un terreno de 16.600 metros cuadrados que pertenecía a la empresa de electricidad Corpoelec –nacionalizada por Hugo Chávez- que tenía en Chacao terrenos ociosos acumulando chatarra. El espacio fue cedido por decreto presidencial.

Cuando se piensa en terrenos tomados por movimientos de personas sin techo en otros países, uno se imagina escenas de hacinamiento, casas de madera con chapa, precariedad absoluta, aguas servidas corriendo al aire libre. Y siempre con la posibilidad latente de que el poder del Estado venga a desalojar violentamente para hacer valer la “propiedad privada”. Todo lo contrario ocurre en el 22 de Enero. Aquí no solo el Estado no reprime sino que protege a las personas y las ayuda a construir. Además, en lugar de escenas de miseria se ven obreros y obreras con casco levantando un barrio planificado urbanísticamente, grandes camiones fabricando cemento, oficinas con computadoras y salas de reunión donde arquitectos, ingenieros y dibujantes definen con los futuros pobladores de esta comunidad como será el barrio en el que van a estar viviendo ya el año que viene.

En toda Venezuela ya hay 16 Campamentos de Pioneros en construcción avanzada y centenares de terrenos en proceso de expropiación para repetir la experiencia.

Mirna Blanco está desempleada y es una de las integrantes del grupo que más empuja el proyecto de autogestión en que los futuros habitantes del barrio ponen gran parte de la mano de obra no calificada de manera voluntaria (aproximadamente el 20 % de la requerida). Es decir, construyen sus propias casas. Pero Mirna aclara de entrada que no es que cada uno construye su casa sino que todos hacen la de todos. Y antes de entrar en detalle quiere remarcar la filosofía socialista del proyecto y sus implicancias políticas. El primer paso legal de todo esto fue el decreto firmado por Hugo Chávez declarando la expropiación de estos terrenos en la zona más cara de Caracas. Un caso emblemático fue un terreno que pertenecía a la firma alimenticia Polar, que funcionaba como un depósito de cajas vacías. A pesar del decreto ajustado a la ley –que permite expropiar terrenos con un fin social-, Polar no aceptó negociar con el gobierno una indemnización y no recibieron nada (apostando a un futuro gobierno de la oposición que les devuelva el terreno). Los demás terrenos eran un depósito de baños portátiles, uno de un señor que ya lo había vendido varias veces produciendo sucesivas estafas y espacios adquiridos para hacer shopping centers que después no se pudieron levantar por disposiciones urbanísticas del municipio y quedaron en desuso o como inversión especulativa.

Previo a lograr la expropiación y la asignación de los créditos para levantar las aldeas socialistas, los vecinos debieron presentar en la Vice Presidencia de la Nación un plan muy bien armado con el censo de la gente agrupada y sus necesidades, más el compromiso de trabajar durante varios años casi todos los días en la gestión de levantar un barrio completo desde cero.

-Estos terrenos de Chacao pertenecían a dueños que los tenían “engordando” para luego ser vendidos y hacer fabulosos negocios inmobiliarios construyendo edificios que solo la gente rica puede pagar –cuenta Mirna- y ahora estamos metiendo pueblo en donde la gente es muy clasista-.

SIN MINISTERIOS DE POR MEDIO

El Estado asigna a los pobladores agrupados el terreno y los recursos económicos para hacer las obras completas. Y lo más novedoso es que no hay ningún ministerio de por medio. La Vice Presidencia de la Nación asigna los recursos y son los mismo pobladores los que administran en forma asamblearia (y contratan un administrador profesional). Son ellos entonces los que pagan el sueldo a los ingenieros y arquitectos, los que buscan los presupuestos para todas las compras y los que dirigen el desarrollo de cada paso de las obras. Cuando las personas estén instaladas en la comunidad comenzarán a pagar el crédito por las casas a 20 o 30 años según los casos y con un costo incomparablemente más barato que si tuvieran que comprar una casa en el mercado, algo imposible para la mayoría de estas personas a lo largo de toda su vida. Estarían condenados a ser inquilinos por siempre. La gran diferencia económica es porque el terreno no se paga, la mano de obra son ellos mismos y no hay una empresa contratista de por medio que se lleve comisiones astronómicas.

Algo tan simple como la compra de una resma de papel se determina en la asamblea semanal de los días sábado. Alguien se ofrece para la tarea de buscar tres presupuestos y luego se hace la compra. Y como hay una organización horizontal –sin jerarquías- todo el mundo ve y controla todo: el resultado es que no hay posibilidad alguna de corrupción.

-Estos proyectos son parte de una iniciativa del Presidente para transferir el poder al pueblo directamente y sin burocracia. Chávez confía en nosotros y a la hora de elegir entre una institución y el pueblo, él elige al pueblo –dice Mirna sin necesidad de aclarar mucho más.

La Comunidad Socialista 22 de Enero será el año que viene un barrio con todas las letras, sin la menor precariedad: tendrá escuela, campo deportivo, centro de salud, maternidad, funeraria, supermercado Bicentenario, peluquería, carnicería, peluquería y panadería.

Otra ventaja de estas comunidades es que muchos caraqueños pueden volver a vivir en la ciudad.

-A nosotros la pobreza nos fue llevando a las afueras y a lo alto de las montañas, lo cual nos obliga a viajar 2 o 3 horas para llegar al trabajo en muchos casos, y otro tanto para regresar. Entonces nos pasamos la mitad de la vida en el transporte y la otra mitad trabajando. Ahora esto ahora va a cambiar –explica Juan Carlos Ramírez, empleado bancario.

-La idea es sacarse la idea de un papá Estado que nos de todo terminado, y también dejar de lado al mercado capitalista de la vivienda, el cual no nos puede dar lo que necesitamos porque por más que trabajemos toda la vida, nunca nos podríamos comprar una casa. Tarde o temprano, tendrá que llegar un momento en que el pueblo ejerza el poder de manera directa: el Poder Popular –dice Mirna, dando por terminada la entrevista porque está por comenzar la asamblea semanal.

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