¡Contra el golpismo: movilización y unidad cívico-militar!

¡A preparar la batalla del 7-Oct.! / Sábado 5 de mayo,10 am, Sala 1 de Parque Central

¡El 7 de octubre: Pa’lante con el Comandante Chávez!

¡Contra el golpismo  movilización y unidad cívico-militar!

El Próximo 5 de mayo, en la Sala Uno del Parque Central, en Caracas, a las 10 am, culminamos, en una primera fase, nuestra preparación para marchar hacia el 7-0, en una gran movilización que derrote políticamente a los enemigos del proceso bolivariano,  a las fuerzas imperiales reunidas en la cúpula militar financiera internacional y su brazo ejecutor, el Pentágono-Otan. 

Estamos promoviendo y organizando la movilización política del pueblo oprimido para lograr una contundente victoria electoral el 7 de Octubre y defender  nuestra patria y al gobierno revolucionario del proceso de desestabilización en marcha. La contraloría, y la inteligencia social y la unidad cívico-militar, son instrumentos fundamentales para que la población se proteja a sí misma, resguarde a la patria, a la naturaleza y derrote la política  promovida por el imperio.

Hoy, el imperio ha convertido la política en la continuación de la guerra por otros medios. Pero las armas no lo deciden todo. El imperio ha podido agredir militarmente a Irak, Afganistán y Libia, pero no ha logrado derrocar al gobierno Sirio, por cuanto no ha conseguido ganar la batalla política en curso. Por eso, tampoco ha podido invadir a Irán. Entonces, es esencial ganar la batalla política contra la cúpula militar y financiera que asegure evitar la guerra y garantizar la paz en  Venezuela y el mundo. Así lograremos que sus infernales armas se conviertan en piezas de museo.

Tienen tiempo armando el derrocamiento del gobierno bolivariano. Lo intentaron en abril de 2002, luego con el paro petrolero. En abril, cuando trasladaron al Presidente Chávez a La Orchila, trataron de secuestrarlo y sacarlo del país. Pero no pudieron, pues no lograron armar el rompecabezas político que lo permitiera. Luego, la movilización política del pueblo creó las condiciones   para el  retorno de Presidente Chávez a la Presidencia de la República. Esa movilización fortaleció y radicalizó a los sectores que dentro de la Fuerza Armada se oponían al golpe, lo que provocó la desmoralización de los golpistas.

La clave es la lucha política y la victoria política. Provocaciones militares  existen y se darán con más fuerza. Nuestra sabiduría es no caer en ellas y forzarlos a pelear en nuestro terreno: el de la lucha política y preservación de la paz.

Lo decisivo, en la victoria política de Chávez, es erradicar  la dominación de la oligarquía criolla y el imperio y consolidar el proceso de autoconstitución del pueblo como sujeto que se libera,  derroca y subvierte al capital.

La unidad es la unidad del pueblo venezolano,  la unidad de por lo menos el 90% de la población, aislando a la minoría asociada a la cúpula militar-financiera internacional (de la cual el sionismo forma parte esencial), que orienta sus esfuerzos a la desintegración y recolonización de todas las naciones, de los pueblos del mundo, sobre la base de la inhumanidad basada en el mercado, la competencia y el éxito individual. La cúpula militar-financiera internacional se propone la destrucción de la soberanía como  soberanía internacionalista, que se reconoce y reconoce a las naciones como el otro necesario, para la conformación de una comunidad de los pueblos del mundo, enfrentada al capital.

El 7-O no es la simple fecha de las elecciones. Es el desafío más grande que ha enfrentado el proceso bolivariano. Antes de esa fecha o después de ella, culmina un proceso de desestabilización dirigido a destruir la revolución bolivariana.

Quizás no tenga la misma forma del Golpe de Estado de abril de 2002. Tampoco el de una invasión que atraviese nuestras fronteras terrestres o marítimas. La invasión ya se ha venido cumpliendo. Además de la inoculación de terror psicológico que a diario efectúan sus “medios” de desinformación, fuerzas paramilitares y de mercenarios que han atravesado nuestras fronteras, también han venido tomando posiciones en barrios y zonas campesinas y están en plena actividad, utilizando formas de guerra de guerrillas, la formación de pandillas, bandas y diversos grupos irregulares, que promueven el sicariato, el tráfico y microtráfico de drogas, así como de armas. Una particularidad es el reclutamiento orientado hacia los jóvenes, ofreciéndoles, entre otras cosas, enriquecimiento fácil.

Es una gran operación política y mediática que recurre al terrorismo, a la promoción de desastres diversos (desabastecimiento alimentario, contaminación del agua -ya ha sido creado el contexto con las denuncias sobre la falta de potabilidad del agua que consumimos-, operaciones de sabotaje de los servicios públicos, etc.), secuestros,  enfrentamientos gangsteriles, asesinatos, robos y atracos,  incremento al desorden en el tránsito y ataques criminales contra el cuerpo diplomático.

En fin, estamos confrontando un proceso desestabilizador, que tiene por finalidad convertir nuestra vida cotidiana en un desastre descomunal, incontrolado e incontrolable. Si hiciere falta y si las condiciones políticas lo permiten, intervendrán fuerzas especiales del Pentágono-OTAN, con planes político-militares específicos, como la ocupación de los campos petroleros, bases militares, control de puertos y aeropuertos, asesinato del Presidente Chávez y otros líderes políticos y sociales. La generación de un clima de guerra civil generalizada, la promoción del caos, es un plan orientado a presentar el Estado venezolano como un narcoestado y, posteriormente, como un estado fallido.

Es necesaria una fuerte ofensiva diplomática para adelantarse y bloquear las maniobras que las fuerzas imperiales están preparando ante la ONU y otras instancias internacionales como las organizaciones de derechos humanos de la OEA, de las que Venezuela debe estudiar su retirada. En especial, derrotar la matriz de opinión dirigida a señalar que el Estado venezolano es un “narcoestado”.

El pueblo, en las distintas localidades debe concretar planes para, sobre la base de la inteligencia social y la unidad cívico-militar, sacar a los paramilitares y demás mercenarios de sus guaridas y proteger nuestras fronteras y campos petroleros. También hay que tomar medidas logísticas como la preparación de reservas de alimentos, de agua, medicinas y dotarse de instrumentos de comunicación que no dependan de las redes formales, las cuales pueden ser saboteadas.

Debemos impedir que conviertan a Venezuela en un campo de guerra, derrotando políticamente al imperio, impidiendo que construyan alianzas internacionales contra nosotros. La experiencia demuestra que sólo si nos derrotan políticamente, pueden desplegar su poderío militar.

¡A preparar la batalla: el 5 de mayo, a las 10am, en la Sala 1 del Parque Central!

¡El Socialismo es Poder del Pueblo!

¡Viviremos y Venceremos!


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