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El día domingo 21 de octubre, un grupo de 100 personas, fundamentalmente compuesto por mujeres de la comunidad 5 de Julio y otros sectores populares de Petare, tomaron una extensión de terreno ubicado en El Marqués Norte, junto al Coliseo. Esta toma, según sus protagonistas, tenía tres propósitos: abrir el debate sobre el derecho a la ciudad, en línea con lo que plantea el presidente y se recoge en la propuesta de reforma constitucional; exigir una política de Estado, específicamente del municipio Sucre (Caracas-Edo. Miranda), para la recuperación del suelo urbano ocioso, al servicio de la ciudad, enfrentando la especulación y el latifundio urbano; reclamar la asignación de suelo para más de 200 familias que vienen peleando de hace más de 3 años por un proyecto integral de vivienda y hábitat, con propiedad colectiva y por la vía de la autogestión.
Estos eran los objetivos asumidos por la toma, aunque los tomistas, del Campamento de Pioneros 5 de Julio-Movimiento por la Ciudad y la Vivienda, afirman que su acción apunta a un asunto mucho más amplio y medular que las típicas “invasiones”. Este término que consideran "infeliz", pues a su entender "equipara las ocupaciones de tierra por nuestra gente sin vivienda, con lo que hacen los gringos en Irak", ya que, para ellos plantea un elemento esencial en la construcción del socialismo: la democratización de la ciudad, desalojar de la ciudad las relaciones capitalistas y sustituirlas por relaciones solidarias, de equidad e incluyentes. Por consiguiente, los integrantes de la comunidad movilizada declaran que se proponían abrir, de esta manera, por la vía de los hechos, un debate pendiente: ¿Para quién es la ciudad, para los ricos, para el capital, para los latifundistas urbanos, o para los pobres, para los ciudadanos, para todos los que producimos la ciudad?
Sin embargo, denuncian que "recibimos como única respuestas de las autoridades municipales la más desproporcionada de las represiones y la más vil de las mentiras". Relatan, como ya lo reportó Aporrea.org, que a las 6 de la tarde del domingo pasado, 21 de octubre, a unas pocas horas de haber realizado la toma, un numeroso grupo de agentes de la Policía de Sucre arremetieron contra ellos, pese a que predominaban mujeres niños y adultos mayores, disparando una lluvia de gases lacrimógenos y soltando perros amaestrados para amedrentar y dispersar a los participantes. Ante el peligro evidente que esto representaba para la integridad física de los que se mantenían en el terreno, especialmente de los niños, y los numerosos casos de asfixia que se presentaron, decidieron abandonar la toma, y protestar en la Cota Mil, exigiendo la presencia de un fiscal público para denunciar la represión y los atropellos.
Pese a esto, se quejan de que "las autoridades municipales, lejos de presentar la más mínima excusa por el ensañamiento de sus funcionarios, volvió a arremeter contra nosotros, ahora usando el arma de la mentira y la descalificación". En un comunicado se refieren a unas declaraciones del alcalde Rangel Avalo, a las cuales responden en los términos contundentes.
Califican como una "mentira" que los terrenos ocupados sean parte del Parque Nacional El Ávila, como declaró el alcalde. Aseguran que los terrenos están en la poligonal urbana, y lo separa de los linderos del parque la Avenida Boyacá (Cota Mil). Agregan que estos terrenos, propiedad de MINFRA, estuvieron destinados a un proyecto urbanístico del Ministerio de Vivienda y Hábitat hace poco tiempo, proyecto que nunca fue realizado.
Desmienten que la toma fuera propiciada por agentes de la oposición. "Los que participamos, organizamos y apoyamos esta acción hemos apoyado al proceso revolucionario, al proyecto socialista y al Presidente Chávez desde el primer momento, en la primera línea de fuego, sin necesidad de tener un cargo burocrático para decirnos revolucionarios". Por otra parte, añaden que la gran mayoría de los "pioneros" son propulsores, aspirantes a militantes, comisionados, voceros y delegados del PSUV, y aclaran: "decimos esto para que lo entiendan los burócratas de la alcaldía, que sólo entienden de cargos formales, porque para nosotros no hay mejor rango que el de ser revolucionario y parte de este pueblo grande y rebelde".
Rechazan que el Alcalde, presente la acción comunitaria como si pretendiera crear conflicto o calentar la calle. Ripostan que "quienes tuvieron una actitud de provocación, quienes nos forzaron a tomar la calle y protestar contra la represión, fueron los agentes policiales" y acusan a quienes dieron la orden de reprimir, de ser responsables de actuar "cobardemente", contra niños, mujeres y ancianos, ya que de acuerdo con la versión de este colectivo popular, nunca opusieron resistencia física ni produjeron ninguna agresión.
También dicen que es mentira que fuera una acción contra la reforma constitucional y por el contrario, opinan que la toma fue en pro de la misma; en particular del artículo 18, que por primera vez en la historia constitucional del mundo consagra el derecho a la ciudad y el uso social del suelo urbano. Para ellos las cosas son al revés: "quienes parecen contradecir la reforma son las autoridades municipales, en su complicidad con el gran latifundio urbano, y al no entender que el pueblo, el soberano, el poder constituyente, debe respetarse".
Niegan que se tratara de una invasión. Explican que desde abril de este año, han intentado un "diálogo infructuoso" hacia las autoridades del municipio, exigiendo que se cree una cartera de suelo urbano, para la recuperación de cientos de terrenos ociosos del municipio y ponerlos al servicio de la ciudad. Piensan que de tratarse de una invasión, en terrenos precarios y sin valor inmobiliario, como muchas otras que han ocurrido, las autoridades municipales no les habrían desalojado: "lo que les duele es que los sectores populares tomemos terrenos de la ciudad, que se los arranquemos al negocio inmobiliario y al capital especulativo".
Para ellos "es un acto de cinismo" que el alcalde les “invite” a participar en los proyectos de vivienda que se vienen desarrollando, por cuanto afirman que "quienes participamos en esta acción, no contamos con vivienda desde hace mucho tiempo, y hasta ahora en el municipio no se ha desarrollado ningún proyecto de vivienda real, sino puras farsas, para intentar engañar al presidente". Critican que las viviendas “de interés social” que se construyen para los pobres, son a cientos de kilómetros de la ciudad. El significado que ven en esto "es como si la ciudad sólo fuera para unos pocos privilegiados, que pueden pagar por ella, y para los demás nos toca contentarnos con viviendas lejos de nuestros sitios de trabajo, estudio y vida". Han insistido que en Caracas, con los terrenos ociosos que existen, se podría resolver las demandas de vivienda y las necesidades de áreas públicas de los caraqueños durante al menos 10 años.
Rechazan lo que llaman "criminalización del movimiento popular y de las luchas del pueblo". Estos vecinos, víctimas de la crisis urbana y de la falta de viviendas, ven las cosas desde una perspectiva distinta a la de los funcionarios a quienes acusan de ser los que realmente están contra el proceso, contra el socialismo, contra el presidente Chávez, porque "son aquellos que, amparándose en el poder que el mismo pueblo les otorgó, lo usan para reprimir, desmovilizar, descalificar al poder popular" y porque "la revolución, el socialismo, se forja en las luchas populares, en la organización y movilización del pueblo, contra los enemigos del proceso revolucionario, tanto aquellos que conspiran desde afuera, como quienes usan sus cargos para perpetuar sus intereses y defender los intereses de los poderosos".
A estas autoridades, y específicamente al Alcalde, le recuerdan que que se fije en quiénes lo eligieron, y a quienes se debe: a ese pueblo grande y revolucionario, que vio en él la posibilidad de una gestión municipal comprometida con los pobres y excluidos. Le exhortan a tomar "las banderas del socialismo y la revolución, que no hace concesiones al capital y a los terratenientes urbanos". Le dicen aque aún esta a tiempo de honrar este compromiso, y que para eso puede contar con un pueblo organizado y consciente, que es capaz de superar todos los obstáculos.
Proclaman que seguirán en la lucha, pues este "proceso maravilloso", y su líder, el Presidente, les han enseñado que no pueden quedarse callados ante la injusticia, ante las desigualdades y ante los intereses de los poderosos, en este caso, ante el capitalismo urbano y sus "testaferros". Por lo tanto, anuncian que seguirán luchando por la democratización de la ciudad, por el acceso al suelo urbano y por el socialismo. Lanzan un grito de lucha: "¡A los latifundistas de esta ciudad, les daremos guerra con dignidad!"
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