El artículo 184 de la Reforma Constitucional: poder efectivo para el pueblo

El movimiento social que se ha desatado a raíz de la discusión de la reforma constitucional, rememora el que se originó cuando se emprendió la lucha por la aprobación de la Constitución Bolivariana en 1998, la que nacía de una constituyente, que por primera vez en la historia nacional, surgida al calor de un movimiento social y político que resguardó el carácter originario y popular de la misma para que no se arrebatara, como antaño, el anhelo del pueblo por condiciones dignas de vida, trabajo, educación y salud.

Ahora, la lucha por mejores condiciones de vida no se limita a obtener condiciones aceptables para la reproducción de la misma, sino que una vez logrado en un grado aceptable (y hay que reconocer que aún perviven condiciones sociales y económicas no acordes al ideal que se persigue) se posibilita el ejercicio del poder a una inmensa mayoría del pueblo que fue excluido de ese ejercicio.

La propuesta que hace el Presidente de la República con la reforma a ciertos artículos de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, concretamente en el artículo 184, vislumbra, entre otras cosas, la legalización de esa práctica que se viene ejecutando de manera muy rudimentaria en la casi totalidad del territorio y que es un preámbulo de ejercicio del poder de manera efectiva. En este artículo se afirma que: “Una ley nacional creará mecanismos para que el Poder Nacional, los Estados y los Municipios descentralicen y transfieran a las Comunidades organizadas, a los Consejos Comunales, a las Comunas y otros Entes del Poder Popular, los servicios que éstos gestionen…” Esta propuesta no debe ser tomada como una broma, aquí reside una de las principales molestias de la oposición en relación a la reforma constitucional: se está reconociendo a nivel constitucional el papel de las organizaciones sociales (como los consejos comunales) en la resolución de algunos problemas dentro de las comunidades, es decir, el poder popular.

En otro artículo, el 70, se define que entre los medios de participación y protagonismo del pueblo se encuentran los consejos del poder popular (consejos comunales, consejos obreros, consejos estudiantiles, consejos campesinos, entre otros), reconociéndose así la importancia que tienen éstas organizaciones en la construcción de una verdadera democracia participativa y protagónica.

Muchos quisiéramos que se concretara en la Constitución, que de manera directa se eligieran a los representantes a la Asamblea Nacional a través de los Consejos Comunales de todo el país, con mecanismos de participación que garantizaran, no sólo transparencia, sino un verdadero Poder Popular. Pero el proceso aún es joven y todo se puede esperar en un futuro no muy lejano, esto es sólo un adelanto de por dónde debe ir la construcción de una verdadera sociedad socialista.

Mucho más adelante, en el artículo 184, se sugiere que se deberá realizar “…La transferencia a las organizaciones Comunales de la administración y control de los servicios públicos estadales y municipales, con fundamento en el principio de corresponsabilidad en la gestión pública”, lo que pondría fin a cualquier pretensión neoliberal de privatizar los recursos y servicios que se le brindan a la comunidad.
Por supuesto que existen motivos suficientes para que esta oposición díscola se moleste y arremeta con furia contra el proyecto de reforma; se les está imposibilitando a futuro, la venta de la Patria a Corporaciones Transnacionales, privándoseles con ello de las jugosas ganancias que a manera particular y privada obtenían en tales transacciones.

En el artículo 302, se expresa que: “El Estado se reserva por razones de soberanía, desarrollo e interés nacional, la actividad de explotación de los hidrocarburos líquidos, sólidos y gaseosos, así como las explotaciones, servicios y bienes de interés público y de carácter estratégico”, lo que cierra la puerta, por vía constitucional, a cualquier pretensión de desnacionalización de éstos; convirtiéndose los recursos y servicios en propiedad pública y/o social (art. 115).

Si esto no es socialismo, entonces no sé qué será. Esto como contraposición al famoso “socialismo chileno” que se encuentra amarrado a un ejército fascista, un sector empresarial derechista y reaccionario y que cuenta con el apoyo “incondicional” de la embajada de los Estados Unidos.

Pero no conforme con esto prosigue el art. 184: “La Comunidad organizada tendrá como máxima autoridad la Asamblea de ciudadanos y ciudadanas del Poder Popular, quien en tal virtud designa y revoca a los órganos del Poder Comunal en las comunidades, Comunas y otros entes político-territoriales que se conformen en la ciudad, como la unidad política primaria del territorio.” ¿Democracia Social? Pues no. Esto es Democracia Socialista, el poder en el pueblo, quien lo ejerce para su propio beneficio, beneficio que es social, comunitario, por encima de intereses particulares, económicos y políticos.

La Democracia Social, que es lo que pregona la oposición, no es más que un cambiar algo para que todo quede igual, y si no, hagamos memoria de lo acontecido en el país en 40 años con gobiernos socialdemócratas (AD) y democratacristianos (COPEI): gobernaron siempre para beneficiar a una minoría de empresarios en contra de las necesidades de la inmensa mayoría del pueblo; represión constante a todo movimiento social, entrega del país a potencias extranjeras, y el 80% de pobreza fueron los grandes logros de este período. Gracias a ese modelo éramos un país inmensamente pobre con inmensas riquezas que se llevaban a otras latitudes. Ya no más.

¿Ven? Por esto, y otras cosas, es que el oposicionismo se molesta, buscando apoyos en otros sectores (léase filósofos, estudiantes de universidades privadas, abogados, economistas, políticos profesionales, comunicadores, empresarios y hasta embajadores, secretarios de estados de países extranjeros, presidentes vendibles y reyezuelos o dictadores) que se prestan a la manipulación mediática. Cuando el pueblo los enfrenta con la Reforma Constitucional en la mano no saben qué decir (tal como le pasó a Leopoldo López), se quedan callados y se retiran, siempre se retiran con el rabo entre las piernas. Parece ser el signo que persigue a estos grupos y personalidades.

Aquí se puede consignar como otro de los apoyos a éste artículo, y que abre espacios a la participación del pueblo, al 90 de la reforma donde se dispone la jornada de 6 horas diarias y treinta y seis semanales; éste brinda la posibilidad de que el tiempo de ocio se convierta en tiempo social, en tiempo para el trabajo comunitario, en tiempo para la resolución de los distintos problemas que se presentan dentro de las localidades, en tiempo de crecimiento y educación personal.

Por eso se debe ver a la reforma constitucional como un todo articulado, que tiene vida y sentido en su conjunto y no de manera aislada.

¡Ahora vamos por el Sí a la Reforma!

¡Por una Patria Socialista!

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