Comuna no es Comunismo

Afirmar en pleno siglo XXI que Comuna es sinónimo de Comunismo es un anacronismo histórico imperdonable. Sencillo: la historia ha demostrado que son dos fenómenos social-políticos diferentes.

Por un lado, la Comuna de Paris es el referencial histórico más importante de esta forma de organización social. Nace por la necesidad que tenían los individuos de resistir y/o defender su territorio.

También la Europa Medieval (Italia) es un referente importante, allí comienza la pugna entre los señores feudales y una nueva clase que estaba emergiendo (la burguesía). Ella reclamaba no solo poder económico, sino también poder político. La rebeldía de esta clase dio origen a los autogobiernos, y con ello a una nueva forma de organización social y económica; e incluso se afirma que en las comunas se encuentra la génesis de la “ciudad comercial”.

En este siglo, citaremos solo dos ejemplos. La Comuna de Buenos Aires, que surge con el propósito de profundizar la democracia, incentivar la participación ciudadana; y descentralizar el ejercicio de gobernar, etc. En Venezuela nace por presiones sociales. El pueblo exige articular y coadyuvar con el Estado, en las formulaciones de las políticas públicas a implementar por el gobierno. Pero, además, es un mecanismo que incentiva la socialización, y el empoderamiento ciudadano.

Por otro lado, el Comunismo es una económica social que promueve, entre otras cosas, la abolición del Estado: una sociedad sin clase, con la eliminación de los medios de producción privados; es decir, los medios de producción deben ser de propiedad social para evitar la explotación del ser humano.

Obsérvese como denominador común en las comunas que ninguna desconoce la propiedad privada, así como tampoco, la existencia del Estado-Nación. Venezuela no es la excepción, ya que coincide plenamente con los principios originarios de las comunas.

Entonces nos preguntamos ¿Serán las comunas comunismo? Todo indica que no, que esto no es más una premisa falsa para entorpecer y empañar el proceso de organización social-comunal en curso.

Las Comunas abren la posibilidad de frenar medidas impopulares de los gobiernos, así como es un freno automático a actos administrativo indecorosos.

En conclusión, no hay nada más poderoso que un pueblo participando, organizado, y protagonista de su destino, que es en definitiva el espíritu comunal.

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