La toma del poder por el pueblo ¿Una utopía?

Chávez es un caso único en la historia, no es un político en los términos usuales, es un líder amado por su pueblo, no se deja amedrentar por las dificultades, es honesto en grado superlativo y su intuición le permite llegar a conclusiones a donde no llegan los análisis de los expertos. Cuando comenzó a hablar de la revolución bolivariana, los doctos en revoluciones se rieron en tono burlón. Cuando planteó la construcción del socialismo del siglo XXI hubo carcajadas universales. Cuando propuso estructuras para la integración latinoamericana muchos dijeron que era un iluso. Trabajó duro y con la ayuda efectiva de pocos logró los resultados que están a la vista. Desde hace tiempo Chávez viene diciendo que el objetivo fundamental de proceso revolucionario es darle poder al pueblo. Nadie ha reído, pero no le paran bola quienes han aceptado la responsabilidad de hacer que el proceso revolucionario marche sobre pies firmes, ni tampoco quienes escribimos pendejadas, que no apuntan en la dirección correcta, pero con la creencia ingenua de que nos las sabemos todas. Tampoco los comunicadores sociales de los medios del Estado ¿Será que no le creíamos? ¿No lo entendíamos así? ¿Es una utopía? ¿O el individualismo, nuestro individualismo, es una condición estructural que no nos permite hacer ninguna acción para que ese planteamiento se convierta en actividad creadora?

Es lógico hacerse esas preguntas después de oír la autocrítica del Comandante Presidente, después de triunfo del 7-O, en un momento en el cual es evidente que el poder popular es la única garantía de la irreversibilidad del proceso revolucionario bolivariano y de su marcha hacia la construcción del socialismo del siglo XXI y no se hayan dado paso firmes en la creación de las estructuras del poder popular.

Chávez en ese Consejo de ministros dijo que pareciera que nadie se había leído la Ley Orgánica de las Comunas. ¡Algo insólito!

Es curioso, pero no tengo información que alguien haya dicho algo al respecto, aunque es evidente que desde 2006 cuando la AN aprobó la Ley de consejos comunales hasta el presente, apenas se han creado un cierto número, no precisado, de consejos comunales, muchos de los cuales están desamparados porque no hay articulación con las alcaldías y hay unas pocas comunas en proceso de formación con la raíces en el aire, porque no existe aún el reglamento de la Ley Orgánica de Comunas aprobada por la A.N. en diciembre de 2010, a pesar de que en ella se estableció un plazo de 180 días para aprobar dicho reglamento.

¡Ah!… Yo creo que por ahí van los tiros. Pasaron esos seis meses de plazo y llegamos a diciembre de 2012 y ninguna comuna se puede registrar ahora, a pesar de que se haya cumplido con las exigencias de la Ley, porque no hay reglamento y por ello el Consejo Federal de Gobierno tampoco puede aceptar los proyectos que presenten. En relación a esto hay denuncias hechas por camaradas pertenecientes a comunas en formación. Es lamentable todo eso. Pero más que todo que sólo sea el Comandante Presidente quien se autocritique, cuando es ampliamente conocido las múltiples tareas que tiene sobre sus hombros y que estuvo luchando 11 meses contra el cáncer que se le diagnosticó en junio de 2011 (dos intervenciones quirúrgicas, quimioterapia y radioterapia) y fue en mayo de 2012 cerca del comienzo de la campaña electoral cuando terminó con las extenuantes sesiones de radioterapia.

Es sorprendente ahora la oferta electoral de los candidatos a gobernadores de estado por el PSUV, quienes prometen la formación del estado comunal dentro los próximos cuatro años sin pensar en la complejidad de la construcción de una superestructura político-social con un modelo económico de propiedad social y de desarrollo endógeno y sustentable, en el cual el poder es ejercido directamente por el pueblo a través de los autogobiernos comunales, siendo la comuna la célula fundamental de conformación del estado comunal.

Yo creo que todos los que piensan políticamente entienden que el poder popular significa que el pueblo es quien gobierna o lo que es lo mismo, es un autogobierno. Hasta ahora no ha habido ninguna experiencia en el mundo de poder popular en época de paz y mucho menos dentro del ejercicio de una democracia con la garantía de las más amplias libertades como ocurre en Venezuela.

La creación del Poder popular en un país donde hay el ejercicio de una democracia con las más amplias libertades, es la formulación teórica básica del proceso revolucionario bolivariano, para la construcción del socialismo del siglo XXI, pero no encontramos el camino para hacerlo.

El Poder popular se aproxima al concepto griego de autogobierno (el prefijo “auto” quiere decir por uno mismo), de autonomía individual. Para los griegos antiguos, los conceptos de individualidad y de gobierno social, estaban estrechamente relacionados. Se valoraba la capacidad del individuo para participar directamente en el gobierno de la sociedad. Lo cual era el resultado del conocimiento que tenía de sí mismo, consecuencia de su acceso sin restricciones a los saberes de la sociedad.

Para tener autonomía individual es necesario hacer acopio de conocimientos diversos, sólo así es posible llegar a tener conciencia social. Es decir, reconocernos como seres humanos que ocupamos un lugar definido en la sociedad, lo cual es determinante para orientar nuestra conducta moral y ética.

Para convertir a un ser humano en un factor de cambio social verdadero, es necesario que se le suministre información veraz y oportuna, para deslastrarlo del condicionamiento cultural de la sociedad capitalista.

La cultura política que mostramos en nuestro país es la que predomina en la mayoría de los países del resto del mundo, en los cuales toda la población es gobernada por elites políticas al servicio de elites sociales y económicas. Hay un condicionamiento del pueblo a aceptar que los candidatos a ser elegidos “democráticamente” sean postulados por las elites políticas: nacionales, regionales o locales. Es un condicionamiento mediático para hacer creer que los políticos saben gobernar, lo que nos lleva a aceptar que tomen las decisiones que van a afectar la vida de la población en general. Esos son hábitos políticos creados a través de generaciones utilizando sutiles métodos de persuasión.

Para evitar que haya cambios sociales, la burguesía utiliza el miedo como instrumento para condicionar la conducta humana hacia el consumismo y la obediencia. Al mismo tiempo distrae a la gente con espejismos para mantenerlo alejado de la verdad. Lo que podemos sintetizarlo en la ecuación Miedo + Desconocimiento de la Verdad= Cero Cambios Sociales. Los venezolanos tenemos hoy la posibilidad cambiar los términos de esa ecuación: No Miedo + Conocimiento de la Verdad = Cambios Sociales. Hoy en día es fácil adquirir nuevos conocimientos por el desarrollo de la informática, lo que permite acelerar el proceso para la obtención de autonomía individual. Proceso que de hecho obliga a apegarse a la verdad o aproximarse a la verdad, como dicen los científicos, lo que hace al individuo anti-dogmático y como consecuencia crítico y autocrítico. Sin esas cualidades los venezolanos no podremos construir el socialismo del siglo XXI.

También se ha establecido un condicionamiento en la militancia partidista. Yo milité en un partido político de izquierda durante 16 años, hasta que se desintegró, oyendo siempre sobre un “centralismo democrático” infalible, mediante el cual un pequeño grupo de dirigentes daba órdenes para que fueran cumplidas sin objeciones por la militancia, si alguien decía lo contrario, lo expulsaban o lo marginaban con calificativos peyorativos, lo que alentó la formación de grupos dentro de la estructura partidista que eventualmente se separaron del partido y lo dejaron como un cascarón vacío.

Si queremos construir una sociedad igualitaria en democracia plena, tenemos que cambiar nuestros hábitos políticos. En primer lugar debemos dar muestras prácticas de haber abandonado el individualismo, al trabajar por decisiones colectivas independientemente del entorno.

Lo que en otras palabras significa que los venezolanos debemos someternos a un proceso intensivo de deslastre de conductas individualistas, para tomar el PODER y así convertirnos realmente en factores de cambio.

Por otra parte debemos ser más audaces, los concejos comunales y las comunas no pueden ser los únicos instrumentos para que el pueblo ejerza el autogobierno. Creo que esas formas organizativas son buenas para agrupar comunidades territoriales alrededor de una concepción económica de tipo socialista, pero dependen desde su formación del apoyo de los gobiernos locales. Si no hay entendimiento entre el gobierno municipal y los consejos comunales, menos lo habrá con las comunas. Ese es una razón de peso para que la organización de las comunidades y su empoderamiento marchen a paso de morrocoy.

Pero la vida comunitaria no sólo existe en el área de residencia de la gente. En el sitio de trabajo se realiza una intensa vida comunitaria. Así mismo en las instituciones educativas, como las universidades, institutos tecnológicos, escuelas, etc.

La creación de los Consejos Educativos en las Escuelas como instancia ejecutiva de carácter social, democrática, responsable y corresponsable de la gestión de las políticas públicas educativas, es un paso importante en la dirección de darle poder al pueblo. Pero ojo, sus reuniones no deben ser una réplica de las propiciadas por las Comunidades Educativas. Hay que abolir las asambleas donde se reunían unos cuantos padres y representantes con un grupo de maestros, lo que facilitaba que un pequeño grupo en connivencia con la dirección del plantel impusiera su voluntad. No, no debemos desvirtuar el objetivo central, cual es darle poder al colectivo. Es necesario establecer modalidades que permitan la participación de todos los padres, todos los maestros, todos los empleados, todos los obreros y todos los estudiantes, sin el establecimiento de odiosas diferencias.

Otro campo propicio para educar a las masas en el autogobierno, está formado por las universidades, en las cuales la comunidad universitaria conformada por estudiantes, profesores, empleados y obreros sea quien tome las decisiones. Es posible que haya resistencia en las universidades autónomas, pero en las dependientes del Ministerio de Educación Universitaria, no debe haber problema cuya solución no sea posible a corto plazo.

Para que no quede ninguna institución universitaria al margen del ejercicio democrático de las comunidades que hacen vida en ellas, es urgente la aprobación de una nueva Ley de Universidades para crear una estructura verdaderamente democrática en las universidades, que garantice que las decisiones no serán tomadas por ministros, el claustro universitario, rectores y decanos de facultades, sino por la comunidad universitaria dejando de lado el perverso asambleísmo. Este es otro caso de incomprensión del papel de la comunidades en las grandes decisiones políticas y administrativas.

¿Qué pasó con la Ley de Educación Universitaria aprobada por la A.N. en diciembre de 2011?

El 4 de enero de 2012 el Comandante Presidente durante su primer Consejo de Ministros dijo: “Después de leer varias críticas constructivas, sugerencias, razonamientos que he visto en @chavezcandanga y de escritos confidenciales, he decidido que voy a vetar esta ley, pues creo que necesita ser sometida a un amplio debate antes de su promulgación". Después de eso silencio absoluto. ¡Hagamos algo por la enseñanza universitaria por favor!

Al igual que las universidades las empresas del Estado: CANTV, CORPOELEC, SIDOR, VENALUM, CONVIASA, Metro de Caracas, Puertos, Aeropuertos, los bancos, etc., deben ser utilizadas como entes complementarios a los concejos comunales y las comunas para el ejercicio del poder popular. La toma de decisiones colectivas con participación de todos los trabajadores, seguro que tendrían un impacto social importante y nos acercaría a la gestión socialista.

Me siento persuadido a creer que con estas medidas se aceleraría considerablemente el tránsito al socialismo, porque a los que dudan se les brindaría la oportunidad de vivir momentos en los que serían protagonistas de los cambios.Yo soy optimista, pienso que no se ha promocionado suficientemente el autogobierno, para que una masa crítica haga aprehensión de la idea del poder popular y comience la construcción efectiva de los instrumentos que conduzcan al pueblo a su completa liberación. Pienso que después de la autocrítica presidencial los ministros tienen más claro que la construcción del poder popular es responsabilidad de todos y no sólo de unos pocos. Así mismo, los comunicadores sociales de los medios del Estado, deben entender que su papel es ser educadores y los ojos vigilantes del poder popular, para ejercer contraloría social y no hacerse la vista gorda ante fallas políticas tan ostensibles como la Ley de Educación Universitaria y el Reglamento de la Ley Orgánica de las Comunas, porque se presentan como agentes al servicio de intereses subalternos, dejando a un lado el proceso revolucionario.

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