(Memorándum 2)

Aristóbulo y la Teoría del Queso Rallado

Este jueves 01-10-2012 en horas de la tarde, participé en un conversatorio en la ciudad de Barcelona al cual asistieron más de 30 camaradas procedentes de varios municipios del estado Anzoátegui, que forman parte del círculo de estudio y discusión “Pepe Grillo”. Participaron como expositores, un camarada de nombre Ciro Salazar Bellizia y el camarada Stalin Hernández. El tema de discusión fue el Poder Popular, tema que cobra una gran relevancia por la ubicación que el Camarada Aristóbulo le ha dado en el marco de su precampaña electoral.

La intervención del Camarada Ciro Salazar Bellizia fue introductoria y se focalizó en la Leyes denominadas del Poder Popular. Presentó un panorama sobre el alcance de estas leyes y en su conclusión, sugirió, que un paso importante para avanzar en el proceso de conformación del Estado Comunal, requería o reclamaba una reforma constitucional.

El Stalin Hernández focalizó su intervención en una especie de caracterización y problematización del Poder Popular en Anzoátegui y de los obstáculos que impone Fundacomunal para la organización de las comunidades. Calificó a este ente de entorpecer -con ganas- el proceso de organización comunitaria y de carecer de un plantel de profesionales para apoyaran más efectivamente ese proceso de organización comunal. Fue enfático al plantear, que si se hace una evaluación de la organización comunitaria, muchos Consejos Comunales calificarían de ser instituciones de carpetas y por ello dio a entendwe, una organización comunal que sólo existe en carpetas pero que desafortunadamente no son instituciones para la participación comunitaria. Sostuvo que la condición de consejos comunales de carpetas no es la generalidad, pero en número alcanza una cantidad importante de Consejos Comunales.

Mostró su interés por el sentido que ha tomado la campaña del camarada Aristóbulo, en cuanto a incluir a los consejos comunales para impulsar su gestión. Una vez asomada esta situación de simpatía por el foco temático de la campaña de Aristóbulo, abordó dos situaciones muy interesantes, que las entendí como un producto práctico de su trabajo comunitario.

En primer lugar, preciso que una manera de hacer realidad la propuesta de Aristóbulo sobre un gobierno con fuerte participación del Poder Popular, implicaba una restructuración de Fundacomunal en el estado Anzoátegui para comprometerlo técnica y profesionalmente con este propósito. Debe hacerse de Fundacomunal un ente técnico, profesional y políticamente calificado para esta tarea. Sostuvo, que Fundacomunal está para que lo asesoren y no para asesorar. Fundacomunal improvisa y piratea en extremo la asistencia. No tiene competencias reales para este trabajo. Hay personas calificadas, no tantas como se necesita, pero su orientación y dirección está como pensada para entorpecer el trabajo de organización. Desde Fundacomunal –argumentó- se han promovido los consejos Comunales de carpetas y las prácticas reñidas con la moral y la ética.

En su momento de finalizar su presentación-exposición, dio un salto temático y pregunto: ¿En un ambiente político cuando se habla de queso, con qué cosas asociamos este término? Nadie esperaba este salto, pero uno de los asistentes, que luego se notó como preparado para la pregunta, explicó que la teoría de queso rallado, trasmitía una sensación de tomar algo y al rallarlo, daba la sensación de alguien repartiendo migajitas de queso.

Stalin Hernández compartió esta idea que pareció como parte de su exposición y seguidamente retomó su presentación para señalar que en el marco de un desarrollo comunal muy propenso a consejo de carpetas; la teoría del queso rallado sonaba mal, porque pone la pauta en una repartición de algo. Terminó expresándonos que no le parecía muy pertinente esta idea.

En el ocaso de la tarde, vía a encontrarme con la soledad de mi apartamento, pensé en estas dos ideas que tuve la oportunidad de oír y que me entusiasmaron porque estos dos camaradas era gente de pueblo y tenían un basamento conceptual para comunicar sus puntos de vistas. Ya en la soledad inmensa de mi apartamento, me convencí que el camarada Aristóbulo debía saber de esto y creí conveniente escribirlo para ver si Aristóbulo tenía la oportunidad de leerlo. Si puede leerlo, le sugiero, pensar –autocríticamente- en esta “teoría del queso rallado”. Más que promover un reparto de algo; la nueva ética puede estar exigiéndonos una sociedad que está en condiciones de dar; así como dieron estos dos camaradas que desarrollaron muy bien este conversatorio. No deje de oír al pueblo y por supuesto, es importante que piense más calmadamente en el sentido de esta teoría del queso rallado. Tiene mucho sentido, el reclamo que presentó el camarada Hernández en este conversatorio.

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