A por ellos

Uso esta expresión coloquial del pueblo español para manifestar mi preocupación por la tarea que tenemos por delante todos los revolucionarios de esta amada Venezuela, desde nuestro querido Comandante Presidente hasta el mas modesto de sus seguidores.

Como dijo una vez Fidel, en Venezuela no hay 6 millones de oligarcas por lo que esa votación no refleja la verdadera relación de fuerza entre los dos sectores enfrentados políticamente: la revolución y la reacción.

Que se enfrenten al gobierno revolucionario, por sus intereses grupales, unos dos millones quinientos mil electores es quizás una cifra cercana a la realidad que englobaría a disímiles sectores tales como:

Los amos del valle, es decir los poderosos multimillonarios que han visto afectado sus intereses grupales no solo por las medidas impositivas, regulatorias y ordenatorias decretada por el gobierno revolucionario sino por haberles quitado la propiedad del estado del cual se lucraban a su antojo.
Los banqueros estafadores que tomaban para sí los dineros de los ahorristas con los que hacías pingues negocios que le daban dividendos millonarios.
Los tramposos ejecutivos del mercado inmobiliario que se lucraron astronómicamente con la construcción, venta, recuperación y reventa de viviendas.
Los narcotraficantes y contrabandistas
Las mafias judiciales que por décadas se lucraron del sentimiento y necesidad de los privados de libertad y sus familiares o de aquellos amenazados con demandas o embargos.
Las decenas de miles de gestores, oficiantes, intermediarios, recaderos, gacetilleros, alcahuetes, recaderos, correveidiles, que se lucraban de los ciudadanos necesitados de una gestión administrativa ante una entidad oficial.
Los tahúres de bingos, casinos, hipódromos, loterías y demás antros de envite y azar.
Los alcohólicos que deben tomar varios tragos al día para mantener su cuerpo a tono con sus signos vitales.

En esos grupos y otros que a lo mejor deje por fuera están los reales enemigos del Presidente Chávez por cuanto, al ver afectados sus intereses clasistas y grupales, les sobra razón para estar rabiosos.

Pero que casi 4 millones de venezolanos de los estratos medios y bajos de la población, que han sido beneficiado directa o indirectamente, o son beneficiarios potenciales de las políticas del Gobierno Revolucionario, se hayan ubicado en la acera de enfrente tomando una posición indigna, irresponsable y mal agradecida, solo lo justifica un desorden mental producto de una campaña mediática que los ha llevado a tal grado de confusión que los obnubila y los desvaría dejándolos atontados reaccionado como autómatas.

A esos casi 4 millones de compatriotas debemos dedicar nuestro esfuerzo por rescatarlos, traerlos a nuestro lado, que es el sitio en donde deben permanecer. Eso es una responsabilidad de todos, no solo de Chávez sino también del PSUV, de cada uno de sus miembros y de los simpatizantes del Presidente. Tarea ardua pero necesaria e inaplazable.

Que el Gobierno, con sus políticas incluyentes, les permita a todos ellos ser beneficiarios directos o indirectos de las acciones oficiales y nosotros, con responsabilidad y dedicación al trabajo, acabemos definitivamente con la ineficiencia dentro del estado siendo cada vez mas productivos a fin de cambiar la imagen de un estado anacrónico e ineficiente por otro mas eficaz, justo, equitativo, responsable, honesto, proximal, productivo, etc, que le otorgue a la vida en comunidad el sentido positivo del vivir viviendo.

Que seamos expeditos en legislar contra la delincuencia mediática que enceguece a muchos que, viviendo con limitaciones en alimentación, salud, vivienda y valores espirituales tranza su vida con un sistema oprobioso por la sola satisfacción de vivir el día a día con los teleculebrones, los programas de concurso, las película de violencia extrema, los programas frívolos donde se desvelan los problemas familiares con las mas descarnada obscenidad, las canciones de moda y la propaganda consumista a todo lo cual se le suman los programas de opinión en donde tergiversan la realidad dándole a ese público cautivo dosis letales de falsa ciudadanía.

Esos “manitos blancas” quemadores de basura de la Plaza Altamira los días 8 y 9 son la manufactura de lo antes expuesto, seres desvariados, ausentes de la realidad viviente y cautivos del desorden imperial.

Por último y fuera de contexto, quiero manifestar mi desacuerdo con lo manifestado en un programa de opinión de la TV por un salta talanquera que fue presidente de VTV, cuando afirmó que con el majunche nació un líder en la oposición, pues allí jamás hubo ni habrá liderazgo, tanto por el hombre como por su circunstancia que no le pudo dar suficiente “hila” para elevarse por encima de los seis y pico de millones que en su gran mayoría solo votaron contra Chávez.

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