Caracas, 13 oct (PL) Pese a la activa campaña electoral presidencial, las autoridades venezolanas permanecen hoy alertas ante la posibilidad de intentos de algunos sectores de acudir a la violencia para impedir la reelección del presidente Hugo Chávez.
De acuerdo con criterios de altas autoridades venezolanas, el indetenible avance de Chávez en las encuestas, que le otorgan del 50 al 60 por ciento del voto, comenzó a inquietar a sectores opuestos a los cambios en marcha en el país sudamericano desde 1999.
Al respecto el jefe de Estado denunció la víspera que sectores de la oposición están ofreciendo un "billete gordo" a oficiales de diversos componentes de la Fuerza Armada Nacional, para propiciar un enfrentamiento dentro de la institución castrense.
En opinión del presidente venezolano, esta acción forma parte de un plan ya elaborado para desconocer su triunfo en las elecciones del 3 de diciembre próximo, en las cuales podrán votar unos 16 millones de los 26 millones de venezolanos.
"Siguen algunos dirigentes políticos apátridas tratando de meterse en los cuarteles, tengo pruebas ya, sobre todo pensando en diciembre y especialmente aquí en el Zulia", expresó Chávez durante una visita al occidental y rico estado petrolero.
El proyecto violento, de acuerdo con revelaciones, estaría vinculado a manipulaciones de encuestas para hacer ver un empate técnico entre el respaldo electoral al presidente venezolano y su principal opositor, el gobernador de Zulia, Manuel Rosales.
En este contexto, el plan otorga un peso importante a Zulia, donde se han manifestado sectores a favor del separatismo, alentados por la embajada de Estados Unidos, de acuerdo con denuncias.
En opinión de Chávez, como la oposición comprende la imposibilidad de vencer en las urnas "van a decir que yo les robé, hicimos fraude y tratar de alzarse aquí en el Zulia y andan buscando oficiales".
"Oído al tambor señores comandantes: andan buscando oficiales en el Ejército, en la Guardia Nacional, en la Fuerza Aérea, están ofreciendo un billete gordo para tratar de que aquí nos entremos a plomo y nos matemos, no lo vamos a hacer", aseveró.
La disposición opositora a utilizar militares para intentar frenar el avance político y democrático de Chávez tiene su antecedente más dramático en el golpe de estado de 2002 y la actitud subversiva de oficiales que optaron por acciones políticas fuera de los cuarteles.
En el proceso electoral, Chávez propone la profundización de una política sustentada en la redistribución de las riquezas mediante programas sociales que garantizan servicios de salud y educación gratuitos, alimentos a precios subvencionados, entre otros aspectos.
Rosales, promocionado por varios sectores como candidato opositor unitario, propuso entregar un quinto de la renta petrolera a pobres y clase media baja, en un intento por enfrentar el amplio respaldo del que gozan los programas sociales oficiales.