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"En la Mesa no está planteado recoger firmas solicitar un referendo revocatorio al presidente Chávez, con eso el presidente Chávez busca para distraer la atención pública”, consideró a través del hilo telefónico Luis Ignacio Planas, presidente de Copei y representante de la Mesa de la Unidad.
Frente a los 5 millones de votos que obtuvo la oposición en el proceso de enmienda constitucional de 2009, la meta para activar por segunda vez un referendo revocatorio presidencial no luce como una tarea complicada, pues en esta ocasión la oposición necesitaría algo de más de 3 millones de firmas, a la luz del 20% de inscritos en el REP que estipula la Carta Magna.
Sin embargo, las cuentas parecieran no dar por ninguna parte a la hora de aprobar remover al Presidente. Si bien los 5 millones de respaldo electoral son suficientes para activar el referendo, no lo son para revocar su mandato. De convocarse un proceso revocatorio, el artículo 72 de la Carta Magna señala que el funcionario (presidente Chávez) sería revocado con una cantidad de votos equivalentes a un número “igual o mayor de electores que lo eligieron”.
Eso sin contar que si algo mueve al electorado chavista es la puesta en juego de la figura de su líder.
Además, “los niveles de popularidad continúan siendo altos para un líder después de 11 años en el poder”, reconoce Luis Vicente León, director de Datanalisis.
El propio editorial del diario El Tiempo, de Bogotá, se pregunta, parafraseando un eslogan de la oposición, ¿Chávez está ponchao?, haciendo referencia a que pese a los problemas del Gobierno, dudan de que “la oposición logrará mantenerse unida y tener persistencia”. Eso sin contar con la debilidad de una figura que le haga contrapeso al Jefe del Estado.
La oposición tendría la imperiosa necesidad de alcanzar o superar los 7 millones 309 mil 80 votantes que reeligieron a Chávez en las elecciones presidenciales de 2006, un reto muy lejos del tope de cinco millones de votos que es su marca histórica.
Además, en el seno de la oposición el método de un revocatorio no evoca buenos recuerdos. El 15 de agosto del 2004 el chavismo ganó con 5 millones 800 mil 629 votos, mientras que la oposición obtuvo 3 millones 989 mil votos como última medición de su respaldo popular, luego del golpe de Estado y el paro petrolero, ocurrido en los años 2002 y 2003 respectivamente.
"Lo más seguro es que eso sectores contrarrevolucionarios se abstendrán de convocar un referéndum revocatorio contra el presidente Chávez porque saben que en este evento electoral la población ratificaría a Hugo Chávez Frías, como lo hizo el 15 de agosto de 2004”, considera la integrante de la dirección nacional de Psuv, Antonia Muñoz.
Para Aristóbulo Istúriz, dirigente del partido rojo, la oposición no tiene capacidad de movilización para activar un referendo. “Ellos han perdido toda posibilidad electoral y por eso creo necesitan generar hechos de violencia. Si así no fuera, entonces por qué no convocan a un referéndum para que el pueblo le conecte un home run a los que dicen que Chávez está ponchado”.
Esta vez, la estrategia de los dirigentes opositores se inclina más bien por “invertir” ese caudal de votos en obtener los curules necesarios que les garantice su presencia política en el Parlamento.
"El objetivo es tratar de producir un cambio político desde la Asamblea y para eso estamos trabajando fuertemente”, insiste Planas.
Los dirigentes políticos de la oposición dejan entrever que activar un referendo tendría un costo político “irreversible”, incluso mayor que la cantidad de votos con la cual cuentan hasta este momento.
"El gran logro de la oposición en los últimos 4 años (desde el 2006) fue rescatar el voto, el voto como castigo y el voto para el cambio”, revela Tomás Guanipa, secretario general de Primero Justicia.
Por ahora de lo único que se habla en los predios de la oposición es de las elecciones legislativas, mientras en el chavismo la idea de un revocatorio, a diferencia del 2004, se deja querer.
