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En días recientes el presidente del partido Un Nuevo Tiempo (UNT) hizo el llamado a conformar el Consejo Federal de Gobierno, órgano establecido en el artículo 185 de nuestra constitución actual. El artículo establece que “es el órgano encargado de la planificación y coordinación de políticas y acciones para el desarrollo del proceso de descentralización y transferencia de competencias del Poder Nacional a los Estados y Municipios. Estará presidido por el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva e integrado por los Ministros o Ministras, los gobernadores o gobernadoras, un alcalde o alcaldesa por cada Estado y representantes de la sociedad organizada, de acuerdo con la ley”.
Pareciera interesante que la oposición esté llamando a debatir codo a codo con el oficialismo políticas de gobierno. Además, quiénes más se destacan dentro de la Mesa de la Unidad, son miembros de Copei y el MAS, con una representación mediática casi nula de Primero Justicia, finalmente recuperando a personajes grises como Carlos Tablante o William Dávila.
Domingo Fontiveros, en un artículo de opinión de analítica.com este jueves, se mofa de esta iniciativa por la unidad llamándola “mesa chueca”. Fontiveros arranca su discurso diciendo que “en la mesa" están conformadas 11 comisiones para relaciones con la sociedad civil, estrategia, programa, organización y movilización, juventud, derechos humanos y justicia, descentralización, asuntos sociales, asuntos internacionales, asuntos electorales y anticorrupción. ¡Nada de economía!”.
Resulta curioso todo esto, sobre todo en momentos en los que hay tanta alharaca por la suspensión del cobro del IPC y el ajuste de precios de algunos alimentos.
Lo que sí están planteando desde este nuevo nicho de la oposición, es la realización de un Congreso Federal a fines de este año, como lo reporta el diario el Universal de hoy. Si el planteamiento es realmente concretar una estrategia “federalista” para tener mayor autonomía en las regiones, entonces aquellas políticas dictadas de forma central, como las de seguridad y defensa, podrían verse saboteadas de forma sistemática desde las diversas regiones donde la oposición es gobierno.
Según apuntó Carlos Tablante, la estrategia debe tener un mayor “acento en lo social”, esto genera muchas suspicacias con todas las denuncias de “paramilitarismo” que se han recibido de las regiones. Este panorama completa un cuadro macabro en el que la economía no pinta nada, pues hay factores económicos ligados al paramilitarismo que ya están operando que han estado en las regiones desde hace tiempo, insertos en el aparato económico y muy pocos se atreven a denunciarlo.
