Las posiciones ante la vida se deben asumir en base a certezas. Sucede que a veces los engañadores utilizan subterfugios y conductas dirigidas a ganarse la confianza de quienes luego serán utilizados para obtener otros intereses. La lista de esos personajillos es muy larga: desde Miquilena, pasando por Pablo Medina hasta aterrizar en el denigrante espectáculo de Douglas Bravo y Luis Fuenmayor Toro. Van enseñando que ninguna posición es confiable cien por ciento, cuando el ego, la ambición y las ansias de poder se ocultan detrás de las acciones de los burladores de esperanzas. Esa ha sido una de las causas de tanto atraso de las reivindicaciones de los pueblos
El capitalismo basa su poder en la ambición y el deseo desenfrenado del individualista de poseer cuotas de poder desde las cuales imponer su voluntad y satisfacer sus enfermizas apetencias. De tal manera brotan los Petkof, los Pompeyos Márquez, los Américo Martí, y otros titerillos que no valen la pena mencionar. Por eso que se impone la depuración permanente en todo proceso de revolución. Esa depuración empieza por no permitir la ocupación de cargos de importancia de manera prolongada, ni siquiera por tiempo mediano. Se sabe de fidelidades condicionadas a recibir favores burócratas, esas fidelidades son las que se revientan tan pronto se afecta el privilegio poseído.
El hecho de meter zancadillas a otros compatriotas que han demostrado capacidad y voluntad de servir a un proceso más allá de lo individual; cosa detectada y aprobada en el pueblo, es demostración de que no existe en verdad una pureza revolucionaria, ni siquiera la calidad de sacrificar lo personal por lo colectivo. Atacar lo que hasta poco era considerado por el “revolucionario”, como baluarte del proceso, tan solo por que se expresan ideas y reclamos a favor de alguien que se considera importante esté en una posición de vanguardia, pero que esa posición necesariamente debe desplazar a alguien que solo funcionó de forma regular, con mucho discurso y pocas concreciones. Ese ha sido el problema sectario de los revolucionarios de palabras, pero reaccionarios de conductas. Cada cual con sus mezquinos intereses y poca disposición de sacrificio por el avance colectivo. Baluartes de lucha como aporrea y otras paginas digitales, que nacieron producto de la necesidad de llenar espacios que tal vez premeditadamente o por olvido fueron dejados a la deriva por quienes estando en funciones de liderazgos, se creyeron fundamentales para hacer las cosas, pero que en verdad solo lucían su imagen y verbo con fines no tan revolucionarios.
Llegado el momento de ceder espacios para una mejor estrategia de avance popular revolucionario, quienes se aferran a las posiciones burócratas y usan las tácticas dilatorias y de confusión, son potenciales traidores del proceso, que al perder la teta, se ofuscan y desdicen de lo que sostuvieron hasta ayer. Para mi no es sorprendente, ya he visto bastante disfraces caerse, y se que quedan muchos aun. Si no me presentan argumentos y pruebas contundentes de algo ilegitimo que haya cometido el camarada SAMAN, creo que él es el legítimo representante en su circuito de las filas revolucionarias y no los jactanciosos zancadilleros, que sueñan estar pegados siempre a un racimo de cambur.
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