La disociación de los escuálidos

¿Somos pasivos o indiferentes?

 Cuando estamos en una cola bancaria, en el cine o hasta en el supermercado; no dejamos de oír a algunos “Escuálidos sociales” dando sus opiniones sobre las teorías mas descabelladas en contra del proceso Bolivariano. No dejan de repetir cual loros, el cliché impuesto por la central de noticias de los Estados Unidos en Venezuela “Globovision”

      No importa cual loca sea esta tesis, no faltaran quienes la repitan en cafeterías, tascas o cualquier sitio u ocasión posible, tratando de pertenecer a cierto estatus de moda; porque aunque muchos lo nieguen, ser escuálido se ha convertido en algo de moda, algo “chic” como dirían los del mundo del jet set. En muchas ocasiones he sufrido en carne propia los ataques de estos nuevos ciudadanos que llevan su ignorancia política  como una bandera de orgullo. Esta nueva generación baba, no se habré al debate y mira con complacencia a su hijo universitario portando una gorra de  RCTV ALTO PANA dando la impresión de que esta televisora es algo  que defiende sus derechos, cuando no lo hicieron ni siquiera con sus trabajadores. Los candidatos que se presentan por la oposición, parecen anuncios de  detergente en vez de aspirantes a un cargo, sus propuestas no llegan al fondo para quedar flotando en la forma y la frivolidad.

      No podemos estar por la vida tratando de convencer a cuanto disociado se nos tope, pero si traigo algunas reflexiones sobre lo que debe ser la actitud revolucionaria y ética de cada simpatizante de nuestro partido único. Tenemos que ser más profundos en las ideas, menos tolerantes y más activos en lo que respecta a la contraloría social. Cuando vemos alguna irregularidad, no podemos sumarnos a la pasiva fila de los que murmuran y debemos denunciar ante el organismo competente lo que esta ocurriendo; esa seria sin dudas una forma efectiva de combatir la corrupción. Digo esto por la experiencia de un amigo mío muy revolucionario que me contó que estaban vendiendo leche en polvo en Valencia cerca del centro comercial La Granja desde un camión, el cuando pregunto el precio le dijeron que era nada mas y nada menos que BsF 39 el Kg. Le pregunte: ¿fuiste al INDECU? A lo que me respondió que no. El cree en Chávez, pero no es capaz de motorizarse a formular una denuncia oportuna contra el acaparamiento. Lo mismo ocurre en el edificio donde vivimos, en el parque, el la comisaría policial, en la prefectura, el la alcaldía o donde quiera que se amparen los hijos de la oscuridad a cometer sus fechorías ante la mirada complaciente de quienes a través del cilicio no denuncian.

      Si nosotros, los que nos hacemos llamar REVOLUCIONARIOS no activamos el cambio, no será posible la unidad y la paz social que soñamos, seremos como esos disociados que hablan PAJA en cada esquina sobre lo que sucede por nuestra propia negligencia, tenemos que activarnos en lo social, exigir a nuestros concejos comunales y permitir que esta explosión social llegue a cada rincón de nuestra patria; difuminando su amor sobre cada ciudadano, hasta que seamos la patria buena y generosa que  tenemos que legar a nuestros hijos. 

Patria, socialismo o muerte…..Venceremos 

Humberto Roa Aguilar

Profesor de Música y escritor

[email protected]


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