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Recientemente los venezolanos hemos sido testigos de cómo los sectores oposicionistas, los mismos que hipócritamente en televisión “claman” por una reconciliación, en la calle han asumido una actitud envalentonada, amenazante y agresiva contra quienes apoyamos la Revolución Bolivariana. Hemos visto en los vehículos de personas de la alienada clase oposicionista consignas como: “Chávez ahora vamos por ti”. Pues bien, pueden estar seguros quienes piensan que este revés del pasado 2 de diciembre afectará el proceso revolucionario, que no es así, por el contrario, esta era una experiencia necesaria para consolidar el conocimiento y el manejo de la táctica y la estrategia de los militantes y revolucionarios de este proceso que ya nos habíamos acostumbrados a no perder ninguna batalla y nos sentíamos sobrados. Deben saber estos sectores oposicionistas que el liderazgo del Comandante Chávez y el gobierno revolucionario hoy se encuentran fortalecidos, así mismo como también la democracia en nuestro país, la cual se fortaleció después de haberse demostrado la absoluta imparcialidad del arbitro electoral y la separación de los poderes públicos.
Por otro lado, es necesario decir que la mayor parte de los venezolanos comprometidos con el proceso de cambios que se produce en Venezuela y América Latina, fuimos a votar el dos de diciembre pasado por la construcción del poder popular, por el socialismo, por el desarrollo de nuestra nación y por la posibilidad de reelegir a nuestro Comandante como Presidente de la Republica; otros muchos, no lo hicieron así y fallaron a su compromiso revolucionario y a la patria por confiados, por comodidad, por haber pecado de triunfalistas; otros ya no tantos, menos comprometidos con la idea de la construcción del poder popular y mucho menos con el socialismo, decidieron no ir a votar o votar en contra para evitar la aprobación del Articulo 16 y poder continuar aspirando y construyendo poder para ellos mismos, al frente Concejalias, Alcaldías, Legislaciones o Gobernaciones; y otros, menos aún, no votaron o votaron en contra para impedir la aprobación del Articulo 115 que califica la propiedad privada como aquella “legítimamente adquirida”, lo que se convertiría en una excelente arma contra la corrupción, y que colocaba en riesgo muchas de las propiedades de algunos aprovechavistas y bolivaristas que vestidos de rojo rojito, medran a la sombra de nuestra revolución. Sin embargo, existe un inmenso numero de venezolanos que no participaron de este proceso, y otros que votaron en contra de la Propuesta de Reforma Constitucional presentada por el Presidente Chávez y aprobada por la Asamblea Nacional porque realmente desconocían su contenido, consecuencia de una política comunicacional deficiente.
Si, nadie le dijo a nuestro pueblo que no se trataba de una elección entre la oposición y los partidarios de la revolución, nadie le dijo que la Reforma Constitucional beneficiaría a todos los venezolanos, chavistas o de oposición por igual, nadie les dijo que debían ir a votar por ellos mismos, nadie les explicó que en este proceso el candidato era el pueblo, que era el pueblo quien debía salir a defender sus propios intereses; y es por ello que muchos trabajadores y trabajadoras fueron a votar en contra de la disminución de la jornada laboral; muchos taxistas, chóferes de autobuses, buhoneros, jardineros y amas de casas salieron, sin saber, a votar en contra de su propia seguridad social; muchos estudiantes, obreros, empleados y profesores universitarios salieron a votar en contra de su derecho a escoger en mejor proporción mejores autoridades universitarias; y muchos padres y muchas madres, jefes de familia, salieron a votar en contra de la inembargabilidad del hogar. Todas estas, luchas y reivindicaciones históricas son anheladas por cualquier ciudadano en cualquier país del mundo, pero la dirigencia revolucionaria no tuvo la capacidad, o no quiso hacer el trabajo, para que la mayoría de nuestro pueblo se interesara en ellas. De allí que, a partir de este momento, todos los venezolanos que tenemos conciencia del alto valor reivindicativo de la propuesta presidencial de Reforma Constitucional, estemos obligados a denunciar ante nuestro pueblo el gran fraude del cual, finalmente, ha sido víctima por el resultado del referendo, consecuencia de su ingenuidad y de la avasallante campaña mediática, de cómo ha sido vilmente engañado y manipulado y de cómo le mintieron al decirle que se le quitarían sus hijos, sus casas o sus carros.
Todas estas mentiras, construidas en laboratorios a partir de nuestros mayores temores, fueron utilizadas fundamentalmente para que el mismo pueblo, sin darse cuenta, llegara a proteger los intereses de los latifundistas, de los monopolios y de los corruptos, votando en contra de sus propios intereses y reivindicaciones. Es por ello que, nosotros, quienes verdaderamente creemos en la revolución bolivariana, debemos cumplir mejor con nuestro pueblo, preparándonos y preparándolo, incluso frente a las traiciones, y teniendo siempre presente al Libertador con aquel decir suyo “Un pueblo ignorante es victima de su propia destrucción”.
franciscoluistenorio@yahoo.com
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