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Ramón Martínez pagó, en avisos de prensa a los medios nacionales, algo así como 160 millones de bolívares para ufanarse de un bendíto decreto de libertad de pensamiento, mediante el cual él juraba ante Cristo que nadie padecería persecución política por mantenerse fiel a Chávez. Esto fue una vez que él decidió dar aquel salto de talanquera que lo lanzó a los brazos de la derecha reaccionaria del estado Sucre.
En grandes despliegues, aquel decreto de cuarenta mil artículos recogía toda una plegaria de bonhomías y exaltaciones a la rectitud, que más parecía un concilio vaticano que otra cosa. ¡Púra mentira!...
Ramón Martínez dejo de pagarle, cuando menos, a 3 mil contratados que abiertamente manifestaron su opción por el “Sí”, y a más de un alto funcionario lo vejó o sacó a la fuerza de sus oficinas por mantenerse fiel a Chávez. Estos últimos casos son los de José Antonio Bottinni Marín y Armiche Padrón, jefes, respectivamente, de Planificación y la Fundación Social, víctimas de dos comandos de la policía estadal, armados hasta los dientes.
También le aplicó la tenaza a algunos de sus colaboradores que se han atrevido a enfrentarlo y a denunciar sus desmanes no solo en la inquisición laboral, sino en el asalto a PDVSA-Cumaná, la intimidación al Circuito Judicial Penal y los cierres abruptos de las carreteras del estado que buscan achacárselos a Chávez. Estos son los casos de la abogada Yelyxzi Galantón, quien fuera su apoderada judicial por muchos años, y del también profesional del derecho Jesús Meza Díaz, Asesor Jurídico, y quien entró al gobierno regional por la alianza MVR-Podemos. A ambos les mandó a retener sus pagos de los meses de noviembre y diciembre; y al segundo además le bloqueó en el Banco Caroní sus cheques de aguinaldos.
Su tesis es hoy que Chávez está loco y que (sic) “hay que sacarlo a coñazos de Miraflores”; por lo que anda desatado cometiendo toda clase de atropellos y aliado a los sectores más inmundos de la política sucrense para conspirar contra el proceso. (Sus amigos y “camaradas” son ahora Eloy Gil, Ednardo Bravo, Rosíta Betermith, Alfonso Marquina (a quien Ramón tildó muchas veces de “señora Marquina”), Carlos Berrizbéitia, Ramíro Gómez, etc., todas joyítas de la más rancia politiquería cuartorrepublicana).
“¡Ramón Martínez demostró que siempre ha sido una bazofia humana, capaz de engullirse a alguien por pedacitos si no le cae bien; y por eso le exijo a los hermanos José Antonio Mudarra y Mauricio Mudarra, del MVR-Sucre, que le devuelvan a ese mercenario de la política todas las prebendas que han recibido del gobernador (casas, cargos fijos, jugosas donaciones, contratos de obras e influencias) para que se quiten la raya de que son los `protegedores´ de un tirano que ya no tiene vida con el pueblo de Sucre, aunque de la boca para afuera aparenten lo contrario!”, espetaba muy airada la lidereza campesina Dolores “Mamá Tía” Rosales.
¡Cójan pues!, ese trompo en la uña. Tenemos en Sucre al gran farsante de la comarca; pero también a muchos seudo líderes del proceso revolucionario, que tras bastidores siempre han jugado a eternizarlo en el poder, y a recibir de él las más groseras recompensas.
¡Fuera Ramón Martínez…, pero fuera también los fariseos de nuestro patio!...
(*) Docente jubilado. Frente Constituyente de Educadores.
garibaldi130976@yahoo.es
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