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Nada hay más difícil en este mundo que la necedad de pretender que la realidad se amolde a la fantasía que nos trasnocha. La mente de los baltasares se ha hundido en el concepto obsesivo de que Venezuela marcha hacia un comunismo tenebroso donde no existe la libertad en general, ni la propiedad privada, ni la libertad de cultos religiosos. Como estas expectativas son falaces, es necesario inventar una realidad ficticia para alimentar el desvarío y satisfacer las profecías agoreras.
A la burguesía le han resultado fallidas todas las intentonas para derrotar el movimiento de transformación política y social de Venezuela. Han recurrido a todas las artimañas sin lograr el objetivo. La estrategia del momento consiste en torcer la realidad para hacer ver, especialmente en el extranjero, lo que es inexistente.
El sainete montado con el término de la concesión a la empresa 1BC, por haber sido malos inquilinos, no progresó en el mundo. No lograron demostrar que se estuviera atentando contra la libertad de expresión. La bufonada de los estudiantes universitarios exigiendo libertades públicas y derecho al estudio terminó tristemente cuando los proponentes culilludos fueron incapaces de explicar en la Asamblea Nacional qué era lo que exigían.
Ahora han lanzado al ruedo a Baltasar y sus correligionarios para demostrar que Venezuela marcha hacia el comunismo y que Chávez ha secuestrado el lenguaje de Dios. Baltasar, presto, se subió al púlpito de la Conferencia Episcopal para intimidar desde allí con el terror al comunismo. Olvidó que los ingenuos están muy escasos en el mundo. Tiene el fracaso pintado en la mitra. El pueblo venezolano ya no cree en esos espantos, ese recurso ingenuo ya no mete miedo.
En realidad de lo que se trata es de provocar una respuesta anticlerical que pueda demostrarle al mundo que el comunismo ateo se apoderó de Venezuela.
No encuentran cómo neutralizar al laico que colocó el lenguaje bíblico en boca de todo el pueblo, devolviendo el sentido del humanismo cristiano a las prácticas políticas que realiza desde el gobierno. Los sermones huecos de los baltasares ya no los escuchan ni ellos mismos. La verdadera prédica que es el ejemplo, viene del mejor comunicador social que se haya conocido en los tiempos actuales y no hay manera de hacerlo callar y mucho menos de detenerlo en su decisión de cancelar la deuda social que vergonzosamente se adeudaba al pueblo venezolano.
Se abre la discusión del papel de la Iglesia Católica en la política venezolana. Se desnuda su parcialidad hacia al burguesía detentadora inveterada del poder económico, social y político.
Corresponde al pueblo revolucionario que asiste a las iglesias, manifestar su repudio a las posturas políticas asumidas por los baltasares en franca contradicción y tergiversación de la verdad. Será necesario que el pueblo creyente interpele a los prelados en cada acto religioso para que sepan que el pueblo apoya al Presidente, defiende la revolución y repudia las mentiras de los baltasares.
mavet456@cantv.net
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