El mejor aliado de la MUD en su campaña hacia Miraflores

Todo parece indicar que la derecha avanza incontenible hacia Miraflores. Ha venido ejecutando su plan con una precisión casi milimétrica. Sabe lo que esta haciendo y no ha perdido la iniciativa porque cuenta con un aliado de primer orden, cuenta con la invalorable ayuda del gobierno que dirige Nicolás Maduro.

Cuando Chávez eligió a Maduro como su sucesor, para que condujera los destinos de la revolución fue muy claro y preciso en sus orientaciones finales.

Mano dura Maduro, le pidió. Y como lo dejaba en un escenario de una irreconciliable lucha de clases, una verdadera guerra entre dos proyectos antagónicos, por el poder político, formuló más como una orden que como orientación política ineludible, aquellas inolvidables palabras: unidad, lucha, batalla y victoria.

Empero, si algo, ha caracterizado la práctica política del mandato de Nicolás Maduro ha sido precisamente la más descarada desobediencia de esa orden.

Maduro sabía perfectamente que la oposición vendría con todo para acabarlo. Y que si aceptaba el encargo de Chávez no tendría más alternativa que combatir contra un enemigo que no le tendría compasión de ninguna índole, que no descansaría hasta despojarlo del poder para destruir el proyecto socialista y antiimperialista impulsado por Chávez.

Realmente Nicolás Maduro se ha comportado de manera muy parecida a aquel boxeador que una vez que esta montado en el cuadrilátero y se encuentra de frente a frente con su contrincante le da una incontrolable parálisis que le impide pelear y que, por supuesto, es aprovechada por su adversario para darle tremenda paliza hasta noquearlo. Queda pues pendiente indagar si tan grande inmovilidad la ocasionó el miedo o la inconsecuencia con el proyecto de Chávez.

Perdió mucho tiempo en su fracasado gobierno de calle gritando constantemente: “aprobado.” Mientras tanto, sus enemigos ejecutaban a sus anchas sus planes para aniquilarlo. La guerra económica fue agarrando cuerpo carcomiendo las bases de apoyo del gobierno. No le paró bolas a los que tuvieron la valentía de alertarlo. Decía absurdamente que la guerra económica no lograría sus objetivos. No hizo nada para neutralizar sus nefastos efectos. Manejaron erróneamente el argumento de la resistencia del pueblo para justificar la inacción, llegando al extremo de llegar a practicar la más absoluta indolencia hacia el sufrimiento de nuestra gente. Sus allegados, por conveniencia propia algunos y otros por fanatismo, lo apoyaron en su insensata ceguera. Ahora, los resultados son fatales y pueden ser irreversibles. Y a estas alturas no termina de verlo así, y  hay elementos para sostener que realmente nunca estuvo dispuesto a asumir el costo de una confrontación abierta contra los enemigos de la revolución y del pueblo de Venezuela. Por eso no los enfrentó y prefirió dejarlos que actuaran a sus anchas. No creo que pueda liberarse de ser uno de los principales responsables no solo de la aplastante derrota que sufrimos 6D sino de la campaña triunfante de la oposición en su camino hacia la toma de Miraflores.

La perdida de la asamblea equivale a haber perdido una batalla decisiva. Y en las guerras, cuando los generales pierden batallas importantes, deben ser puestos a resguardo, dándoles responsabilidades de menor relevancia, donde por su ineptitud no puedan seguir causando mas bajas y daños irreparables. Estas medidas no se han tomado con los responsables de esta debacle porque quién podría hacerlo es un partido, que de manera autónoma y soberana dirigiera esta revolución. Pero lamentablemente el psuv no esta en condiciones de ejercer este papel porque sencillamente esta secuestrado por una burocracia contrarrevolucionaria. Porque es un partido constituido sobre la base de una verdadera aberración: esta dirigido por los mismos funcionarios del gobierno, que se despachan y se dan el vuelto, y que en virtud de esta desviación, muchos de sus dirigentes, designados a dedos a conveniencia de intereses de facciones, ostentan existencias reñidas con la moral revolucionaria y con las buenas costumbres. Por lo cual, no son verdaderos revolucionarios. El no contar con un partido revolucionario de verdad ha impedido que se ponga fin a los continuados desaciertos de una dirección que no ha estado a la altura de la presente coyuntura. De una dirección que con sus yerros arrima el mingo a favor de los planes de la oposición. Por esto decimos que la dirección de Nicolás Maduro es el mejor aliado de la MUD.

 

ricardovargas.rv.rv@gmail.com


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