Corresponsabilidad de Lorenzo Mendoza en la crisis alimentaria

Con 4 mil millones de dólares en su cuenta personal, según la revista Forbes, el empresario venezolano Lorenzo Mendoza se cotiza como uno de los hombres más ricos del mundo. Pese a esto, su millonaria fortuna parece no alcanzar para pagar la deuda de 370 millones de dólares a los proveedores internacionales que le suministran parte de la materia prima para su conglomerado de empresas.

Recientemente, el multimillonario propuso al Gobierno venezolano implementar nuevos mecanismos que permitan reactivar el acceso a materias primas e insumos internacionales, acceder al financiamiento internacional, apuntalar la producción nacional, ajustar los precios de acuerdo con la Ley Orgánica de Precios Justos, poner a producir las empresas estatales, atender el impacto social y recuperar el campo venezolano.

Las propuestas lanzadas por Lorenzo Mendoza constituyen una clara evidencia de que entre sus prioridades no está trabajar conjuntamente con el Ejecutivo nacional para enfrentar la emergencia económica que vive el país, producto de la caída de los precios del petróleo y una arremetida económica orquestada precisamente por la derecha empresarial venezolana que ostenta el control de la producción y distribución de alimentos, medicinas e insumos básicos. Acción que ha sido catalogada por el Ejecutivo como una guerra económica. Estrategia ideada por la derecha nacional e internacional de la cual forma parte Lorenzo Mendoza- para tratar de acabar con la Revolución Bolivariana y hacerse nuevamente con el control de todos los poderes.

Cabe destacar que la familia Mendoza, dueños de Empresas Polar, representa una élite empresarial que históricamente tuvo a los gobiernos a su total servicio para garantizar su cuota de privilegios. Luis Alejandro Mendoza, abuelo de Lorenzo, fue un lobbysta financiero y diplomático que hizo jugosos negocios con carteles agroalimentarios estadounidenses. Asimismo, Eugenio Mendoza y Eduardo Mendoza Goiticoa, se desempeñaron como ministros de Fomento y, de Agricultura y Cría, respectivamente. El primero lo hizo durante el gobierno de Isaías Medina Angarita; mientras que el segundo fue nombrado por Rómulo Betancourt.

Durante la gestión de los Mendoza en cargos públicos, fue que se dio inicio al imperio agroindustrial de Empresas Polar. Aunque su fortuna personal asciende a 4 mil millones de dólares, y la deuda que mantienen sus empresas con los proveedores extranjeros oscila por los 370 millones de dólares, Lorenzo Mendoza exige al Gobierno venezolano que suministre las divisas para cancelar la deuda que le permita importar parte de la materia prima que utiliza para la elaboración de sus productos como chucherías, pasapalos, refrescos, cuyo procesamiento depende de la enorme gama de estabilizantes artificiales, gluten, azúcar de uso industrial e insumos especializados.

Los rubros estratégicos que Empresas Polar procesa y empaqueta con los dólares que le suministra el Estado y con la materia prima financiada por el Gobierno son Arroz Primor, Harina Pan y Mazeite. Por ende, cuando Lorenzo Mendoza solicita reactivar el acceso a materias primas e insumos internacionales no se está refiriendo a la importación de productos esenciales como el arroz, maíz o aceite, sino a estabilizantes para la elaboración de pasta de tomates, chucherías, entre otros.

Por otra parte, tal como lo develó el economista Ricardo Haussman en el audio difundido el octubre de 2015, Lorenzo Mendoza solicita abiertamente la intervención -en la economía venezolana- del Fondo Monetario Internacional para que suministre los recursos económicos y el Estado asuma la deuda, es decir, para que su empresa pueda captar los dólares producto de ese financiamiento y que luego los intereses y el capital íntegro salgan de las bóvedas del Banco Central de Venezuela, y no de sus cuentas en el extranjero. Además de esto, Mendoza plantea la urgencia de apuntalar la producción nacional, pero no presenta propuesta alguna sobre cómo Empresas Polar podría contribuir para tal fin, por el contrario, delega toda la responsabilidad en el Gobierno nacional al sugerir que se cree un fondo de divisas para facilitar las importaciones. Incrementar la producción nacional, según Mendoza, no pasa por impulsar la potencialidad del campo con la entrega de maquinaria agrícola, insumos y créditos para los productores.


Empresas Polar no es una empresa productora de alimentos, sino importadora, empaquetadora y distribuidora. A principios de mes, su presidente confesó que el consorcio recibió 5 mil 954 millones de dólares durante los últimos 11 años para pagar sus importaciones. Pero no solo eso: entre 2013 y 2015 Polar recibió 2 mil 290 millones de dólares, es decir, en los tres años de guerra económica tuvo acceso a 40% más de divisas por año, con respecto al promedio anual 2004-2012.


En 75 años, Empresas Polar no ha retribuido divisas para el país ni se ha preocupado por producir sus propios insumos.


Con la excusa de que son una empresa nacional que ha acompañado a generaciones de familia venezolanas por más de siete décadas, intenta generar la matriz de que el Gobierno pretende acabar con el conglomerado. Siendo la principal importadora, empaquetadora y distribuidora de alimentos en el país, la Asamblea Nacional decretó este jueves una crisis alimentaria nacional por falta de suministros.

En ese sentido, valdría la pena preguntar ¿en qué han sido invertidas las divisas que ha entregado el Estado a Empresas Polar? Teniendo tanta participación en la industria de alimentos en el país y habiendo recibido tantas divisas generadas por PDVSA ¿no es al menos corresponsable Lorenzo Mendoza de garantizar las condiciones para reactivar la producción de alimentos?


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