La solidaridad: el secreto de la fortaleza moral y económica de la revolución bolivariana

Para el candidato de la derecha, la solidaridad, la unión y la cooperación entre los pueblos, no tiene sentido, no puede endenderla.Y es que para el pequeño burgués el mercado lo arregla todo. Son los “valores “de la clase dominante los únicos que conoce: el neoliberalismo. Es el desprecio a la plebe, a los trabajadores, a aquellos que el evangelio llama los pobres.

El patricio HCR es parte de un círculo nefasto. Su ídolo para la política petrolera es el agente Luis Giusti, mentor de la privatización de PDVSA, y que al día siguiente de su salida de Petróleos de Venezuela, aparece como uno de los principales asesores de los centros de poder de la maquinaria diabólica internacional petrolera, enemiga de los pueblos que luchan por su libertad e independencia. Para muestra un botón. Allí arranca su programa de gobierno.

Ignoran que la solidaridad es el secreto de la fortaleza moral y económica del Proceso Bolivariano

Los ataques del candidato de la derecha contra los pueblos y gobiernos ejemplos de dignidad y conciencia latinoamericana, muestran su mezquindad. Los pueblos de Centro América, el Caribe y toda América latina son calificados de pedigüeños por el Patricio y su MUD. Así calificarían también al Libertador cuando acude a Petion, dos veces, pidiendo ayuda durante nuestra guerra de independencia. Petion solo pidió la libertad de los esclavos, y Bolívar cumplió. La pequeña Haití era libre desde 1806.

Recordemos al Libertador en Ayacucho: “La Batalla de Ayacucho es la cumbre de la gloria americana y la obra del General Sucre…. Ayacucho es la desesperación de nuestros enemigos…… ha fijado la suerte de las naciones americanas. Las generaciones venideras esperan la victoria de Ayacucho para bendecirla y contemplarla en el trono de la libertad, dictando a los americanos el ejercicio de sus derechos y el Sagrado Imperio de la Naturaleza…. ”

Es el espíritu solidario e integracionista de Bolívar. Allí encontramos las raíces nativas del pensamiento antiimperialista cuyas banderas asume Chávez y recorre el mundo.

Pero los ataques más violentos en el ámbito internacional del candidato de la derecha y sus secuaces, han sido contra Cuba. Baluarte de la resistencia en América Latina por más de 50 años, y ejemplo de solidaridad internacional.

La humanidad tiene una deuda histórica con el gobierno de Cuba y su valeroso pueblo, por su participación en el Siglo XX en la guerra de liberación de África y particularmente de Angola, lo que constituyó el hecho de armas más importante de nuestros pueblos después de la guerra de independencia.

La lucha de Cuba contra la barbarie de los “pueblos civilizados ´ de Europa y los EEUU, que imponía la política racista del apartheid ,vergüenza de la humanidad, a los cuales fueron sometidos millones de hombres, mujeres y niños africanos, un holocausto olvidado.

En Angola y Guinea Bissau inicia Cuba su cooperación en 1965, mediante la preparación de cuadros dirigentes y el envío de instructores y ayuda material. Cuando Guinea logró la independencia, en septiembre de 1974, internacionalistas cubanos, entre ellos médicos, llevaban diez años junto a las guerrillas.

A principios de 1980 los gobiernos de Pretoria y Washington retomaron su política de agresiones, creciendo la lucha de los pueblos de Namibia, Zimbabwe y Sudáfrica contra el colonialismo y el apartheid. Angola se convirtió en sólido baluarte de esos pueblos, con el apoyo de Cuba.

36 mil soldados cubanos hacen retroceder al ejército racista sudafricano más de 1.000 kilómetros hasta su punto de partida, la frontera de Angola y Namibia, enclave colonial del gobierno del apartheid. Por el norte, en pocas semanas, las tropas regulares de Mobutu y los mercenarios habían sido también expulsados del territorio angoleño.

A finales de 1987 se produjo la última gran invasión contra Angola. Sudáfrica y Estados Unidos lanzaron el último y más amenazador golpe contra el país. Tropas y medios de combate cubanos cruzaron el Atlántico, desembarcando en la costa sur del país, para atacar junto al ejército angoleño a las fuerzas racistas sudafricanas.

Esta vez fueron 55 mil los soldados cubanos que pusieron punto final a la agresión militar imperial contra Angola. La gesta resultó decisiva para consolidar su independencia y alcanzar la de Namibia. Fue además una contribución significativa a la liberación de Zimbabwe y a la desaparición del régimen del apartheid en Sudáfrica. En total más de 300.000 combatientes internacionalistas, y cerca de 50.000 colaboradores civiles cubanos, para una misión que no tiene parangón en la historia.

Cuba cumplió con lo que dijera el líder anticolonialismo Amílcar Cabral: “Los combatientes cubanos están dispuestos a sacrificar sus vidas por la liberación de nuestros países, y a cambio de esa ayuda a nuestra libertad y al progreso de nuestra población lo único que se llevarán de nosotros son los combatientes que cayeron luchando por la libertad.”

Ahmed Ben Bella, primer ministro de Argelia, a su llegada a La Habana el 16 de octubre de 1962: “Nunca olvidaremos cómo ustedes [los cubanos] cuidaron de nuestros huérfanos y a nuestros heridos”.

Y hoy la lucha continua: formado y cultivado en las luchas populares, en los movimientos solidarios y con una trayectoria revolucionaria impecable, Nicolás Maduro asume el legado del Comandante Presidente Hugo Chávez con el respaldo popular y su experiencia, al compartir con el Jefe de la Revolución por tantos años. Todos con Nicolás, rodilla en tierra, con los principios de la Revolución Socialista y Bolivariana.

Profesor de Derecho Internacional Público
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