¿Qué hizo Capriles el 11 de Abril?

Recordemos que Henrique Capriles Radonski (HCR), para el 11 de abril de 2002, era alcalde de Baruta (Gran Caracas); es decir, tenía, por voluntad popular, una “autóritas” que lo obligaba a exacerbar su respeto a la legalidad y a los derechos humanos.

Cualquier funcionario sensato; que tuviese conciencia de que solo le estaba dado hacer lo que la “civilidad” le aconsejaba, está muy lejos de hacer lo que Capriles ejecutó en aquellos aciagos momentos del zarpazo fascista más terrible de los últimos tiempos (en el mundo).

Su perfidia fascistoide comenzó con la cacería de los dirigentes chavistas que le se atravesaran por el camino. Ramón Rodríguez Chacín (RRC) fue la primera víctima.

El entonces ministro -en funciones- de relaciones interiores y justicia, jamás pensó que una “visita” de dos burgomaestres capitales (también estaba Leopoldo López; hermano siamés de HCR, y para entonces alcalde de Chacao), iba a representar su peor pesadilla jamás pensada.

“¡Usted está preso, perro chavista!”, le espetaron. “¿Cuál juez lo ordena?; “¿por cuál delito?” y; “¿dónde está la orden de este allanamiento?”, replicó RRC. (Ni lo uno, ni lo otro, ni lo otro). “Bueno, voy preso, pero sáquenme por el estacionamiento del edificio, porque ya sé que afuera hay una ´jauría´ de ustedes, capaz de liquidarme” -imploró el ministro. “¡No!...; usted sale por el frente, nojoda!”, le dijeron. (“¿Antes eras muy guapo, no?; ¡coño de tu...!”, le mascullaba el exquisito Leopoldo López).

De allí pa´lante el cuento es conocido: RRC, esposado, recibe una paliza de la “sociedad civil ilustrada” que lo esperaba con sed de sangre. (¿Pudo morir allí el ex ministro?... ¡Claro!... ¿Homicidas en primer grado, con premeditación y alevosía?...: Leopoldo López y H. CAPRILES RADONSKI).

El segundo turno le tocaría al (ex) diputado Tarek Williams Saab. Arrancado de su propia casa a empellones, lo “entapuzaron” en una patrulla policial (de Baruta), y allí comenzaría su calvario: Ó morir ó desaparecer. (Los “genéticos” de Primero Justicia –AD y COPEI- habían dejado un reguero de muertos y desaparecidos políticos qué ¿para qué dudarlo?). Tarek fue a parar a una celda; sin delitos, sin defensa, sin jueces, sin derechos; y con una inmunidad parlamentaria con la que debía “limpiarse el trasero”. (Así lo dijo, a distancia, la jueza “firmadora”; luego, de los 400 allanamientos contra los círculos bolivarianos que, entre gallos y medianoche, pondrían el redondel a la razzia que se desataba: La “doctora” Mónica Fernández; hoy consagrada a los “derechos humanos” y a la televisión basura. Por ese episodio es conocida como “pluma veloz”).

Después vendría la embajada cubana (¡Áy, diós mío!... Aquí se destaparía toda la satrapía y el sadismo que “Caprilíto” traía acumulados desde sus tiempos -imberbes- de militancia en la secta “Tradición, Familia y Propiedad” –TFP-).

Capriles, a quien le cabía era apresar a la jauría cubano-mayamera-sifrinera que atacaba sin piedad aquella sede diplomática (“¡ustedes se van a tener que comer las alfombras; se van a tener que comer los cables; porque no les vá a entrar comida, ni agua!”; gritaba desaforado el hijo de la exministra de la juventud de R. Caldera, Pilarica Romero), le dio fue por poner a “su policía” a cuidarla (a la jauría); y después se apersonó para “invadir” ese (por ley internacional) territorio cubano. (Una vaina que no han hecho ni los gringos; con toda su loquera imperialista).

Cuando a los gringos les tocó, en la Nunciatura Apostólica -embajada vaticana- de Panamá, acorralar al general Manuel Antonio Noriega -ex aliado de los EE.UU., pero ya para entonces caído en desgracia-, apelaron fue a ensordecerlo las 24 horas del día, con música rock a volúmenes infernales). Noriega no soportó aquello; pero más obstinados estaban el propio Nuncio Apostólico (con 78 años a cuestas), y las “monjítas” del sagrado corazón, que reventaban a llorar.

¡Capriles no!... Capriles buscó una escalera; trepó la pared; y fue a lanzarse raudo a registrar un territorio prohibido, donde, según él, tenía derecho a buscar a los dirigentes chavistas “enconchados”. (¡Áve María Purísima!...).

Y después de esto, siguió cometiendo delitos; pero la impunidad de la dictadura de Carmona “El Breve” se encargó de “taponearlas”. (¿De cuántas “travesuras” de HCR entre el 11 y el 13 de Abril de 2002 no nos enteramos?).

Por eso es asqueante ver a este personaje hablar de libertad; de democracia; de derechos humanos; de progreso; de convivencia; de inclusión; etc.

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