Letra Desatada

De las protestas invisibles al clap, clap, clap

Entra un compatriota chavista (“reconocible” por la gorra roja) a una frutería en San Bernardino. Estamos en escena cuatro personas más: el dueño de la frutería, su hijo, una señora de “mediana” edad y quien escribe. Dice el hijo del dueño al visitante en tono jocoso: “¿ya tienes preparado el flux negro con lacito para ir a despedir a tu jefe en la Asamblea Nacional?”. Se ríen mientras el compatriota chavista responde: “no, lo que tengo preparado es el uniforme verde oliva, para ir a sacar a los diputados que están echando vaina”. Más risas. Se busca la cartera en su pantalón, se da cuenta que no la carga y dice, “ya vuelvo, ya vuelvo”. La señora de “mediana” edad espera que el compatriota desaparezca de la escena y me dice en tono cómplice y reflexivo: “Qué violentos estos chavistas, todos son iguales”. Imaginen mi cara y lo que le dije a la señora de “mediana” edad. El dueño de la frutería y su hijo oyen lo que digo y pelan los ojos extrañados. Tenían cara de “¿y esta señora es chavista?”.

Esta escena es brutal, pero no por la joda del lacito negro y el uniforme verde oliva. Es brutal por el comentario de la señora de “mediana” edad. Ante una situación en la que tres personas que se conocen y bromean con un humor bastante ácido, casi de estómago con gastritis severa pero humor al fin, la espectadora de “mediana” edad solo tiene en su cerebro la imagen del “chavista violento”. La anécdota revela una vez más la eficacia de los medios de comunicación: como han creado la imagen del chavista violento versus los manitos blancas indefensas (clap, clap, clap) y la clase media “decente”.

Esas manitos blancas clap, clap, clap, son los mismas que están en la Embajada de Cuba en Venezuela. Queriendo entrar a territorio cubano. Alguna vez yo participé en la “toma” de la Embajada de Honduras (y de otras) por los años 80 (esa barajita la tengo) en una actividad que tenía un solo objetivo: que se conociera la violación de los derechos humanos a los campesinos de Los Cañizos Palo Quemao (habían vendido literalmente el pueblo a unos españoles). Por supuesto no entramos, era territorio hondureño. Y es que en aquella época los diarios no publicaban las declaraciones o actividades del movimiento estudiantil venezolano. Ni de los campesinos, huelga decirlo. Teníamos que ingeniárnoslas para ello. “Tomar” una embajada no era mala idea. Aun así fue una “protesta invisible”, así la calificó mi hermano Pedro, recuerda el camarada y amigo Yoel Amaya. De vaina salió en El Nacional. El “otro” Nacional.

Ahorita es un “pelo distinto”. Quienes dicen ser el movimiento estudiantil, llegan con trasmisión en vivo, Soledad Bravo les hará un recital y hacen fogatas de lo más “nais”. ¿Y la razón? Que en Venezuela está mandando Raúl Castro. Vaya estupidez. El vicepresidente Maduro es un holograma, sí, claro. ¿Se imaginan al pana chavista de la frutería intentando entrar a la Embajada, perdón, la fortaleza gringa, en Valle Arriba? ¿Que dirían los medios de comunicación de los manitos blancas clap, clap, clap? Los manitos blancas clap, clap, clap son unos defensores de la libertad y la justicia y los chavistas unos violentos. Sí, claro. Y aquí mandan los Castro. Sigamos…


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@mercedeschacin

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