¿Hay Dos derechas en Venezuela?

El lapso transcurrido entre 1999 y lo que llevamos de 2013, hemos tenido la oportunidad de observar en diferentes momentos y circunstancias el desempeño de la oposición venezolana. Ese desempeño nos hace descartar la tesis que con frecuencia oímos en nuestras propias filas, según la cual, en Venezuela contamos con dos derecha. Puede hacerse una lista de los acontecimientos más importantes y aún entendiendo que este espacio de la derecha está conformado por organizaciones políticas con distintas siglas, es necesario preguntarse: ¿Será verdad que en Venezuela hay una derecha buena y una derecha mala que bota espuma por la boca?

Comencemos por el gran y primer reto de la revolución y visualicemos la existencia de esas dos derechas. Ubiquémonos en el proceso constituyente y veamos si en ese proceso hubo una derecha buena y una derecha rabiosa. El proceso revolucionario presentó una propuesta de constitución que se estructuró sobre principios que se asomaban como los puntos de arranque del proceso que recién comenzaba ¿El país sintió y observó que en ese mundo de la oposición, la derecha que algunos de nosotros identifica como buena, lanzó y promovió otra propuesta distinta a la iniciativa revolucionaria y ligeramente distinta a esa mala derecha que identificamos como la rabiosa y que hecha espuma por la boca?

Muevo mis recuerdos y no logro ver a esa derecha supuestamente buena con un proyecto de constitución distinto al nuestro y ligeramente distinto a otro proyecto presentado por la oposición que calificamos como rabiosa. Más acá en el tiempo, rememoro los recuerdos previos al 11-Abril-2002 y no veo a una oposición pujando por no llegar a Miraflores y otra (la rabiosa) tratando de hacer lo contrario. Todos sabían que debían conducir a sus seguidores hacia las adyacencias de Miraflores. Tal vez no todos estaban enterados de los francos tiradores, pero luego ninguno tomó distancia de esa política de teñir el suelo caraqueño con sangre de venezolanos y venezolanas inocentes.

Observo el 11 abril 2002 y no logro ubicar a una oposición supuestamente buena intercediendo para evitar el golpe de Estado y evitar que un Carmona se auto juramentara y disolviera todos los poderes públicos. Veo a una oposición aplaudiendo frenéticamente un ¡Te queremos Pedro! Abro mi memoria y visualizo a todos los líderes de la oposición desfilando por Miraflores y pidiendo su respectivo ministerio como pago por su contribución al golpe.

Me ubico en la fecha del paro o sabotaje petrolero (2002/2003) y no observó a una oposición supuestamente buena preocupada por el daño que una oposición más rabiosa le estaba produciendo al país y a los venezolanos y venezolanas. Observó una oposición mancomunada y tratando toda de figurar para aparecer en los informes que rendían diariamente sobre el “existo” del sabotaje. No he visto después de ese evento, una oposición supuestamente buena pidiendo disculpas por los miles de millones de dólares que ese paro le produjo al país.

Sigo viendo a una (única) oposición cuestionando las políticas de fortalecimiento del Poder Popular y cuestionando la posibilidad de asignarles recursos a las comunidades organizadas para que emprendan iniciativas. Observo una oposición con un mismo discurso y una misma práctica.

Así pues, que esa matriz que sale insistentemente de este lado, intentando explicarnos la existencia de una oposición buena y una oposición que echa espuma por la boca no parece ser consecuente con el desempeño de esta (única) oposición. Veo una oposición tal vez haciendo uso de dos maneras de comunicar su único propósito: Salir de Chávez a como de lugar y truncar esta esperanza.

Tal vez, unos miembros de esa derecha sean más rescataditos en la manera de comunicar su odio y otros, se comporten más miserables y tengan esa condición de echar espumas por la boca pero eso no lo hace distintos

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