¡Siento vergüenza y pena ajena!

¡Permítanme escribir! ¡Siento vergüenza! Vergüenza de ser humano ante tanta miseria y morbosidad de algunos sectores oposicionistas criollos y extranjeros, ante la situación difícil de un ser humano llamado, Hugo Chávez y que pudiera ser la situación de cualquiera.

Ya lo he dicho anteriormente, es que esta “gente”, no tiene sentimientos y pareciera que no tuvieran padre, madre, hijos, hermanos. Sendos instrumentos posesionados y utilizados por las tinieblas de afuera, sin el menor vestigio de misericordia ante el dolor ajeno.

Están a la zaga, esperando cualquier oportunidad para inocular a través de sus medios de contaminación y con evidente disfrute maligno su odio visceral a seguidores ávidos de más y más veneno, cual enfermos por adicción.

Da vergüenza ver a aquellos que otrora denigraron y se opusieron a la Constitución, defenderla y exigir respeto ahora. Violadores, pidiendo respeto a la que ellos violaron y maltrataron, queriendo pasar con su interpretación por encima de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia.

Siento Pena Ajena y preocupación, por esos venezolanos que no están de acuerdo con este proceso ni con el Presidente, que todavía no han sido contagiados por esa grave enfermedad, que han creído de buena fe y todavía escuchan a estas huestes mentirosas y farsantes. “Quien calla otorga”.

Siempre he dicho que es necesaria una oposición verdadera. Que tenga la gallardía de aceptar y aplaudir lo que es bueno para el pueblo y el país y, de la misma manera, denuncie cuando de verdad la actuación sea incorrecta o mala. De verdad, verdad, hace mucha falta una “oposición” consciente que sepa diferenciar entre lo bueno y lo malo y no un “oposicionismo”, con un patrón de conducta negativista, desafiante, desobediente y hostil dirigida hacia figuras de autoridad.

Creo que es tiempo propicio del sacudón en la oposición. Es el tiempo de deslastrarse de todo aquello que tenga el más mínimo vestigio de ese decadente sistema politiquero oposicionista. Es la hora de la ascensión de Gente Honesta, que la hay, humanista, sincera, que no tenga rabo é paja, que tenga suficiente moral para denunciar cuando le toque denunciar con la frente en alto, mirando a los ojos con serenidad. Capaz de sentarse a dialogar presentando soluciones para el bien de todos, que no se ponga del lado de los que le niegan el pan al pueblo y que no ceda a las tentaciones foráneas. “Es tiempo”.

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