Para Augusto Hernández, nuevo domicilio, mismo afecto

Se debe presentar como un año duro. Resurge el escenario donde la verdad se quiere secuestrar. Hay mucha gente presta a crearle muros o inventar alcabalas que haga difícil el camino. Hoy y aquí, decir la verdad a los venezolano es una cosa. Lo difícil es que la misma los tranquilice.

Sin duda el momento es critico.

Pero, de allí, a suponer que vamos a declinar en nuestra voluntad de seguir adelante, o temer, por tener enfrente una nueva ola opositora de incontenibles y furiosas maniobras de morbo mediático, es otra cosa.

Ellos ejecutan su papel, aunque, forma poco honorable. A pesar querer representar una supuesta bandera de la democracia. Pero la real democracia es la vigente que les asegura todas las formas de participación, opinática y electoral.

Lo lamentable es que fallan al reiterar incesantemente sus fofas estrategias. Son un deja vu en tono banal. La prueba es el nulo efecto que tienen en el animo del pueblo elector.

La gente de las comunas sigue firme en sus convicciones y mantiene respaldo al líder que los mueve y anima, aún en el difícil trance en que se encuentra.

Sabe que Chávez es el antídoto contra la desintegración del Estado que se construye. Por eso reconocen y aplauden su voluntad incansable por asegurarles su bienestar; admiran su inequívoca voluntad para que se les visibilice y considere como lo merecen. Saben de su solida y honesta y demostrada disposición para cumplir con sus necesidades.

En contrario sentido, la MUD, gozando de las ventajas que le otorga el estado de derecho a la libre expresión utiliza, sin ninguna limitación la voz de sus 449 emisoras FM privadas. La amplifica, con otras 172 AM (87%) radioemisoras y sin pudor se apoya con el 80% de los periódicos del país para seguir emitiendo diariamente las noticias que se producen –no desde Venezuela,- sino, desde Miami para el mundo.

No cambiarán, así seguirán, con sus cantos de sirena y sus fabulosas lloronas sazonadas de mentiras e interpretaciones poco serias de la realidad.

Allí se retratan como víctimas al ver que sus candidatos son nuevamente derrotados a la hora de elegir las autoridades de la Asamblea Nacional.

Yerran al tratar de crear un ambiente ficticio de inestabilidad política en el país, valiéndose de cualquier medio. Para ello se sirven hasta del acaparamiento y secuestro, -en almacenes escondidos de la Polar: el fin justifica sus medios- de millones de quintales de alimentos que el pueblo reclama.

Su desesperación por lograr el poder los lleva a practicar, como tácticas, la histeria y la necrofilia. Malo, malo. Con ello solo reciben del pueblo, el desprecio a sus lideres por este inaceptable proceder.

El pueblo los negó en dos contiendas anteriores y volverá hacerlo mas y mas veces.

El 2013 solo podrán sortearlo si superan esa, aun caliente paliza, de 20 a 3, y logran ese difícil escollo de construir unidad. ¿Cómo superar y reconstruirse después de esa derrota¿. ¿Podrán asimilar su fracaso y reconvertirla en fuerza¿ ¿Tendrán voluntad y poder y fuerza política para llevar a cabo una redefinición del papel de sus partidos dentro de la MUD ¿. ¿Podrán lograr un programa de acción común con tantas fuerzas diferentes e intereses opuestos¿. ¿Cuál será su líder, repetirán con el doble perdedor¿. ¿Seguirán depravando su tiempo menospreciando a Maduro y difamando a Diosdado ¿. ¿Continuaran creyendo que el chavismo es fácilmente derrotable¿. ¿Jugaran a posponer lo mas posible el escenario –factible o improbable- de las nuevas elecciones, creyendo que esto enfría el animo de derrota que de Diciembre¿. ¿Por el lado del gobierno, como hacer con ese 20% de electores que votan por Chávez, pero no son miembros PSUV ¿. ¿Podrán atraerlos en este nuevo escenario¿.

Termino citando un articulo de nuestro gran amigo, Augusto Hernández, “Año mabitoso”, de Ultimas Noticias, cuyo remate es contundente, “Terminó el 2012 y el mundo comienza otro periplo. Una revolución nos espera para perfeccionarla. El Presidente Hugo Chávez sigue luchando y mientras él tenga vida tendremos esperanzas”. 2013 es incertidumbre y también utopia.

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