La vida oscura de Clara: La misma piedra

La vida oscura de Clara: La misma piedra
Carola Chávez
carolachavez.wordpress.com



Clara la de la vida oscura, cuenta los día para que termine otro año digno de ser olvidado y recibir al año nuevo en Disney, en inglés, a modo de portazo, dejando atrás mil predicciones incumplidas, mil frustraciones guardadas en mil canas nuevas, teñidas de caoba cobrizo, una rabia represada en la inexpresión adormecida de esa arruga profunda que surcaría su entrecejo si no hubiese recurrido a incontables pinchazos de Botox. Un año más que no fue…

Antes de partir, decora un carísimo pino canadiense para dejarlo agonizar en una casa vacía. Los bombillitos intermitentes le recuerdan su intermitente alegría, fugaces momentos de victorias anticipadas que terminan siempre en estruendosas derrotas. Un año entero deseando la llegada de un variadísimo menú de desastres anunciados por expertos de bolsillo: ruina, creciente e incontenible descontento social, un neo caracazo, sangre de otros corriendo por las calles, el hambre, el terror y la muerte. Las mismas calamidades del año anterior y del otro y del otro… y del otro, que se empeñan en no llegar “porque en este país nada funciona.” -Suspira Clara, mientras espera con el alma marchita sin importarle que no haya Botox para el alma.

Cuelga muñequitos de nieve en cada rama, y bolas, y lazos, y bastones de caramelo que nadie se va a comer. No hay aguinaldos, no hay canciones, Clara no solo está de luto sino que lo cultiva con devoción soñando con el día en que éste florezca en venganza. No hay aguinaldos, solo la voz de Nitu y su experto invitado, reencauchando augurios fallidos de este año para el dos mil trece. Eso si los mayas no tenían razón.

“De salvarnos del fin del mundo maya, no se salvarán los venezolanos de la ruina económica, y moral.” -Dice, tercerapersonamente, el experto analista de desastres por venir. Se hundirán los precios del petróleo y con ellos, PDVSA, que ya no es nuestra sino de todos, y como sabemos, nosotros no queremos ser todos, nosotros queremos ser nosotros. “Primero muerta que todos.” -Clara aprieta los dientes-... Corralito financiero, escasez, hambre, miseria, terror y muerte...

Clara quiere más y la tele se lo da: ONGs que nadie conoce prometen explosiones sociales, represión gubernamental, todo tipo de deliciosas violaciones a los derechos humanos, violencia, violencia, violencia… terror y muerte… Epidemias, pandemias, anemias… ¿Dijimos terror y muerte?… Terremotos, maremotos, chavistas en motos y, por supuesto, terror y muerte…

¡Por fin se va a acabar esta pesadilla! -Festeja Clara, mientras corona con una estrella el tope de su árbol de navidad.

“Jingle bells, jingle bells, jingles all the way”. -Delira Clara, la de la vida oscura, tropezando de nuevo con la misma piedra del regocijo anticipado de otro año que tampoco será.

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