Auge de Dos Profesiones

Se ha dicho que el venezolano se las sabe todas, más una Y, la que no gana, la empata, como Zapata. Esto, se pone de manifiesto y ha tomado “demasiado” auge últimamente en el país con dos profesiones: “Defensor de los Violadores de Derechos Humanos” y “Políticos Perseguidos”.

Es que de verdad, el venezolano vuela, a todo le busca la vuelta y a conseguido con estas dos profesiones su modus vivendis, acorde con los últimos tiempos y el mundo globalizado.

Con la primera, basta con ser oposicionista, pertenecer a una ONG y ponerse de lado de cualquier violador de los derechos humanos al que, “supuestamente; a lo mejor; pudiera ser; quizás; por si las moscas” y “pobrecito”, se les estén violando los derechos que él viola, y, que no sabía que tenía.

Con la segunda, no necesariamente se tiene que ser oposicionista, es más flexible, cualquiera puede ejercerla, incluso, del partido de gobierno, salta talanqueras o “independientes” y delinquir de cualquier manera o forma.

Ambas, son de libre ejercicio en el país y cuentan con el apoyo de partidos políticos: círculos de intelectuales: universidades; instituciones; medios de comunicación en general: familiares, amigos y simpatizantes; con la bendición de la iglesia, Amén; apoyo internacional, mediático, moral y dólares.

Las dos profesiones son reconocidas ampliamente, en países como Colombia, Perú, Costa Rica y especialmente en EEUU, específicamente en el estado de Florida, donde reside el grueso de especialistas. Muchos de estos venezolanos son tan brillantes que ejercen las dos profesiones con excelencia.

Pero lo más asombroso de estas “profesiones” es la “inmunidad incluida por ahora”. Forjan documentos oficiales; siembran pánico y zozobra; irrespetan instituciones y funcionarios; agreden al pueblo; conspiraran; desestabilizan; inventan y dicen lo que les da la gana y, demás, hasta que por fin llega lo anhelado después de disfrutar por mucho tiempo su “inmunidad incluida por ahora”: son requeridos por la somnolienta justicia y su brazo artrítico. Y raudos marchan al exilio dorado a continuar sus estudios internacionales, sueño que según expertos, les durará poco por la crisis económica neoliberal internacional. Y, como dice el refrán popular:”El mal hijo, ¡ejem!, perdón, el buen hijo vuelve a su casa”. “Es mejor privado de libertad, con privilegios, pero en casa, que libre y pelando en el exterior”*.

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