Nosotros, los Tierrúos

Apenas la rectora principal del CNE dio los resultados el pasado 7 de octubre, casi automáticamente comenzaron a llegar a mi teléfono celular una cantidad bastante creativa (debo reconocerlo) de insultos e improperios. De esos tantos, en especial uno (1) me llevó a la reflexión: TIERRUO. En principio, me pareció bastante ofensivo y denigrante, sin embargo, luego de unos minutos, me pareció justo y preciso.

Los Tierruos, como ellos nos llaman, somos los ordinarios, los que nunca hemos leído el manual de urbanidad y buenas costumbres, los que no somos decentes, los "de color", los que hablamos en voz alta, los que tomamos ron, los que andamos en motos, los que no venteamos a Hugos boss o carolina herrera, los que andamos con ropa del cementerio o mercaditos municipales, los que no aspiramos a ir a Miami o New York; en fin: la gente fea, como ellos a veces nos llaman. Según su teoría de la decencia, esa es nuestra definición

Esta visión explica, que gracias a todos estos defectos esenciales, nosotros, los tierruos, no contábamos con la suficiente claridad política para votar con conciencia y raciocinio por un candidato decente y ejemplar. Es Lógico,  Por eso ganó Chávez, pues acaparó la gran cantidad de votos tierruos que existen en el país.

La categoría humana Tierruo entonces, por definición, es una especie de sub-humanidad. Desde la visión de la gente decente, somos una importante cantidad de venezolanos y venezolanas, con unas limitaciones intelectuales bastante notables, y como tales, no sabemos ni siquiera que es lo mejor para nosotros y nuestro futuro. Desde su teoría, somos unos seres mediocres, brutos, conformistas; no como ellos, la gente decente e inteligente de este país.

Para terminar con su teoría de los tierruos, ellos, la gente decente, nos ubican en un espacio: los barrios, o los cerros marginales, como le suelen decir a nuestro hábitat. Allí nos ubican, en las montañas caraqueñas, en la tierra, quizás por eso lo de tierruo. Ellos no tienen que ver nada con eso, ¡Que asco la tierra!

Lo interesante del ser humano, en contraste con el objeto, es que nosotros podemos reconfigurar nuestra identidad, no la identidad folklórica nacional (Arpa, cuatro y maracas) sino la identidad esencial. Hoy, gracias a la gente decente, asumo mi nueva identidad: Soy un Tierruo.

Vengo de lejos, descalzo, con cayos en las manos

Traigo memoria.

¡Que vivan los Tierruos de esta tierra!

¡Que viva Chavez!


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