¿Dónde te vas a meter cuando pierda Chávez?

Esta era una de las varias amenazas que recibíamos por correo electrónico todos aquellos que escribíamos a favor del proceso revolucionario y la importancia de continuarlo para bien del país y por ende de sus habitantes.

Era de suponer, entonces, que de ganar el candidato de oposición había que buscar una guarida para protegernos de aquella cacería de brujas que desataría en contra de los revolucionarios por el simple hecho de estar apoyando una gestión que no sólo beneficia a la gran mayoría a través de sus políticas sociales, sino que garantiza la paz, y el ejemplo más palpable es el actual momento que el país siguió su curso con toda normalidad, mientras que el gobierno toma las medidas para incrementar la eficiencia.

Pero afortunadamente la mayoría del pueblo respondió y entendió que la mejor forma para que el país siga por un sendero de igualdad, inclusión y tranquilidad, es el proyecto de gobierno que lidera el comandante Presidente Hugo Chávez Frías, quien por venir de las mismas raíces del pueblo, sabe cuáles son las necesidades del mismo; de ahí la serie de misiones que ha puesto en práctica el gobierno revolucionario para ofrecerle mejores condiciones de vida a todos los que vivimos en él y sobre todo a las personas de menos recursos y que fueron excluidos por los gobiernos de la IV república.

Pero volviendo al tema, se imaginan un triunfo de la oposición, cuyos dirigentes y propagandistas se dieron a la tarea de crear falsas expectativas y de una manera u otra engañaron a sus adeptos, para que estos con todo el rencor y el odio que le han creado las mismas acciones de quienes los dirigen, se lanzaran a la calle a crear guarimbas, atropellos, e invasiones, a todo aquello que le diera un tufo de chavismo. Pero dichosamente no fue así, porque de lo contrario, no quiero imaginar la escena que se fuera presentado con un triunfo opositor.

Para finalizar al respecto, habrá que decir que Dios está con Chávez, porque el Presidente representa la alegría, el amor y la paz, y eso en definitiva es el pensamiento de Cristo, quien fue el hijo de Dios. Amen.

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