¡Es el lobo, es el lobo!

Durante más de una década hemos escuchando en medios de comunicación, infinidad de escatológicos pronósticos y vaticinios por parte de pseudo dirigentes políticos que constantemente auguran el acaecimiento de, siempre “futuras,” horribles acciones que ejecutará el Gobierno Revolucionario, planificadas en forma secreta para acabar con la clase media, tragándose sus sueños de una vida prospera y feliz.

Así, en 1.998, tales profetas aseguraban que Chávez se declararía Dictador, disolvería el Congreso y tomaría posesión de todos los Poderes del Estado Venezolano; contrariamente a lo predicho, el Presidente se sometió a infinidad de elecciones, enfrentándose con dos contendientes más de la oposición, se sometió a un Referendo Revocatorio, figura presentada por él en su propuesta de Constitución en 1.999 y ahora volvió a confrontarse con un nuevo candidato del oposicionismo, para volver a ganar; igualmente, cumplió su promesa de llamar a Referendo para la creación de una Asamblea Constituyente, aprobada mayoritariamente por los venezolanos. El Congreso se mantuvo en funciones mientras se sometió a Referendo el referido proyecto y se eligió a quienes conformarían esa Asamblea, más aún, durante su funcionamiento ésta convivió con el Congreso, siendo sustituido por la Asamblea Nacional al ponerse en vigencia la nueva Constitución.

Durante la campaña electoral de 1.998, pronosticaron el alza estrepitosa del Dólar en caso de triunfar Chávez; si el lector investiga el comportamiento de tal divisa en Diciembre de ese año y primeros meses de 99, encontrará que su valor con respecto al Bolívar se mantuvo en la baja y luego permaneció estable (hasta el 2002, cuando de manera planificada la burguesía sustrajo dólares en cantidades brutales, con el fin de aportar un elemento más al proceso de desestabilización en marcha para el momento).

Aterrorizaron a la Clase Media llamando a cuidarse de la señora de servicio que desde siempre veló por sus hijos, del Conserje, del jardinero, del heladero, porque estos eran espías de los “círculos del terror” (Círculos Bolivarianos) y aconsejaron armarse, pues estos vendrían a ocupar sus casas y aniquilarían sus familias.

En todas las elecciones desde 1.999 (muchas por cierto), aseguraron que habría fraude por parte del Gobierno, amenazando con que de no avalar los resultados la OEA, la Fundación Carter y la Unión Europea, no los reconocerían; pues bien, estos organismos internacionales han supervisado cada elección, reconociendo la pulcritud de las mismas; sin embargo, continúan denunciando fraudes sin prueba alguna.

Han asegurado, con ridícula desfachatez, que el Gobierno pretende quitar a los padres la Patria Potestad de sus hijos, mediante campañas que aseguraron que a tales efectos se haría la reforma de la Ley de Educación, la cual fue aprobada sin, por supuesto, tocar tal asunto, entre otras evidentes razones, porque la regulación de dicha materia compete al Código Civil y no a la mencionada Ley; lo que no frenó a los juristas de la oposición para refrendar la estúpida aseveración.

Otra profecía es la de una virtual abolición de la propiedad privada, suficientemente analizada en artículos anteriores, donde hablamos de las leyes surgidas de las habilitantes y de acciones las acciones emprendidas por el Gobierno para preservar el derecho a la propiedad, sobre todo de la clase media: eliminación de las cuotas balón, asumir y dar respuesta a estafados por constructores privados, la regularización de la tenecia de la tierra, rebaja de intereses en préstamos bancarios, cartera obligatoria para préstamos a la clase media, etc., etc..

Todo lo anterior sin deja atrás la profética denuncia que circuló por internet, sobre la inminente aprobación de una Ley Inmobiliaria que junto al Censo Nacional, serviría al gobierno para quitarle a la Clase media sus propiedades “subutilizadas” (en términos surgidos de la prolífera imaginación de estos pitonisos)”.

Todas estas predicciones han sido rebatidas en la práctica por acciones gubernamentales que no solo las niegan con hechos, sino que dejan al descubierto la insana pretensión desestabilizadora de una casta política en decadencia, que ha sido rechazada desde los años ochenta por los venezolanos, precisamente por su conocida mitomanía.

La misma casta que anuncia la llegada del lobo feroz, mientras mimetizada por medios de comunicación, con un disfraz de oveja que deja traslucir su odio y malas intenciones, blande desvergonzadamente la Constitución que combatió. Los mismos que al dar un golpe de estado, permitieron (no a futuro, esto si sucedió) el autonombramiento de un “presidente”, al mejor estilo DICTATORIAL, que no solo disolvió el Congreso, sino todos los Poderes del Estado; que mediante decreto borro la Constitución de un plumazo; que sí persiguió a funcionarios y miembros de círculos bolivarianos, buscándolos vivos o muertos sin respeto alguno por el Derecho de asilo y demás derechos humanos; que agredió embajadas contra toda norma de derecho internacional; que provocó un paro petrolero, golpeando severamente la economía del país al igual que la sustracción criminal de divisas extranjeras, y que actualmente ocupan cargos públicos como Gobernadores, Alcaldes o Diputados, mediante elecciones llevadas a cabo por el mismo CNE que tantas veces han denunciado mediáticamente por fraudes nunca comprobados; Es decir, los mismos que hicieron en tan solo 48 horas, todo lo que habían profetizado que supuestamente haría el Gobierno Revolucionario; y finalmente la misma casta política al servicio de una burguesía que mediante verdaderas estafas y fraudes si ha despojado de sus ahorros y viviendas a venezolanos de clase media, demostrando con hechos, quien es el verdadero LOBO FEROZ.


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