La violencia del pueblo es superior a la violencia de los ríos crecidos, destruye hasta lo indestructible,

así que es mejor que Capriles coja mínimo y amarre a Leopoldo López.

La paciencia del pueblo tiene un límite rebasado el cual las cuestiones se tornan violentas e incontrolables y esto hay que evitarlo a toda costa.

Capriles, Leopoldo López y Julio Borges, entre otros, tienen montado-en comandita con el gringo- un peligroso escenario de violencia que reta al Consejo Nacional Electoral -CNE- lo que es muy grave pero, mucho más aún es que reta al pueblo venezolano y al resto de América Latina y acaso, al mundo entero.

La respuesta del CNE ante ese desafío será siempre de carácter orgánico pero la respuesta del pueblo sería como un Orinoco crecido y eso es precisamente a lo que juega el imperio norteamericano para desatar una guerra destructiva en la que de PJ no va a quedar ni siquiera ceniza y es bueno que ellos entiendan eso.

El poder imperial acabó con Jhon Fitzgerald Kennedy, que era connacional de ellos, por lo que poco le importaría limpiarse el culo con esos tres necios a cambio de ponerle las manos a la Faja Petrolera del Orinoco y eso hay que decírselo a los lechuginos petimetres maripositas y relambeñemas citados, por sí algo de sindéresis les asiste y optan por colaborar con la paz de Venezuela que, de todos modos nosotros mantendremos a troche y moche si necesario fuere, porque la paz nos beneficia a todos.

De igual manera es bueno que luego del 8 de Octubre la Asamblea Nacional investigue formalmente las andanzas conspirativas del tal Vicente Díaz y le zampe una buena patada en el culo porque, inocente no es.



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