Desenmascarando a la oposición (II)

La oposición venezolana, en su intento de llegar al poder, ha utilizado artimañas y manipulaciones, dándonos a conocer el estado de desesperación en el cual se encuentra.

Ha intentado alinearse con los programas sociales que están en funcionamiento y que son una realidad hoy en día gracias al presidente Chávez. Pero ha perdido credibilidad que en las próximas elecciones presidenciales les espera un perfecto segundo lugar, al saber que sus fuentes de financiamiento se hayan sentido desanimadas y hayan retirado el apoyo a su actor político, Henrique C. Radonski, el cual ellos mismos colocaron.

Las grandes transnacionales reconocen de esta manera que por la vía política y democrática no van a lograr llegar al poder en Venezuela. Una muestra es el informe que envió el Bank of America a sus inversores.

Desde aquella cumbre de la OPEP en el año 2000 en Caracas, el Presidente Chávez comenzó abrir los ojos del mundo y comenzó a crear conciencia en el pueblo venezolano del por qué hemos sido y seguimos siendo históricamente objetivo del capital internacional.

Chávez dio un ejemplo contundente, que estremeció al mundo formulando una pregunta ante el imponente auditorio: “Imagínense por un momento, que todo el petróleo que nosotros tenemos, no estuviera aquí sino que estuviera en el subsuelo de los países imperialistas y nosotros como líderes de nuestros pueblos, tuviéramos la necesidad de comprarles el petróleo a ellos, ¿Creen ustedes que, sabiendo ellos la importancia que tiene el petróleo para la humanidad, nos lo venderían a siete dólares el barril?”.

La respuesta no se dejó esperar. Al unísono y con fuerza se escuchó un rotundo: NO.

El país comenzó a tener conciencia de su potencial y más aún fue dejó atrás la ignorancia, que lo convirtió en presa fácil de dominio durante décadas, enfrentándose Chávez a duras batallas como la fuga de capitales, para lo cual tuvo que implementar el duro control de cambio; la guerra de los despidos de trabajadores y cierres de empresas, donde implementó la inamovilidad laboral; y la guerra mediática, conocida como la guerra de cuarta generación, en la cual se produjo la más recordada de las victorias, cuando el pueblo recuperó la independencia el 13 de abril de 2002.

La Faja Petrolífera del Orinoco, que durante la Cuarta República fue tratada como bitumen, también resultó una victoria para Venezuela y para Chávez cuando develara la gran reserva de 300 mil millones de barriles de petróleo que allí se encuentra, la más grande del mundo.

Pese a todo ello y a saber que está derrotada, la oposición venezolana sigue haciendo la vida de los venezolanos difícil, con evidentes sabotajes de los servicios públicos, acentuando temas como la inseguridad, provocando una escasez ficticia y dejando en ridículo a sus propios seguidores, tratándolos como un rebaño, siendo empujados al abismo del infierno para descuidar su atención y los llena de engaños para rendir tributo a los pies del imperialismo. También les inyecta el veneno de la envidia al ser sus comentarios despectivos, sin reconocer que el presidente Chávez ha traído educación, salud, igualdad de derechos y numerosos beneficios al pueblo venezolano.

Nuevamente, este 7 de octubre, llevaremos nuestro grito de democracia como un eco por toda Latinoamérica y el mundo, con los puños en alto anunciando la victoria de nuestra Bandera tricolor con las ocho estrellas que enaltecieron el color rojo de la sangre de nuestros Libertadores.



Wasim Anis Abousaid
[email protected]
Analista popular


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