Por qué la derecha burguesa y la derecha proletaria argumentan fraude

¡CHÁVEZ ya GANÓ!, ¡CHÁVEZ ya GANÓ!

Lo que busca la Derecha Burguesa de la Derecha Proletaria 

¡Fraude!, ¡fraude!, ¡al ladrón!, ¡al ladrón!

Como todo tramposo, “cuando pierden, arrebatan”, así recogemos la expresión popular que mejor reflejaría en prosa lo que la clase burguesa practica contra el proletariado; para ella este último jamás tiene la razón y cuando se la concede  es para alienarlo, engatusarlo, idiotizarlo, embobalicarlo, desconcientizarlo y “enmojonarlo” más de lo que ya están todos aquellos trabajadores ilusionados con la engañosa oferta de que en este tipo de sociedad todos tiene opción y derechos iguales para salir de la pobreza, de que en esta sólo se estancan los perezosos, los incapaces y los pendejos.

Estamos hablando de esa porción de trabajadores con rentas de salarios, comercio menor e intereses usurarios clandestinos, que terminan adorando, festejando, aplaudiendo, apoyando y hasta van a la guerra a defender a sus patronos. Así, a tal extremo llega la explotación de una clase por otra cundo logra convertir a sus víctimas en   defensores de sus propios verdugos, tal como lo hace el trabajador de la empresa capitalista cuando lucha, esconde, amaña libros de Contabilidad, trampea juicios en tribunales, escamotea materiales en la construcción de viviendas de  sus contratistas, cosas así. Guarda secretos y maquilla toda la perversa conducta de sus patronos frente a sus propios trabajadores peor pagados y contra sus clientes, clientes que en los casos de los pequeños empresarios medicoasistenciales, se conocen como “pacientes”.

Lo que busca, pues, la derecha burguesa es conservar para diciembre 2012 la ya mermada cuota de idiotas que conforman la derecha proletaria. Luego de la real y virtual derrota en oct., 7, que se parecerá mucho a la que sufrieron cuando Chávez llegó por primera vez al poder, pretenderán consolar a esa cuota de pendejos escuálidos de que no perdieron, que simplemente Chávez, ganador de todas las contiendas electorales celebradas hasta ahora -una que perdió no hace mella por su insignificante peso estadístico- los aplastó mediante un fraude que ellos mediáticamente han venido vendiéndole a sus idiotizadas víctimas del proletariado inconsciente, y que en consecuencia sólo perdieron otra batalla y que deben volver a intentarlo en ese diciembre que se avecina.

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Manuel C. Martínez


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