Urge la Misión Luz Caraballo o Psiquiatra Adentro

Tengo un familiar muy cercano que a pesar de tener títulos universitarios
“pa tirar pal techo”, como dicen los chamos, tiene un problema de
embrutecimiento progresivo que ya resulta preocupante. Preocupa porque esos
síntomas de embrutecimiento no están presentes en mi familiar, sino porque
parecieran que toman cuerpo en todo un colectivo y porque cuando se
profundiza en las posibles causas del mal, siempre se llega a la conclusión
que es el odio el elemento más influyente.

Esto es peligroso, pues está demostrado científicamente que grandes grupos
pueden ser embrutecidos a través de una estrategia destinada a disociarla
psicóticamente. Para colmo, ninguno de esos ensayos ha tenido un final
feliz.

Es que no existe un sentimiento que embrutezca más que el odio. Cuando ese
sentimiento invade el alma, se pierde el raciocinio, la lógica, la
capacidad de dialogo, la compostura y mucho más.

El odio puede hacer mucho más estragos cuando se induce colectivamente que
el mismo fanatismo religioso.

Pero volviendo al caso de mi familiar. Comencé a notar que algo muy extraño
le ocurría, hace ya varios años, cuando en medio de una campaña electoral,
me habló de la inteligencia, la cultura, el liderazgo y la capacidad que
tenía Manuel Rosales para dirigir su y mi patria.

¡Por Dios! me dije, cómo es posible que quien se ha convertido el
hazmerreír del pueblo, precisamente por su incultura, estupideces y mañas,
sea para quien se vanagloria de su intelectualidad una especie de ídolo.

La situación se torno muy preocupante, por aquello de la familiaridad,
cuando me expresó la profunda emoción que le causaban los discursos de
alguien que dejó bastante claro que es un analfabeto funcional. Se me eriza
la piel cuando lo escucho y lloro cuando lo veo, me dijo.

Aquello me parecía increíble (no por las emociones, sino por la causas que
la originaban). No puede ser, me dije una y otra vez, que alguien
supuestamente inteligente se emocione oyendo discursos tan pobres y
cargados de frases como “Margarita es una isla rodeada de aguas por todas
partes”

En aquel entonces llegué a pensar que con la derrota de Rosales, ese
embrutecimiento evidente comenzaría a ceder espacio a la lógica, a la razón
y a la natural inteligencia, pero tal las cosas que he visto, el mal parece
incurable.

Esto me lleva a recomendar la creación de la “Misión Luz Caraballo o
Psiquiatra Adentro”. Tenemos un problema de salud pública en el cual mi
familiar no es sino uno de las muchas víctimas.

El odio los ha embrutecido totalmente y el problema con ello no es que vean
como normal y hasta gracioso que a su candidato presidencial no le guste
leer; que piense que puede haber empanadas que tengan la carne por fuera;
que esté convencido de que los satélites son innecesarios; que crea que los
submarinos tienen telescopio en lugar de periscopio o que diga uno de los
peces más populares de Venezuela se llame suapara. No, el problema es mucho
más grave, el problema es que ya ven a cualquier asesino, a cualquier
ladrón o a cualquier extorsionador como ídolos.

Su embrutecimiento les lleva a pensar que los escuálidos son seres
inmaculados incapaces de cometer delitos y que si alguno es acusado de
ello, se trata de un acto de injusticia en el cual se le ataca por su
condición de opositor.

La Misión Luz Caraballo o si prefieren Psiquiatra Adentro es un tarea que
debe ser abordada con seriedad de manera urgente, pues no hay nada más
peligroso que un bruto lleno de odio.

Eso conduce a un fanatismo enfermizo que generalmente termina en violencia.

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