¡Caes tú solo...! ¿okey?

Efectivamente, como bien lo dijo el diputado Andrés Eloy Méndez esta semana en la Asamblea Nacional (palabras más, palabras menos): “Juan Carlos Caldera guarda silencio porque esa es su obligación en su condición de integrante de un grupo mafioso que, como sabemos, maneja códigos de obligatorio acatamiento, como lo es el que ubican en primera línea esas organizaciones, el del “silencio”, tal y como lo tienen establecido históricamente las mafias sicilianas en sus normas de conducta delictiva, las cuales reciben el nombre de “la ley del silencio” o la Omertá.
 

Para muestra de esa realidad histórica y de larga data, tenemos no sólo decenas de famosos bet sellers editoriales, muchos de ellos llevados a la pantalla grande en producciones de inmejorable factura, como El Padrino I, II y III (1972, 1974 y 1990, respectivamente), Scarface (1983), Uno de los Nuestros (1990), American Gangster (2007), etcétera, con la participación de actores de primera línea, como lo han sido Marlon Brando, Al Pacino, Robert Duval, Robert De Niro y, entre otros, Tom Hagen.

 Delatar al compinche, garantiza la muerte o la venganza con el asesinato de sus seres queridos. Tampoco se admite y se condena con igual respuesta informar sobre delitos que hemos cometido más allá de aquellos detalles que han sido descubiertos y que ya no podríamos ocultarlos, como fue lo que le sucedió a Juan Carlos Caldera con el dinero que recibió de la mano de un simple mensajero enviado por un gran “jefe”, como el mismo emisario lo calificó y que el propio Caldera lo identifica como Wilmer Ruperti, acaudalado hombre de negocios venezolano que inició sus actividades prestando servicios de transporte de crudos al mercado internacional a PDVSA en 1994, a través de su empresa “Náutica Ship Brokers” (1), pero después de eso ya él, Caldera, no podía agregar nada más, sino decir e insistir en que recibió ese dinero para su campaña como candidato a la Alcaldía de Sucre, no obstante que el emisario que le hizo la entrega del dinero le insistió, durante toda la transmisión del video, que su jefe le interesaba hablar y muy pronto con Capriles, a lo cual Caldera le repitió varias veces que eso sólo era posible únicamente en el exterior, pues no obstante que él tiene muy en claro que Capriles “no tiene ningún problema en concertar ese encuentro”, se corre el riesgo de que lo descubran...!!!. Le aseguró Caldera que iba revisar la agenda de Capriles, pues le agregó estar casi seguro de que podría ser en Brasil o quizás en Colombia, pero que oportunamente le avisaría para cuadrar ese encuentro entre ambos “jefes”…
 
De manera que estamos frente un claro y muy evidente delito de corrupción que todo el país vio y escuchó a través de un video que el propio Juan Carlos Caldera en su comparecencia a los medios televisivos al día siguiente lo admitió como cierto, de manera que allí no hay posibilidad alguna de que se intente negarlo, así como tampoco pudieran pretender hacerlo con el video de la transmisión televisiva de Capriles Radonski a través de la cual le informó al país, mostrando -sin duda- una fingida molestia, su decisión de separarlo de su comando de campaña y quitarle la responsabilidad que tenía de representante de la MUD ante el CNE, diciendo que no tolera la corrupción y menos que quien se atreva a convenirla en su nombre.

Están las cartas echadas sobre la mesa, ya veremos los resultados de una investigación que, por la calidad de los mismos hechos grabados, así como por los discursos de los dirigentes de Primero Justicia, como Armando Briquet, quien dijo en entrevista que posteriormente le hicieron los medios que, “a falta de aportes estatales para las campañas políticas, ninguna fuente de ingresos puede ser desdeñada...”

(1)Wilmer Ruperti nació en Caracas, Venezuela, el 7 de diciembre de 1959, en una familia clase media. Estudió en la Escuela Náutica de Venezuela, de donde se graduó en 1981, mismo año en que comenzó a trabajar en la empresa de transporte marítimo, dedicada a la movilización de petróleo, Maraven S.A., la cual prestase sus servicios a la poderosa empresa petrolera venezolana, PDVSA, permaneciendo allí hasta 1987, tras lo cual ascendió, pasando a trabajar en el Departamento de Comercio de PDVSA. Posteriormente en 1989 es enviado a Inglaterra, avalado por la petrolera venezolana, donde se formó como experto en el tráfico marítimo y finanzas en el «Plymouth Polytechnic», donde realizó una maestría, tras lo cual volvió a Venezuela, donde en 1991 ingresa a PDV Marina. En 1994, Ruperti fundó su propia compañía de transporte marítimo, «Nautica Ship Brokers», con la cual comenzó a prestar sus servicios a diferentes empresas, incluyendo a PDVSA, que constantemente requería de diferentes transportistas que pudiesen movilizar sus cargas petroleras. Ruperti comenzó a fortificar su posición y acrecentar la productividad de sus compañías, llegando a disponer de diez barcos para 2002.” (Tomado de Wikipedia).

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