La oposición no está disociada

Si algún día hemos afirmado que la oposición andaba o anda disociada, ya eso hoy día no es más verdad. Su enfermedad se ha incrementado, infelizmente, y estamos ante un cuadro para nada sano.

Y para nada estable, por supuesto. Cosa que puede ser muy peligrosa ya que, por lo visto, el estopín está a punto de detonarse. La situación bajo ese punto de vista es triste, lo lamentamos, pero al mismo tiempo bien comprometedora. Es un asunto de mucho cuidado, pues.

Hoy incluso tenemos pruebas fehacientes, palpables de lo que ocurre en varias partes del mundo, incluso en países de mucha tradición y con fuertes economías hasta hace poquito tiempo, como es el caso de algunas naciones de Europa.

Buscamos compararlo y se enseña - como si eso fuera necesario – el futuro programa de gobierno de la MUD, de Capriles o que sé yo de quién es eso. Tal programa (o tales programas) son todos copias exactas, cargados de políticas neoliberales.

Hay que tener bolas, riñones, y mucho más para querer algo así. Está bien que tengan su odio (que igual no se entiende), pero está bien. No voten por Chávez, pues. Pero de ahí a votar por esa locura (no hay otro adjetivo posible en ese caso) es algo que nos debe poner a pensar a todos de inmediato - psiquiatras y psicólogos incluidos.

Pero ojo, amigos, que la situación es grave. Fíjense que hasta empresarios que están ganando más que nunca, que tienen actualmente total estabilidad social, financiera, bancaria y laboral nunca vista antes, se empeñan en decir idioteces. Y eso que estamos en un momento de crisis mundial.

¿Qué es lo que quieren, entonces? Deberían explicarlo. Sólo responden con evasivas, dicen generalidades y afirmaciones sin sentido, llenas de frustración, odio, dolor y rabia.

De todos modos, si buscamos dónde pudiera estar el detonante, pues ahí está él. Ese es el resultado de la actuación criminal de la gran midia, principalmente.

Y no olvidemos el síndrome de Estocolmo. Estaremos frente a un síndrome de esa naturaleza pero ¿en forma masiva? Un análisis a fondo de todo eso utilizando la psicología de masa puede ser importante en el sentido de ayudar a nuestros compatriotas hechizados por ese mal.

Pero es primordial que tengamos en manos un plan, un esquema o algo que pudiese evitar lamentos en el futuro cercano. El famoso Plan B opositor puede ocurrir de un momento a otro. Quizás, para neutralizarlo, sea importante tener ubicado dónde está o quiénes conforman el detonante y en qué estado se encuentra.

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