Sindéresis

Los justicieros de la penumbra

Primero Justicia nace de la inspiración letal que se combinó entre los principios filosóficos de una pérfida secta político-religiosa que denominaron Tradicion, Familia y Libertad y cuyo liderazgo fundamental correspondió a un trípode de jóvenes a finales de los años ochenta personalizado en Henrique Capriles, Leopoldo López y Peña Esclusa, este último mas que los otros, seriamente vinculado a las prácticas terroristas del sionismo internacional. Quizás, las primeras intentonas de encajar el maléfico proyecto en algún sector de la sociedad juvenil de la época estuvo en parte orquestado, a través de aquel guisote televisivo llamado Justicia Para Todos, que moderaba Julio Borges en RCTV y que además del gran parecido a los programuchos mayameros de baja monta, tenían el cometido de ridiculizar a la gente humilde usando la trapisonda de generar una justicia deliberadamente mal apuntalada. Desde esos primeros años, esconden los ahora autodenominados justicieros, sus mas bellacos propósitos del denuesto político. Esconderlo todo bajo el veneno que sustenta su perfidia, es el axioma de sus nocivas prácticas políticas. Por eso uno de los mas nóveles protagonistas de la organización justiciera, en pleno aprendizaje de las mas osadas formas de tramar política, pisó en falsete y pudo ser avistado por una cámara filmadora que lo expuso a la desnudez mas patética de lo que hacen los susodichos en los escondrijos mas sombríos donde ser humano pueda actuar. El muchachón de sonrisa franca por fuera y diabólica por dentro, exornado de la más alta representación que su grupo holocaustico le cediera y relleno de aspiraciones de gobierno rayanas en la monomanía, buscó con la desesperación que le extravió la discreción mínima hasta para delinquir y fue repentinamente cachado en el timo. Ya después, las excusas saltaron por los aires. Y el cinismo propiciador manifiesto en el timonel justiciero se expuso a ultranza. Lanzaron una inmensa cortina de subterfugios para seguir escondiendo los garfios de sus diabluras. Pero desnuda quedó en una truhanería descubierta, la verdadera postura de los colmillos justicieros. La revolución en marcha patriótica, este 7-O, no permitirá que la infamia hecha política en ese grupo devastador, tiente ni siquiera, alguna hilacha del poder que al pueblo le pertenece.


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