Máscaras y rostros

El Neoliberalismo, doctrina política de lo inhumano, propone la desaparición del Estado. La desregulación del ejercicio de los intereses particulares, en este escenario los grupos económicamente poderosos, tienen el camino abierto para construir, en base a la miseria de la mayoría, los cimientos de sus estructuras de poder.

En nuestro país la autodenominada Mesa de la Unidad Democrática, ansía reinstaurar el sistema adeco-copeyano de explotación y depauperación del pueblo, para perpetuar sus privilegios de clase. Recientemente se han mostrado las inocultables divisiones que erosionan la exaltada “unidad” de la derecha. El ex-gobernador del estado Anzoátegui, David De Lima ha mostrado un documento titulado “Primeras Ideas de Acciones Económicas a tomar por el Gobierno de Unidad Nacional (2013)”, emanado de la dirigencia de la MUD, calificada por De Lima como “cenáculo cerrado” donde se decide entre pocas personas, lo que debería ser discutido entre un equipo político de visión amplia; peor aún, se estructuran los planes políticos y económicos que constituyen el accionar real del hipotético gobierno opositor, todo esto sin mostrarlo a la opinión pública, en definitiva, un engaño al pueblo venezolano. El delator documento neoliberal está ahora disponible en diversos sitios de internet para ser consultado y analizado por los venezolanos.

Ahora bien, la raíz de la falacia opositora está en la certeza que tienen del rechazo que sus planteamientos generarían en la población. El desmontaje de los programas sociales, aduciendo que son una carga para el Estado. Es tanta la simpleza y egoísmo que sustenta las intenciones de la oposición, que fácilmente se puede resumir la esencia de su propuesta su propuesta real en pocas palabras: descentralización, privatización y venta de la patria; para la derecha la inversión social es un gasto, y esto no quiere decir otra cosa que aquellos sectores sociales, cuya vulnerabilidad es mayor, quedan sin posibilidades de acceder al bienestar social. El desmembramiento del país también está presente en su proyecto, hay que recordar el rompecabezas que significó la “descentralización”, carente de coherencia y armonía territorial, imposibilitando la estructuración de un proyecto nacional que permita el desarrollo potencial del país.

No es la primera vez que la oposición venezolana intenta engañar al país. Es precisamente su naturaleza deshonesta la que los lleva a la derrota ¿Por qué ocultar sus intenciones? ¿Quién es incapaz de mostrar su verdadero rostro es merecedor de la confianza del pueblo, y digno de gobernarlo? Nada permanece oculto entre cielo y tierra, y en la recta final de la campaña electoral es pertinente acercarse al verdadero rostro de quienes pretenden gobernar el país.


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