Los Cancerberos de Capriles

Se escuchan voces de ultratumba hablando de paz, unión y armonía, los ecos emanan de sotanas negras con gestos desvergonzados, ensayados frente al espejo de la madrastra de cenicienta.

Gritan desenfrenados –con sonrisas de guasón- : “paz, sólo estamos para ayudar a que haya paz”. Y, mientras tanto, desatan las pasiones partidistas detrás de las puertas de sus centros de dominación mental cada domingo. “Tengan cuidado por quien votan, hay mucha violencia en el país”

Salen los feligreses con rostros estupidizados, y las voces de ultratumba se transforman en comerciantes de cuatro patas, contando las monedas que dejó Judas en los platos de lentejas. Babean con cada bolívar, enseñan los dientes si hay un dólar, se levantan las sotanas si hay un niño presente, y después, abren la puerta de las bóvedas, entran en silencio y con sonrisas de miss Venezuela se inclinan ante el Euro escondido.

Cínicos, asesinos, hipócritas, violadores, traidores, grita un niño con sus labios inflamados, mientras sus ojos enrojecidos miran la sangre correr por sus pantalones y siente el fuego del infierno en su trasero destrozado.

Sale una sotana negra con un crucifijo en la mano y como todo un experto vende al Cristo ensangrentado como cocacola para calmar la sed. Cuatro feligreses intentan decir algo, y de inmediato se abre la tierra que con asco, vomita los cadáveres de la “Santa Inquisición”. Sólo transcurren segundos y ¡zas! desaparecen a los cuatro majunches que intentaron pensar.

Cristo tenía pene y lo usaba como hombre, sin embargo lo que vino después se transformó en la trasnacional más explotadora del planeta y los tísicos liliputienses miembros, debajo de las sotanas, se usan para destrozar almas, acabar espíritus y hacer campañas electorales por quien le ofrezca mas acciones en el Banco Central de Venezuela.

Llega Capriles y los hombres vestidos de negro, reciben al servidor de lo oscuro, -que también llega de traje negro-, y en la penumbra, se entrega al invitado la daga impregnada de la inquisición que señala en las horas de su eternidad sólo el camino al infierno.

El Diablo se santigua, mirando a los demonios, como si fueran santos, y él mismo, se siente un ángel, delante de la cascada de sangre que sale del puñal.

En el fuego eterno los muertos se horrorizan cuando piensan en lo apretujados que estarán después del 7 de Octubre si Chávez se deja engañar por los cancerberos de Capriles.

El marketing exige –otra vez- la venta del Cristo Crucificado. Los crucifijos cuelgan con oro de 24 kilates y plata 900, buscando deslumbrar a los ricos y como oruga de araña envolver al pueblo con los verbos infernales de la locura.

Se exhiben, en toda Venezuela, las estatuas del Jesús sangrante, manando tristeza en cada detalle de las imágenes, y el sadismo electoral se pasea en cada gota de Gorgona ignorancia. Así embarran al colectivo.

¡Alerta Chávez!, ¡cuídate pueblo! Son dos mil años que tiene la llamada: “Santa Inquisición” funcionando. Ella aún vive, trabaja, viola, mata, tortura, engaña y conspira con total impunidad! ¡Pobre Venezuela si gana Capriles y esa jauría de lobos vestidos de negros!

CRISTO ES LIBRE, ETERNO Y FELIZ NO LE PERTENECE A NADIE. VENCIÓ LA MUERTE Y SE HIZO LIBRE NO PARA SER ESCLAVO DE ESA TRANSNACIONAL INTEGRADA POR HOMBRES Y MUJERES MALDITOS ANTE LA HISTORIA.

¡Abre los ojos pueblo, destapa tu conciencia, estudia, investiga, para que no te manejen por ignorante!

Votemos por la Libertad, por la Independencia, por seguir en la Integración Latinoamericana, la Unión Mundial, la Paz Verdadera –que es el Respeto a los Derecho a los Derechos Humanos- y por la posibilidad de seguir vivos.

Escritora. Ganadora de la Bienal Latinoamericana: “Canta Pirulero” 2.002.

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