Capriles no es imbécil, es que su campaña es para imbéciles

Si algún compatriota que no este ligado a intereses económicos ni subvencionado partidista, me refiero a un venezolano común que se gane la vida honradamente y tenga la intención de votar por el candidato de oposición, no piense que el titulo de este artículo es una ofensa o insulto que le propalo, precisamente es el candidato burgués el que insulta y quiere tratar a sus electores, de imbéciles y desmemoriados.



Y no es un trabajo solamente de Capriles, es de todo un poderosísimo aparataje comunicacional nacional e internacional; agencias transnacionales de noticias, medios impresos, audiovisuales, digitales, la industria del entretenimiento, todo ha sido destinado al ataque contra los procesos liberadores en varios países y en particular contra la Revolución Bolivariana, todo su arsenal ideológico ha sido puesto al bombardeo sistemático de la mente de cada venezolano y a la psiquis colectiva nacional, además cuentan a su favor con los estragos de una cultura impuesta en un proceso largo y persistente de adoctrinamiento e ideologización, una ética egoísta sembrada en nuestra sociedad y donde conceptos como libertad quedaron circunscrito exclusivamente a la individualidad, a privilegiar el “yo” siempre sobre el “nosotros” a practicar el credo de “ese no es mi problema”, “sálvese el que pueda”, “cada quien que resuelva lo suyo”; la versión latina del sueño americano que como el aro de luz que rodea la cabeza de un santo, así corona con un halo de egoísmo el pensamiento de una parte considerable de nuestro pueblo, principalmente sectores de capas medias quienes resultan ser los mas propensos por eso de la quimérica movilidad social, de confundir la prosperidad con el loco afán del “estatus social” y desde allí empiezan a incitar, a sembrar temores y odios en relación a sus ambiciones personales.



CON EL MIEDO COMIENZAN A TRATAR A SUS ELECTORES COMO IMBÉCILES; infundir el miedo, el terror a perder lo que nunca han tenido, lo que sueñan, que alguna vez quizás puedan tener sin advertir que son tontos útiles en contra de lo que han ganado hoy, el ejemplo más ilustrativo es el caso de sectores de ingresos medios que vivían o mejor dicho sobrevivían pagando intereses sobre intereses de una deuda hipotecaria impagable que hoy gracias a la Revolución Bolivariana no la tienen pero bajo el miedo de perder su propiedad privada garantizada precisamente por la revolución, votarán a favor de los banqueros usureros y asesores del candidato opositor y a favor de que se derogue las leyes revolucionarias que garantizaron la propiedad que en el presente disfrutan.



EL ODIO COMO INHIBIDOR DEL RAZONAMIENTO; el fascismo, la ultraderecha alemana se apoyaron en el odio para arrastrar al mundo a una confrontación de exterminio humano, hoy pareciera que los cambios se han dado solamente en la forma, en el perfeccionamiento de los instrumentos para incitar el odio y la concertación de la derecha a nivel global, para ese odio direccionarlo a los pueblos que escogen el camino de su independencia. Venezuela no ha sido una excepción, durante 15 años los poderes oligárquicos en connivencia con la derecha internacional, con el respaldo de su colosal industria de la comunicación han logrado sembrar odio en una minoría de sectores de la sociedad contra Hugo Rafael Chávez Frías y ha sido tal el trabajo que lo enmascaran tratando de atribuirle al comandante Chávez y al chavismo el principal incitador del odio, acusación que no pasa una prueba como por ejemplo la de los sucesos de abril del 2002, todos pudimos constatar de donde provenía el odio; el 12 de abril vimos dirigentes de oposición entre ellos el señoriíto Capriles a la cabeza de una turba, allanando residencias de ministros, de diputados, asaltando embajadas, destruyendo propiedades, haciendo llamados casi como ofreciendo recompensa por la captura de lideres de la revolución ¿Qué era eso? Eso era ODIO. Pero el 13 y 14 vimos un presidente con un Cristo en su mano y un pueblo celebrando, un pueblo jubiloso ¿A quién se maltrató? ¿A quién se persiguió? ¿Qué era eso? Eso fue muestra de HUMANIDAD. Sin embargo las victimas contagiadas por ese virus mediático han hecho del odio su lema y esos sectores oligárquicos franquiciados del imperialismo lo saben muy bien y sin ningún escrúpulo lo siguen explotando, siguen inyectándole odio a sus electores y bajo el influjo de esa fobia los tratan como imbéciles con propuestas que semejan a las cuñas de las pastillas milagrosas que te quitará en una semana la gordura de toda una vida, o el extracto que te logrará renacer el cabello perdido y en un discurso de cinco frases; “les ofrezco un futuro” “les ofrezco un camino” “móntate en el autobús del progreso” “acabaré la inseguridad” “crearé un millón de nuevos empleos” con esas 23 palabras los ensartan en otra triste y frustrada cruzada contra Chávez.

Y existen casos que dolorosamente rayan en lo patológico, conozco gente que se fue despavoridas para los EEUU y Europa vendiendo casas, vehículos y llevándose todos sus ahorros por miedo al “dictador” y han regresado sin casa, sin carro y sin plata, pero con mas odio, echándole la culpa a Chávez del miedo que los medios de comunicación burgueses le inyectaron. Vemos otros que no han tenido mejores años para hacer fortuna que los años de la revolución, tienen carros, casas, fincas, empresas, y gozan de todos los beneficios sociales de la revolución y no pierden la oportunidad de vociferar en contra del gobierno en cualquier establecimiento público y sin embargo dicen que esto es una dictadura, y le podemos buscar un diccionario, buscar en Wikipedia, mostrarles desde Mussolini hasta Pinochet una lista de dictadores y sus características comunes para esclarecérseles el significado de dictador y no lograremos convencerlos.

Tristemente para esos compatriotas, que poseen grandes potencialidades y que la pudieran utilizar en función de acelerar el desarrollo soberano de nuestra patria no son las palabras ni mucho menos la personalidad de su enclenque candidato que los une en contra del país, son los temores infundados y el odio que funciona como señale anteriormente como inhibidor de la capacidad de discernir de allí que sean tratados como imbéciles.

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