Perdónalos Henrique… que ellos no saben lo que hacen

Quítate la gorra flaquito…

El CNE le ha advertido al candidato de la derecha sobre lo que conlleva la utilización de símbolos patrios, en este caso en la gorra del flaquito que a decir verdad luce mejor con  el sombrero colombiano que uso hace semanas en su visita a los estados andinos. No se pero ese petitorio inútil fue algo así como pedirle a Drácula que aceptara la gerencia del banco de sangre. Henriquito…. no está para obedecer a nadie, ni para pedir perdón –como se lo pidió Pérez Pírela en cayendo y corriendo- y no porque esté exento de pecados, ¡no!, a él, pecados le sobran. Sino porque sencillamente el flaquito candidato de la derecha, el que sabe que descubrió un camino, sabe que él… es el camino – que Jesús ni que ocho cuartos -  si hasta un señor disfrazado de cura se atrevió en El Cafetal a señalarlo como un  mesías (Díaz Álvarez dixit), como para que salieran del templo convencidos los fieles de que el asalta embajadas es el camino, la resurrección y la vida: si; camino al neoliberalismo tipo España;  resurrección del Plan Monroe y vida y mas na´, vida y mas na´, pero reservándose el derecho de admisión.

Que te quites la gorra flaquito, puede ser la petición del CNE, pero la respuesta del flaquito casi que es quítatela tú. Esa malcriadez, propia de este candidato nos hace recordar a aquellos carajitos que no jugaban ni pico´pico pero que en las caimaneras eran los dueños de la mascota, de los bates, de las pelotas, de los guantes y aunque no jugaran nada tenían que estar en el “lainop”. El flaquito que de verdad en estas elecciones no juega nada va a seguir atrevido, esa es la orden que tiene, Hay que hacer ver a un árbitro parcializado hasta los tuétanos para gritar luego que se está a las puertas de un fraude. En verdad, en la misma oposición venezolana, exceptuando a los justicieros, saben que su candidato es un fraude pero que tienen que jugar con él porque tiene las mascotas, los guantes y los bates…y además trajo hoy el termo con refresco.

A propósito de las peticiones del  CNE y de Pérez Pírela vale decir que definitivamente no somos semi dioses para pedirle a alguien que pida perdón y mucho menos cuando ese alguien es nada más y nada menos que el flaquito-mesías que me hace creer hoy  que debe tener allá en el limbo, donde guarda su programa de gobierno, una suerte de receta celestial para curar al país del tan temido castro comunismo que los agobia, por no poder especular, por no darle rienda a la usura que los caracteriza, por tener ya mucho tiempo sin poder ejercer la represión. Ahora, además de mesías el susodicho resultó ser sobrino octavo, nada más y nada menos que de Simón Bolívar. Quien lo iba a creer, ahora es como para que  gritemos todos… alerta, alerta, alerta que camina, la espada de Kapriles por América Latina. Mucho menos para pedirle al flaquito que pida perdón quien de repente puede aparecerse mañana con una ficha de bautismo que lo confirme como el hermano menor de Dios y entonces allí si tenemos que pensar que meternos con el flaquito es un  riesgo por eso es mejor que no se metan con el mesías.

Entonces, que perdón ni que ocho cuartos. El candidato de la derecha el de las entradas bruscas a las embajadas no tiene porque pedir perdón a nadie, el entendió que Jesús el de Nazareth  no es ni el camino, ni la esperanza, ni la resurrección, ni ná, el camino es él y punto, así que se olvide el mismo CNE de ese antojo sobre la gorra. Hay que entender cuanto esfuerzo hizo este discípulo tropical de Hitler para descubrir un camino ¿Cuál? no sabemos, ni lo sabe su asesor , ni mucho menos el asalta embajada, que hasta entonces el único camino que se sabía era el de la embajada de cuba y adonde se llegaba por escaleras, pero él sabe que hay un camino, lo que falta dentro de sus caprichadas de niño rico es que nos diga con su jactancia y su mirada de piedra … hay un  camino, lero lero y no se lo voy a decir a nadie, el camino es mío, lero, lero, yo soy el camino, lero, lero, y por el voy, lero, lero.

Henrique no es que emule a Sun Tzu o al hijo de éste,  Sun Bin, sino que su originalidad, que reta al mismo J.J Rendón, lo ha hecho merecedor de una mala copia de una extraña especie de Sun Henrique o quizá, pretendiéndose libertador, en su defecto de Henrique de la Santísima Trinidad Kapriles Bolivar y …McDonals que ha entrado a los cuarteles del país  no por escaleras, sino a través de la forja de un radiograma bajo la técnica del corta y pega que hace ver al “malvado” Chávez prohibiendo en los cuarteles que alguien pueda ver el brillante discurso de menos de tres minutos – ¡una de sus mejores piezas!- con el que se podía ganar al mismo Ministro de la Defensa…pero el de la tierra del nunca jamás, porque el de la Venezuela de Bolívar está clarito.

Algún día, allá  en mayami, el flaquito entenderá que sus caprichadas, sus antojos y malacrianzas lo hicieron perder el camino al negarse a quitarse la gorra o el sombrero ante el comandante – presidente y su metástasis de amor al pueblo.

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