Ernesto Villegas y Julio Borges: O la armadura genética y cultural

Una gran legión de profesionales petroleros que ilusionados por Gente de Petróleo y por los políticos mediáticos  creyeron tumbar a Chávez en un santiamén  cerrando a PDVSA. Andan pelando, “taxeando”, vendiendo quesos. Otros tuvieron que irse al exterior. Algunos se divorciaron. Y hubo quienes hasta atentaron contra su propia vida. Sostengo que fueron ellos los grandes perdedores de esa locura incubada por políticos  como Julio Borges, que después, con su cara bien lavada, dijo en los medios: “Nos equivocamos”. Semejante caradurismo no se había visto antes en el cotarro político criollo. Borges pensó que con pedir cacao le regresaría a todos esos jóvenes la seguridad de sus buenos trabajos petroleros; que le restablecería la felicidad perdida. ¡Qué bolas! Lo que falta es que ahora prometa que con un hipotético triunfo de Radonski los re emplearán  en PDVSA desplazando a lo que se quedaron, a los que no le pararon bolas  al paro petrolero.

Pero es que el caradurismo de Julio Borges es inmedible. Lo mostró e su reciente entrevista con el colega Ernesto Villegas, cuando con su cara bien larga, más larga que la calle Bermúdez, de Cumaná, que comienza en Puerto Sucre y termina en Carúpano, evadió siempre  reconocer la metida de pata de Radonski por publicar en su Twitter un documento militar, que a la postre resultó forjado.

Borges cree que el venezolano de hoy es el mismo pendejo de antes que era seducido por ramilletes de embustes electoreros cuartorepublicanos. La era del discurso rimbombante, preñado de citas y poses fingidas de populacho barato, Mr. Julio, no tienen vida con un pueblo que aprendió a leer y a escribir, que navega en Internet y que está leyendo mucho más que antes. Comiendo empanada de cazón y sancocho de gallina no se ganan elecciones. La autenticidad es una marca de fábrica. Eso no se vende en botica. Ni se aprende en la escuela. La victoria de Chávez el 7 0 será una nueva derrota al Mass Media, que hace rato está boqueando en España, Italia y Grecia, con unos indignados que no le paran a los grandes medios. La autenticidad es una marca de fábrica que no se vende en botica, no se aprende en la escuela  ni se inyecta.

La televisión, como la “Guirquison” tiene doble filo pues al igual que proyecta de manera positiva y rápida una imagen, un discurso, un mensaje, un candidato, un producto. De la misma manera destroza si no hay sincronía entre el verbo y la acción. Si lo que se pronuncia no guarda relación con la mirada, con los gestos, con el semblante, con el tono de la voz, el mensaje cae en el vacío. Es decir si no hay maridaje perfecto entre la palabra y los hechos. Eso de evadir preguntas concretas e irse por las ramas como hizo Borges ante la pregunta de Villegas con relación al documento forjado hizo quedar muy mal al dirigente de Primero Justicia. Cuando un dirigente  elude bultos, capea el temporal y no va a lo concreto queda como un caradura. Esa acción del candidato de la MUD es un yerro electoral descomunal y creo que una disculpa pública le sumaria unos puntos de credibilidad. Errar es de humanos. Rectificar es de sabios. Borges perdió esa mañana una buena oportunidad para remendarle el capote al flaquito olímpico.

TINTERO

A Julio Borges y su combo le hace falta un baño de humildad, de sencillez. La prepotencia y la “sabihondez”-un mal genético – les está  haciendo mucho daño desde hace tiempo; como le hace a la gente que está en el poder o que cree estar a las puertas del poder. O que tiene bienes de fortuna. O se la da de rico. Ernesto le dio a Borges una pela en calidad humana. Aunque Julio le puso un mundo. Pero repito. La sencillez, la autenticidad y la humildad son un “defecto” de fabrica. La armadura  genética y cultural es arrecho zafársela.

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