Política y estupidez

Tratando de entender las acciones de la derecha venezolana, encarnada en su candidato Capriles y sus conmilitones; y casi que por azar me topé con un viejo libro –Historia de la Estupidez Humana- de un autor húngaro –Paul Tabori; del cual se pueden extraer ciertas imágenes que nos pueden ayudar a comprender las propuestas y comportamientos de esos extraños politicastros. Parafraseo a Tabori cuando destaca que tenemos el derecho de ser estupid@s. Algun@s nacen así. Otr@s alcanzan dicho estado de estupidez y hay otr@s que logran esa condición por adherencia. La mayoría son estupid@s no por herencia, lo consiguen a través del esfuerzo personal, a través del duro trabajo logran alcanzar la estupidez cabal y perfecta y naturalmente son las últimas personas en saberlo. A veces se trata de ponerl@s en aviso, a sabiendas que su conocimiento puede arruinar su buenaventura.

Narra Tabori la historia de una acaudalada familia de la aristocracia francesa, de ascendencia judía -el clan de los Levi-, quienes no contentos con la riqueza y los títulos obtenidos, contrataron a un genealogista, quien pronto “descubrió” que la familia descendía de la tribu de Levi, de papel importante en el Antiguo Testamento. El orgullo de la familia fue tal que continuaron con los oficios del genealogista llegando a descubrir otros importantes parientes. En un trabajo publicado en 1818, por Lady Sidney Morgan describe que una visita al castillo de dicha familia, en unos de los salones encontró un gran cuadro al óleo de la Sagrada Virgen, sentada en su trono, y frente a ella, arrodillado, uno de los Lévis. Con arreglo a la pintura -mostraba a la Virgen con uno de esos globos que sirven para denotar palabras en las historietas- y de su boca salía una cinta con estas palabras –Primo mío, cubríos. ¡La Virgen pedía a su primo que se cubriera y que no hiciera cumplidos! En ocasiones, continua Tabori, cuando uno de los duques de Lévis subía a su carruaje para asistir al servicio religioso en Notre Dame, decía a su cochero: ¡A lo de mi prima, cochero!

Hace pocos días apareció en la prensa de derecha –El Universal- un reportaje sobre el parentesco de Capriles Radonsky y Leopoldo López con Bolívar, algo así como que son primos lejanos. El “genealogista” en cuestión asegura los lazos de sangre, por lo que “ya no queda duda” de dicha filiación. De seguir trabajando este genealogista, es posible que “descubra” el parentesco de los fulanos en cuestión con Cristóbal Colón. El problema de la supina estupidez de estos personajes no tiene que ver con su ascendencia, sino con sus acciones e ideas. Pensar que el pueblo venezolano es estúpido es parte de la conciencia de esta oligarquía, pensar que el “primo” Capriles va a lograr el descanso de Bolívar, es otra estupidez de otro personaje como lo es Antonio Ledezma. La expresión máxima de la estupidez de estos personajes es creer que el pueblo venezolano todavía se chupa el dedo en tanto es incapaz de valorar y entender la obra revolucionaria. De todas maneras, aun siendo primos, ni Bolívar ni Colón son responsable de la estupidez de su familia; eso es un problema de ellos y de quienes creen en los mismos. Como consuelo para esta casta nuestro autor húngaro, dejó dicho que un hombre psicológicamente sano no puede ser estúpido, es decir, la estupidez es curable suponiendo que alguien quiera ser curado, pero la estupidez en la derecha venezolana no tiene fin.



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