Lo que Chávez Tiene que no Tiene el flaquito

Para ganarle a Chávez, primero hay que estar en la misma liga. En Venezuela ningún político opositor está en la misma liga que el presidente. Luego, estar en la misma liga no es suficiente, porque entonces necesitará contar con los argumentos válidos para contrarrestar la obra del gobierno bolivariano. He ahí la tragedia de dos caras de la oposición venezolana: por un lado tienen que agarrar aunque sea fallo y por eso tienen como candidato a un espécimen como Henrique “La Chayota” Capriles, mientras que por el otro no tienen argumentos para inclinar la balanza a su favor.

Es por eso que Henriquito está corriendo una carrera imposible; está corriendo una carrera contra sí mismo, siendo lo peor de todo que puede hasta perder. Si los otros candidatos se apuran un poquito, le pueden relegar a un honroso tercer lugar. Es posible, dejando un pequeño margen para la duda, que el mismo candidato de la MUD se derrote a sí mismo y termine pasando de largo la meta luego que en el estadio no quede un alma y hasta las luces hayan sido apagadas.

Ante esta realidad tan desoladora, avalada por cada encuesta realizada hasta los momentos, está claro que los asesores del candidato opositor se han hecho la siguiente pregunta: ¿Por qué será que ante Henriquito, o el flaquito, Chávez luce invencible? La respuesta puede venir de varias direcciones, pero una en particular es indudable: Chávez se identifica con la mayoría del pueblo y viceversa de manera espontánea, natural. Por eso han hecho de La Chayota una caricatura de Chávez, poniéndolo a hablar de manera coloquial, a abrazar a uno que otro pobre y a jugar caimaneras en los barrios.

Una de las diferencias fundamentales entre el candidato de la patria y el candidato de los partidos de la derecha es que el candidato de la patria es originalmente un hombre de pueblo, mientras que el candidato de la MUD, pareciera estar tomando un curso para algún día llegar a serlo. El problema es que el método escogido le hace quedar muy mal, porque este le ha hecho comerse una empanada en El Palito, como diciendo: “¡Véanme! ¡Yo también como empanadas como los pobres!” y disfrazarse de la versión masculina de Pocahontas en el estado Bolívar.

Lo otro es que el candidato de la patria tiene un programa de gobierno que todo el mundo conoce, mientras que el programa de gobierno de “el flaquito”, que seguro que lo tiene, es conocido por un muy selecto grupo, menos por quienes lo tienen que conocer, o sea, el pueblo venezolano. Y es que si lo diera a conocer la diferencia sería aún mayor, lo cual no es del todo deseable, porque tampoco es bueno ganar unas elecciones con 80 o 90 por ciento de los votos.

Pueblo y Programa, eso es lo que Chávez tiene que no tiene “el flaquito”.

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