Delirio Majunchista

22/06/12.-Yo no quiero a nadie, es cierto, y tal vez ni siquiera me quiero a mí mismo, y aunque algunos entienden que soy un redomado narcisista, llevo una angustia terrible en mi ser, y desde los abismos de mi alma y de mi espíritu, envenenados por mi formación y pensamiento derechista, yo proclamo:

¡Yo soy mi odio y mis circunstancias!

Digo enfáticamente: me importa un carajo el calentamiento global, el cambio climático, la desaparición de especies, el deshielo de los polos, la subida de la temperatura, los centenares de millones de muertos de hambres que hay en el mundo, pues está claro que todos esos son males necesarios, parte del precio perfectamente justificado que debemos pagar para alcanzar el progreso logrado por nuestra magnífica y radiante civilización y por nuestro esplendoroso sistema capitalista.

Creo firmemente en lo que dice el presidente chileno, mi hermano Sebastián Piñera: En esta vida nada es gratis, todo tiene su precio.
Me declaro confeso admirador de: Augusto Pinochet, padre iluminado, salvador de la patria y democracia chilena; de Álvaro Uribe Vélez, héroe sublime y líder histórico de Colombia, padre de la seguridad democrática y pionero de las Autodefensas Unidad de Colombia (AUC); de George W Bush, paladín de la lucha contra el terrorismo, cuyas magnas palabras resonarán para siempre en mi mente: ¡Quienes no estén con nosotros estarán contra nosotros y los trataremos como tratamos a nuestros peores enemigos!; de los líderes de la patria sionista, a quienes no les tiembla el pulso –y me parece lo correcto- para enfrentar y derrotar a los palestinos y expulsarlos del sagrado territorio que han usurpado durante siglos y milenios.

Declaro mi incompetencia para conjugar el verbo amar, prefiero, como María Corina Machado, conjugar el verbo responsabilidad; siguiendo su ejemplo lo conjugo así: Yo responsabilizo a Chávez por todo lo que estamos sufriendo en la oposición, que estamos tan divididos y no podemos ganar elecciones presidenciales; también por lo que sufren los banqueros y los oligarcas, que ya no tienen el privilegio de nombrar ministros de economía ni al presidente del Banco Central de Venezuela. Lo responsabilizo por dilapidar los reales que son nuestros, y que él malgasta construyendo viviendas para los tierrúos, dando becas a los niches, vendiendo comida y electrodomésticos baratos a los patas en el suelo, regalando Canaimitas a los malandritos.

Odio todo lo que hace Chávez, y sus amigos son mis enemigos: por eso no perdono a los tierrúos y niches, a los marginales y patas en el suelo, a los pobres y lumpen proletarios, y ay, si llego a ganar la presidencia, por Dios y mi madre que les quito todas las misiones, lo juro por ésta, por Dios y mi madre santa…

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