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Caracas, 10 Jun. ABN.- El impacto y aceptación que tuvo en la sociedad la puesta en marcha de las misiones educativas, en este caso a nivel universitario, generó al Estado venezolano la necesidad de crear y construir nuevos espacios donde concentrar a los nuevos estudiantes, y fue así como surgió el concepto de aldeas universitarias.
Estos espacios fueron creados con el objetivo de concentrar en un sólo lugar a los estudiantes de los diversos Programas de Formación de la Misión Sucre, iniciativa que surgió para incluir en las universidades a todos los bachilleres excluidos que deseen cursar una carrera a nivel superior.
Además, se creó para democratizar el sistema universitario acercándolo a los municipios y comunidades donde se evidencia la ausencia de instituciones de educación superior que respondan a la demanda de los bachilleres excluidos del sistema educativo.
Según cifras el Ministerio del Poder Popular para la Educación Superior, para el 27 de abril de 2007 en el país existían mil 411 aldeas y para este año serán entregadas 59 de las 77 que están en proceso de construcción, de acuerdo con el plan extraordinario ejecutado por el Gobierno Nacional.
Saldando deuda social
Desde el año 2003, el Gobierno Nacional desarrolló un plan de misiones educativas para garantizar el derecho de todos los ciudadanos a recibir formación académica y así dar cumplimiento a lo estipulado en los artículos 102 y 103 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
El artículo 102 plantea que la «Educación es un derecho humano y un deber social fundamental, es democrática, gratuita y obligatoria. El Estado asumirá la Educación como función indeclinable en todos sus niveles y modalidades y como instrumento del conocimiento científico, humanístico y tecnológico al servicio de la sociedad».
Asimismo, el artículo 103 plantea, entre otras cosas, que el «Estado creará y sostendrá instituciones y servicios suficientemente dotados para asegurar el acceso, permanencia y culminación en el sistema educativo».
El 8 de septiembre de ese mismo año fue creado mediante decreto presidencial número 2.601 el plan extraordinario Mariscal Antonio José de Sucre, denominado Misión Sucre.
El 21 de septiembre se inició el censo en todas las plazas Bolívar del país, que dio como resultado que más de 470 mil bachilleres eran excluidos de la educación superior, según cifras reseñadas por el Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información (Minci) para ese año.
Posteriormente, los bachilleres censados iniciaron en diversos espacios, como escuelas y liceos (que actualmente funcionan como aldeas universitarias en horario libres), el Programa de Iniciación Universitaria (PIU), el cual consiste en una especie de propedéutico para nivelar las fallas que traen los bachilleres e iniciarlos el ámbito universitario.
En un acto realizado en la Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos el pasado 27 de abril, en San Juan de los Morros, estado Guárico, en virtud del lanzamiento de la nueva avanzada de la Misión Sucre, el ministro del Poder Popular para la educación Superior, Luis Acuña, indicó que 141 mil 973 nuevos inscritos se suman a los 374 mil 697 triunfadores que cursan programas de formación.
Con estas cifras, el funcionario sostuvo que la matrícula supera los 500 mil estudiantes en todo el país.
Nuevos espacios se suman a la inclusión social
El jueves de esta semana, en un acto transmitido desde el Salón Ayacucho del Palacio de Miraflores, el presidente de la República, Hugo Chávez Frías, inauguró tres nuevos espacios que permitirá incluir en el sistema educativo superior a más de 3 mil 200 estudiantes.
Con la inauguración de estos nuevos centros de estudio se alcanza la cifra de mil 414 Ámbitos Locales de Educación Alternativa Socialista en todo el país, mejor conocidos como Aldeas universitarias.
De acuerdo con el plan de construcción del Ministerio del Poder Popular para la Educación Superior, estas unidades estudiantiles varían de modalidad dependiendo de la demanda del sitio donde se ubique.
Existen las aldeas tipo I, que cuentan con seis aulas, obras exteriores, cerca perimetral, tanque subterráneo y un módulo.
Las tipo II sólo se diferencian de la I en la cantidad de aulas, ya que esta tiene capacidad para ubicar 12 aulas, mientras que las tipo III alcanzan de 18 a 22 aulas.
Estos espacios cuentan con un aula exclusiva para el Programa de Medicina Integral Comunitaria.
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