2 de julio de 2009.- Las
operaciones de fuerzas estadounidenses en la base militar de Manta, en
Ecuador, podrán pasar a desarrollarse en los cinco puntos de control
más estratégicos de Colombia, en caso de que ambos países avancen en un
acuerdo de cooperación que se encuentran negociando cautelosamente.
La
edición semanal de la revista Cambio, que circuló el pasado miércoles,
revela que las unidades militares que ejercieron funciones durante la
última década en el complejo militar de Manta, en la provincia
ecuatoriana de Manabí (noroeste), podrán ahora realizar, desde
Colombia, operaciones en el Atlántico.
Las
bases colombianas en las que se instalarán los militares
estadounidenses son los comandos aéreos de combate de Palanquero, en el
Magdalena (norte); de Malambo, en Atlántico (norte); de Apiay, en Meta
(centro), lo mismo que los unidades navales de Bahía de Málaga, en el
Chocó (oeste) y Simón Bolívar, en el departamento de Bolívar (norte).
La
divulgación de la existencia de este proyecto de acuerdo de cooperación
militar ocurre cuando Estados Unidos ha anunciado que se retirará de
Manta en septiembre próximo, dos meses antes de lo previsto, ya que el
convenio con Ecuador que le permitía que sus tropas permanecieran en
esa región caduca en el mes de noviembre.
La
misión militar estadounidense en Manta tenía el objetivo de
interdicción marítima y aérea del narcotráfico en el océano Pacífico.
El
desmonte de Manta como centro internacional de operaciones fue
dispuesto para la Asamblea Nacional Constituyente de Ecuador, que en el
nuevo texto Constitucional prohibió la presencia de militares
extranjeros en territorio de ese país suramericano.
La
revista Cambio refleja que el acuerdo de cooperación militar entre
Colombia y Estados Unidos incluirá varias novedades. Entre ellas, el
hecho de que desde territorio colombiano, militares estadounidenses
también podrán ejercer operaciones en el océano Atlántico, así como
también, asesorarán las campañas a través de las cuales el Gobierno
pretende acabar con la insurgencia guerrillera.
Documentos
obtenidos por la revista en Washington, Estados Unidos, sugieren que
las discusiones entre los representantes de los dos gobiernos han sido
intensas en lo que tiene que ver con aspectos como la inmunidad que
busca Estados Unidos para los militares, asesores y contratistas
civiles que sean destacados en suelo colombiano. Lo mismo que con las
indemnizaciones por muertes y daños materiales que puedan ocurrir
durante esas operaciones.
Al respecto, el ministro de Defensa
colombiano, general Freddy Padilla ha señalado que las negociaciones
con Estados Unidos, a cargo de las cancillería de Colombia y del
Departamento de Estado estadounidense, no han concluido.
Presuntamente
las negociaciones comenzaron hace cuatro meses y se han dado en
secreto, pero intensas, sobre todo en vísperas de la reunión de los
presidentes de Estados Unidos, Barack Obama y de Colombia, Álvaro
Uribe, el pasado lunes.
El
nuevo acuerdo tiene entre sus objetivos llenar los vacíos que deje el
eventual recorte de la ayuda para el Plan Colombia, que en el pasado
año 2008 fue de 527 millones de dólares.
El
acuerdo sobre la base de Manta se aprobó durante el Gobierno del ex
presidente ecuatoriano Jamil Mahuad, fiel aliado de Estados Unidos,
cuyo mandato concluyó anticipadamente en enero de 2000, luego de que
aprobara la dolarización de la economía ecuatoriana y en medio de la
peor crisis financiera de la historia del país.
El
presidente ecuatoriano, Rafael Correa, había anunciado desde la campaña
electoral, que lo llevó al poder en enero de 2007, su decisión de dar
por terminado el acuerdo con Estados Unidos.
Por su parte, la Casa Blanca asegura que respetará la decisión de Quito y que retirará a sus hombres cuando llegue el momento.